Un carajo impertérrito, que al cielo…
José de Espronceda Un carajo impertérrito, que al cielosu espumante cabeza levantabay coños y más coños desgarraba,de blanca leche encaneciendo el suelo, en su lascivo ardor, cual Monjibelo,nunca su seno […]
José de Espronceda Un carajo impertérrito, que al cielosu espumante cabeza levantabay coños y más coños desgarraba,de blanca leche encaneciendo el suelo, en su lascivo ardor, cual Monjibelo,nunca su seno […]
Stanislaw Lem Capítulo 7 POCOS RECUERDOS ME QUEDAN por describir. Entretanto, una caterva de objetos procedentes de mi casa y de las calles por las que caminé están llamándome a […]
Maxence Van Der Meersch CAPÍTULO II Barthélémy David atravesaba el populoso barrio de L’Epeule, dirigiéndose hacia Barbieux y su vivienda. Estaba contento. Venía de la fábrica de Wendievel, en Fontenoy. […]
Pedro García Cabrera Nadie se acuerda ya de la Gran Guerray aún tienen los ríos su largo brazo en cabestrilloy los ojos saltados los puentesy corazones ortopédicos los hombres.Solo tú, […]
Maxence Van Der Meersch VII I Azotada por el viento furioso que le cortaba la cara y se filtraba por sus raídas vestiduras, la anciana Berthe Sennevilliers salió en busca […]
Stanislaw Lem Capítulo 6 HA LLEGADO EL MOMENTO de hablar sobre algo que he venido insinuando: esas actividades especiales, intensas y, sobre todo, personales, a las que me entregué por […]
Maxence Van Der Meersch V I Cada cinco minutos, Antoinette, la hija de Fontcroix, acudía a la esquina de la calle Saint-Sauveur para ver si llegaba el carruaje de su […]
Stanislaw Lem Capítulo 5 EL DIRECTOR DE NUESTRA ESCUELA era Stanislaw Buzath, un hombre bajito con una potente voz de mando, y también un buen historiador y un hombre decente. […]
Maxence Van Der Meersch CAPÍTULO III I Samuel Fontcroix habitaba en L’Epeule, al fondo de un callejón sin salida, detrás del convento. Delante de su casa, había una hilera de […]
Stanislaw Lem Capítulo 3 AHORA VEO QUE ERA UN NIÑO SOLITARIO, pero no me había dado cuenta. Quería un hermanito o una hermanita, aunque me temo que lo que quería […]