Entremientras: «Los lugares de Amelia» (IX)
Miguel Rodríguez ¿Suavito o cargado, querida? Cuando llegó Littah, Amelia la saludó como si nunca se hubiera ido. Hace tiempo que a Amelia se le va la cabeza, los médicos […]
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Alberto Ernesto Feldman Afortunadamente tengo salud. Hace tres años que le pido que legalice mi situación como encargado y me ponga en blanco, pero dice que, con los morosos que […]
Violeta Balián 8.La Visita Al día siguiente, a la hora de la siesta, sonó el timbre de casa. Me sorprendió; no esperaba a nadie. Cuando abrí la puerta me encontré […]
Fernando Morote Comparado con el bastión de los ingobernables, el parque Locuto —ubicado al final de la urbanización, a pocas cuadras del pueblo de Surco— se presentaba insoportablemente lúgubre. —Esto […]
Miguel Rodríguez A Littah, sin embargo, casi nadie la oyó llorar. En ocasiones, ante un suceso doloroso o en días melancólicos, la veíamos llorar, pero casi nunca la oíamos, como […]
Miguel Rodríguez María tuvo a Violeta mientras aún dormía. Al igual que ocurriera con Amelia y su inesperada gestación de mí, nadie en la Mara tenía demasiado claro si María […]
Violeta Balián 6. Ángeles sin alas No consigo dormir. Escucho el tintineo frenético de los caireles de la araña del comedor. Me cubro la cabeza con la sábana y doy […]
Fernando Morote La cancha de frontón no era en realidad tal. Levantada sobre una esquina de lo que en sus tiempos era sólo un pampón y donde ahora florecía un […]
Violeta Balián Ilustración de Miriam Ascúa . 4. Simbad y el viejo del mar Pasaron unas semanas. En casa, nuestras vidas se fueron acomodando a esa rutina donde los días […]
Fernando Morote —¡Qué pasteleadas te metías acá, Champero! —rememoró el Narizón.—No le importaba que fuera al mediodía —dijo el Doctor—, con el sol reventándole el cerebro.—Al toque le venían las […]