Bouvard y Pécuchet. La novela (XIII)
Gustave Flaubert 10 Se consiguieron varias obras sobre educación y decidieron el sistema que convenía adoptar. Había que desterrar toda idea metafísica, y, según el método experimental, seguir el desarrollo […]
Gustave Flaubert 10 Se consiguieron varias obras sobre educación y decidieron el sistema que convenía adoptar. Había que desterrar toda idea metafísica, y, según el método experimental, seguir el desarrollo […]
Gustave Flaubert El padre Jeufroy no había interrumpido la defensa de los católicos. —¿Acaso hicieron crucificar a sus protestantes, como lo hicieron con san Simeón, o devorar a un hombre […]
Gustave Flaubert 9 Marcel reapareció al día siguiente a las tres, con la cara de un color verdusco, los ojos enrojecidos, un chichón en la frente, el pantalón lleno de […]
Gustave Flaubert Al día siguiente regresaron a los lugares donde habían hecho las marcas en los árboles; con una azada Marcel abría hoyos; pero la excavación nunca conducía a nada, […]
Gustave Flaubert 8 Satisfechos de su régimen, quisieron mejorar su temperamento con la gimnasia. Y tomando el manual de Amorós, consultaron las tablas. Todos aquellos muchachos, en cuclillas, tumbados, de […]
Gustave Flaubert 7 Dieron comienzo unos días tristes. Por temor a quedar decepcionados, abandonaron sus estudios, y los vecinos de Chavignolles los evitaban, la prensa tolerada por el régimen no […]
Gustave Flaubert 6 La mañana del 25 de febrero de 1848 corrió por Chavignolles la noticia, traída por un individuo que venía de Falaise, de que París estaba cubierto de […]
Osamu Dazai Tercer cuaderno de notasSegunda parte Horiki y yo. Nos relacionábamos despreciándonos mutuamente y volviéndonos cada vez más triviales; si esto es lo que el mundo llama «amistad», entonces […]
Gustave Flaubert 5 Primero leyeron a Walter Scott. Fue como la sorpresa de un mundo nuevo. Los hombres del pasado, que no eran para ellos más que fantasmas o simples […]
Osamu Dazai Tercer cuaderno de notasPrimera parte De las predicciones de Takeichi, una se cumplió y la otra no. La poco gloriosa de que las mujeres se enamorarían de mí […]