RAFAFÁ (IV)
Estefanía Farias Martínez Revolving House (1921)-Paul Klee En “El cielo puede esperar” no había días de visita establecidos, pero sí horarios, para no alterar las rutinas de los residentes. Pocos […]
Estefanía Farias Martínez Revolving House (1921)-Paul Klee En “El cielo puede esperar” no había días de visita establecidos, pero sí horarios, para no alterar las rutinas de los residentes. Pocos […]
Estefanía Farias Martínez Katze und vogel (1928)-Paul Klee Cuando sonó la campana de la siesta, enfilaron el pasillo camino de las habitaciones. Ataulfo se giró al llegar a la suya […]
Estefanía Farias Martínez Alambre de púas con ratones (1923)-Paul Klee Venancio se ofreció a recoger la medicación de los chicos del dominó, esperando ganarse un puesto en esa mesa, también […]
Estefanía Farias Martínez Das Hotel (1913)-Paul Klee —Buenos días, Pelayo.—Buenos días, madre.—¿Qué tal pasó la noche?—Mal, se me congelaron los huevos.—¡Pelayo, por Dios!, ¿qué vocabulario es ése?—No me joda, madre. […]
Daniel Soria Entre todos los defectos que un arquero puede tener, el atolondramiento quizá sea el peor de todos, al punto que compromete la naturaleza ontológica del hecho de guardar […]
Carlos E. Luján Andrade Ilustración de Harry Furniss (1854-1925) para Charles Dickens Library (1910) “Algún día le diré personalmente mis sentimientos”, me lo decía con insistencia. Sin embargo, nunca llegó […]
Helena Garrote Carmena The Synagogue in Frankfurt am Main (1919)-Max Beckmann Por las mañanas la calle principal de mi barrio se llena de furgonetas de reparto. Se aglomeran junto al […]
Estefanía Farias Martínez Lavadero en el Manzanares (1887)-Eusebio Pérez Valluerca —¡¡Pepi!! ¡¡Son casi las nueve!!—¡¡Ya voy!! ¡Daos prisa que no llegamos! ¡Tómate la leche, Fede! ¡Fidel, la cartera!—¡¡Charo!!—¡¡Ya salgo!! ¡¡ […]
José Pastor González Ellos mataron a mi padre. Don Antonio de Castro Fernández, Francisco Reinoso “Tito” y Sixto Ortega Blanco. Lo mataron a palos, el domingo de Ramos de 1945, […]
Helena Garrote Carmena Un día mamá llegó con una bolsa llena de ropa. Yo me quedé con unas botas. Eran preciosas, plateadas, y me llegaban casi hasta las rodillas. ¡Que […]