RADIOGRAFÍA LITERARIA DE UN ROMPECABEZAS FAMILIAR: «Torrente Sanguíneo» de Fernando Morote

Carlos Anaya Mantilla

L’écolier bleu (1937)-Chaïm Soutine










«Torrente Sanguíneo» del escritor peruano Fernando Morote (Piura, 1962) es un relato singular, lleno de sorpresas y revelaciones familiares que el autor nos invita a experimentar juntos.

Como siempre leer a Fernando Morote es toda una aventura, su relato siempre es deleitable…te narra, te sugiere y te invita a develar ese misterio que está entre líneas.

Torrente Sanguíneo, como bien lo menciona el autor en el prólogo del libro, no es ni una novela ni un poema, es -me atrevería a decir- una radiografía literaria de alguien que quiere y desea reconectar con sus raíces.

El libro es una suerte de árbol genealógico, con nombres de personajes geográficamente peruanos, a través de los cuales podemos encontrar o ver mucho del protagonista del relato, conocerlo o en todo caso intentar hacerlo. Cada uno de ellos también describe de alguna manera al narrador, a gusto de él o muy a su pesar.

Esta narrativa literaria tan personal e íntima nos atrapa y seduce, nos mueve a tratar de emularla en una suerte de terapia existencial, que quizás en algún momento sea necesaria. Una búsqueda individual del yo, en un afán de auto conocerse, de reconocerse, y de aceptar todos los pedazos que nos conforman.

«Torrente Sanguíneo» es un personaje tratando de entenderse, de comprender su vida, con todas sus contradicciones, locuras e ironías. Su realidad, su historia, es simplemente un relato que no parece tener de nada especial, pero es en esas opiniones, pareceres, conclusiones del narrador donde descansa su originalidad, es darnos cuenta que por mucho que tratemos de conocer a nuestros seres queridos, jamás lo podremos lograr por completo, siempre será nuestra versión de la historia, pero eso al menos da cierta seguridad y tranquilidad al personaje central, ¿o quizás no?

Hay además de toda esta miscelánea familiar, tan minuciosa, frases que describen muy bien a una sociedad, a un país, que alguna vez alguien llamó de opereta. Frases como, por ejemplo:

«Aseguraba que no leemos
porque juzgamos intrascendente la empresa.
Somos un país productor
-y exportador a gran escala-
de imbéciles irremediables».

O esta otra:

«Éste no es un país conservador;
es un país atrasado, que no es lo mismo.
A nadie le interesa el progreso o la innovación.
Somos una tribu rara;
mental, social y espiritualmente
informal, deforme».

Imposible agregar algo más para describir tan bien la idiosincrasia del proyecto de país que somos.

En resume, en «Torrente Sanguíneo» una vez más el autor nos deleita con su buena prosa, pero también nos hace pensar y preguntar: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo?

Simples preguntas, pero que unos pocos o unos muchos, nunca se formulan en todo su paso por esta existencia terrenal.


Carlos Anaya Mantilla. Escritor, columnista, actor y astrologo peruano radicado en los Estados Unidos.

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