La cocina del infierno: Comando meón (XII)
Fernando Morote Al Conde le preocupaba la congoja de su padre. Como suboficiales de la policía, éste y sus compañeros se sentían postergados por un régimen militar que los consideraba […]
Fernando Morote Al Conde le preocupaba la congoja de su padre. Como suboficiales de la policía, éste y sus compañeros se sentían postergados por un régimen militar que los consideraba […]
Fernando Morote Visto desde la plazuela, el morro parecía una cabeza clava. Durante los actos conmemorativos por el centenario del conflicto bélico, el Champero era un adolescente en edad de […]
Fernando Morote Los progresos tecnológicos nunca lo hechizaron como a la mayoría de sus contemporáneos. Consideraba las computadoras, los teléfonos inteligentes y otros dispositivos electrónicos una amenaza a su privacidad […]
Fernando Morote A las cinco de la mañana decidieron continuar la bacanal en las playas de Cerro Azul. Cogieron a sus hembritas y las treparon a la Grand Vitara, un […]
Fernando Morote El Conde sufrió un bloqueo mental. ¿Ése era, finalmente, el castigo de Eudocia? «¿Qué ves cuando te miras en el espejo?”. No era una pregunta capciosa que su […]
Fernando Morote El Champero había nacido para vivir expuesto a situaciones límite. El 23 de Mayo de 1991, mientras cumplía sus labores como recolector de desechos industriales para un programa […]
Fernando Morote 1986 fue el año del poema en la pared. —Infidelidad es una fea palabra, Doctor —apuntó el Conde.—No lo sería tanto si en tu familia hubiera una historia […]
Fernando Morote El Narizón remó con todas sus fuerzas. Correr olas en la isla no era algo que cualquiera se atrevía a hacer. Por lo menos eso era lo que […]
Fernando Morote Encorvada, apretando un folder contra su pecho, Eudocia ingresó pisando con resolución, mirando las losetas como si estuviera auscultando un cuerpo moribundo. Después de que los alumnos saltaran […]
Fernando Morote El Champero salió sin prisa del ascensor. Su departamento estaba en el décimo piso. La avenida Benavides abajo, con su tráfico y agitación cotidianos, quedaba fuera del alcance […]