La cocina del infierno: “Comando Meón” (VIII) Tercera Parte

Fernando Morote

Policía

Sentados en una banca del parque Central, apretujados como hermanos pobres durmiendo en una sola cama, los miembros del Comando Meón discutían acerca del proceso de toma de decisiones, el valor de la voz solitaria y la conveniencia de no saltar directamente a las conclusiones.

De pronto apareció dibujada en el crepúsculo una figura del pasado. Vestía impecable uniforme verde. Al parecer, el tiempo y los ascensos lo habían transformado en un oficial de alto rango.

-¿Qué hace el hijo de puta por acá? –se extrañó el Champero.

El teniente Salazar, acompañado de un subalterno, los detuvo una noche. Los trepó a la camioneta y los llevó a la estación. En el patio, los alineó y los obligó a quitarse las camisas. Les ordenó ponerse de rodillas y los flageló a correazo limpio en el lomo. Luego los fichó y los encerró en el calabozo. A la mañana siguiente los amenazó con traer al fiscal para abrirles instrucción y mandarlos directo a Lurigancho. Después les habló como un padre a sus hijos adolescentes y les exigió dinero de la familia a cambio de su liberación. Meses más tarde los abordó dispuesto a repetir la operación. Sólo que en esa ocasión su porte de maleante ranqueado se desmoronó apenas se plantó delante de ellos. Estaba borracho. Y completamente drogado. Los ojos le bailaban como canicas en un ánfora de sorteo. El tufo que despedía su cuerpo resultaba vomitivo. Y su lengua era incapaz de pronunciar una palabra descifrable. Se revolcó en el musgo como una rata desesperada, rastreando residuos de cloro.

-Debe ser un vecino ilustre ahora–dijo el Conde.

De ser cierto, eso no lo inhibía de seguir cultivando la costumbre de sacarse el pito para regar el rosedal pulcramente cuidado, justo enfrente de la casa del Champero.

-¡Somos los que somos! –exclamó el Narizón- ¡Estamos los que estamos!

Al promovido teniente Salazar no le dio tiempo de escupir al suelo, como era su hábito clásico.

-¿Cómo está, mi comandante? –saludó el Champero.

-Guárdese eso, por favor señor –solicitó el Conde.

-Pregúntale, Doctor, pregúntale…-apresuró el Narizón.

-¿Se acuerda de nosotros, teniente Salazar?

Estupefacto, el individuo sacudió con violencia su miembro y lo puso a buen recaudo. El Conde tuvo que brincar hacia atrás para evitar ser salpicado.

-No sé de qué me hablan, señores. Retiren esa cámara, por favor. Apaguen esa luz. No tengo nada que decirles. ¿Saben ustedes quién soy yo?

-Claro que sabemos bien quién es usted, maestro –afirmó el Conde.

-Mírenos bien, teniente –presionó el Doctor.

-¿Tienen ustedes alguna idea del poder que tengo? ¡Soy general de inteligencia de la policía nacional!

El Narizón no planeaba mantenerse al margen de la conversación. La videograbadora sobre su hombro resplandecía mortífera como la UZI automática que siempre soñó descargar contra él.

-Sonría a la cámara, teniente.

-¿Ha visto usted mis galones, señor? –reclamó airado el policía.

El Narizón perdió la paciencia.

-¡Me cago en sus galones, general!

-¿Qué dirán sus superiores cuando vean esta cinta? –dijo el Doctor.

-Un oficial de máxima jerarquía –especuló el Champero-, meando en la calle como un perro cualquiera.

Salazar hizo el ademán de sacar el celular de su bolsillo.

-Llamaré inmediatamente para que vengan a detenerlos.

-¿Está seguro, general? –retó el Conde.

-¿Se ha dado cuenta de quién está cometiendo una falta aquí? –secundó el Doctor.

-No somos nosotros, mi comandante –reforzó el Champero.

-¿Quiere acompañarnos al patio de la estación y agarrarnos a latigazos? –desafió el Narizón- ¿O prefiere buscar a gatas su dosis entre los arbustos?

Sólo entonces Salazar recordó. Su estúpida mueca lo delató.

-Lo siento, general –dijo el Doctor.- Es usted una vergüenza para su alma mater.

-Y para el país –concluyó el Conde.

La cocina del infiernocomprar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s