Siete paraguas al sol: «Al sur de tu sonrisa»
Manuel Cortés Blanco -Mercedes. Nueva York, 2000- ¡Vive la película más bonita de tu vida! Manhattan pone el escenario, tú solo tienes que poner el guión. En efecto Nueva York, […]
Manuel Cortés Blanco -Mercedes. Nueva York, 2000- ¡Vive la película más bonita de tu vida! Manhattan pone el escenario, tú solo tienes que poner el guión. En efecto Nueva York, […]
Sergio Coello Petra Barrios había implantado la perfecta dictadura en el hogar. Su inconmensurable poder -dulce, blando, sentimental- se extendía a lo largo de aquel ordenado territorio de mármol brillante […]
Manuel Cortés Blanco -María. Kigali, 1995- Kigali, capital de un país diminuto llamado Ruanda, junto al bazo de África Central. Patria de las mil colinas, inmersa en la región de […]
Francisco Segovia Desde Castle Rock al pueblo vecino había una hora caminando que el joven Dempsey tenía que recorrer, seis días a la semana durante todo el año, para trabajar […]
Marita Rodríguez-Cazaux La tarde en que lo conocí, llovía torrencialmente. Yo bajaba las escaleras del subte, apresurada, tropecé en los primeros escalones. Quise asirme, patiné. Sentí que mi cuerpo, en […]
Manuel Cortés Blanco -Amparo. Buenos Aires, 1988- Mi Buenos Aires querido, en aquel mes de diciembre. No hay piezas de antigüedades como en San Telmo, cementerio más galante que el […]
Francisco Segovia Abandonamos la Tierra después de haberla expoliado por completo. Contaminamos sus aguas y sus mares, llenamos la tierra de productos tóxicos y convertimos todo en un inmenso estercolero. […]
Alberto Ernesto Feldman Marcela me espera en la puerta del geriátrico. Al doblar la esquina la veo de perfil, de espaldas a la puerta, con la guitarra en bandolera y […]
Manuel Cortés Blanco -Adelaida. Frankfurt, 1974- Frankfurt significa cruce de caminos, corazón de la República Federal de Alemania en aquel mes de febrero. Cara amable del milagro económico alemán vivido […]
Teresa Galeote Como de costumbre, después de la comida recibida de las amorosas manos de María, yo estaba sumido en un placentero letargo, pero esa dicha no duró mucho porque […]