La gente del abismo (III)
Jack London 9. El cuartel Los antiguos espartanos utilizaban un método mássabio; salían a cazar a sus ilotas, y los alanceaban y losensartaban, cuando éstos se volvían demasiadonumerosos. Con nuestros […]
Jack London 9. El cuartel Los antiguos espartanos utilizaban un método mássabio; salían a cazar a sus ilotas, y los alanceaban y losensartaban, cuando éstos se volvían demasiadonumerosos. Con nuestros […]
Boris Vian VI Cuando hubo transcurrido una hora me percaté, a pesar de todo, de que los demás iban a encontrar el asunto un tanto extraño, y logré quitarme de […]
Jack London 5. Los que están en el margen Os aseguro que no encontré nada peor, nada másdegradante y desesperado, nada que resulte, ni delejos, tan intolerablemente triste y deprimente […]
Boris Vian III La cosa siguió por el estilo hasta septiembre. Había en su pandilla, cinco o seis jóvenes más, entre chicos y chicas. B. J., la dueña de la […]
Jack London Prefacio Las experiencias narradas en este volumen las viví en el verano de 1902. Descendí entonces al submundo londinense con una mentalidad semejante a la de un explorador. […]
Boris Vian PRÓLOGO Hacia julio de 1946 Jean d’Halluin conoció a Sullivan, en una especie de reunión franco-americana. Dos días después, Sullivan le traía su manuscrito. Entretanto, le dijo que […]
Charles Dickens 5. Una aventura matutina Aunque la mañana estaba desapacible, y aunque la niebla parecía seguir siendo muy densa —y digo que lo parecía porque las ventanas estaban tan […]
Cees Nooteboom 20 El escritor se había instalado ya en el Albergo Nazionale de Roma, el hotel preferido de Sartre, cerca de la Piazza Colonna y del Parlamento, que era […]
Cees Nooteboom 12 Al escritor le ocurría ahora algo misterioso. Excitación. Ésa era la palabra que mejor podía describir su estado. No le gustaba la combinación del adjetivo sexual con […]
Charles Dickens 4. Una filantropía telescópica Pasaríamos la noche, nos dijo el señor Kenge cuando llegamos a su despacho, en casa de la señora Jellyby , y después se volvió […]