El periódico

El periódico

Estábamos a un tris de darle la puntilla al año 2006 cuando vio la luz el primer ejemplar del periódico IRREVERENTES. En su portada aparecen unos más que satisfechos José Luis Alonso de Santos, Miguel Ángel de Rus, José Enrique Canabal y Luis Alberto de Cuenca. Sonríen a la cámara. Cuando la vida no las da, uno se inventa estrategias para sonreír. En la foto sonríe menos Juan Manuel González. Dos años después acabó con su vida, cansado tal vez de inventar estrategias para seguir riendo.

Una metáfora. Tremenda. La vida y la literatura han mantenido a lo largo de la historia una relación inextricable que acaso sólo se pueda entender con una metáfora como la que encarna esa foto. De paso ahorra palabrería, que es lo que menos necesita el tremendo oficio de vivir. Nos dedicamos a la literatura por mil razones, y la principal se esconde en esa relación oscura.

Durante dos años el periódico fue saliendo en edición en papel hasta llegar a los 8.000 ejemplares al mes. Todo un logro sólo entendible como un acto de intrepidez. La valentía es otra cosa. Más grande aún. Lo nuestro fue intrepidez. Miguel Ángel de Rus fue el alma mater, y una decena de incondicionales lo seguimos a ciegas. Como hay que seguir a los majaderos. Nos hubiéramos lanzado a la revolución si hubiera chasqueado los dedos en el momento oportuno, aun a sabiendas de que habríamos terminado como Torrijos y su banda de republicanos montaraces en las playas de Málaga. Habría sido un gran momento, Miguel Ángel. ¿Te perdonaremos alguna vez que nunca los intentaras?

Fue bonito mientras duró. Nos ha costado rehacer la vida y superar aquello, pero hemos vuelto. Kamikazes irredentos. Intrépidos, como buenos ignorantes de que la vida es la vida y no tiene piedad de los cándidos revolucionarios.

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7 Respuestas a “El periódico

  1. Comparto la historia de Irreverentes. Me conmovió mucho. El mayor de mis respetos hacia ustedes por seguir intentándolo.
    Cordiales saludos desde Buenos Aires.

  2. Me encanto en esta mañana nublada de la primavera de calendario descubrirlos, encuentros fortuitos, encuentros significativos, me encanta lo de irreverntes!!De niña las monjas gustaban llamarme “eres una irreverente” hacía tiempo que no escuchaba esa liberadora palabra.Les deseo muchas estrategias aun para seguir en este oficio de vivir en literarura, de vivir simplemente.

  3. Me encantaría envíar un relato de mi autoría. ¿A qué dirección de mail puedo hacerlo?

  4. Pingback: Los monstruos del MoMA - La Barra Espaciadora·

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