Cartas chilangas (II)

Juan Patricio Lombera






Tenochtitlan, ciudad del gran poder 15/12/2019

Sigo con este relato de la ciudad, vista desde la perspectiva actual y comparada con la de mis años mozos. La verdad es que poco puedo contar porque poco he hecho hoy salvo una visita a mi futura casa, aún en obras, y unas cuantas compras. He decidido quedarme con mi familia que, como todas las familias, son el pilar de nuestras vidas. Hoy, gracias a ellos, vuelvo tras 25 años de exilio. También fueron ellos quienes me consiguieron hace unos años un permiso para volver a entrar a México de visita. Por la misma razón pasaré todo el fin de semana con la familia. No obstante, sí te puedo decir algunas cosas que permanecen tras todo este tiempo. Me encantan los amaneceres de esta ciudad y, si encima tienes una ventana que mira directamente a los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, pues la alegría es total. Aunque eso sí, te tienes que despertar al alba para poder contemplarlos mientras que una luz colorada surge entre ambos. Más tarde, la luz blanca y la contaminación no los hacen visibles. De igual manera, los sábados por la mañana siempre son especiales. Como sabes, estimado amigo, la casa de mi hermana se encuentra a las afueras de la ciudad en uno de los barrios más exclusivos. Por eso, pasear por sus calles sin casi coches es todo un placer. De igual manera, esta zona de la ciudad es bastante segura, por lo que no es extraño que le invada a uno una sensación de placer y bienestar. No sé cómo explicarlo, me faltan las palabras, pero pasear por Reforma un sábado por la mañana te hace olvidar por un rato los acuciantes problemas a los que nos enfrentamos; inseguridad, corrupción, miseria. Fuimos a visitar mi futura casa desde lo alto de un cerro donde diviso, entre otros “la colina del perro” en honor a López Portillo; un presidente populista de los 70 y 80 que dejó al país en la quiebra. Una de las peores que hemos afrontado en los últimos 100 años. Su mote de “el perro” vino de su frase “defenderé el peso como un perro chihuahueño”. A la semana de decir esa máxima, la moneda sufrió una fuerte devaluación. Amén de ello, tenía fama de ser corrupto a niveles insospechados, al igual que su jefe de Policía, el “negro” Durazo, que acabó siendo encarcelado por dicho motivo. Conocí al arquitecto que me está haciendo la morada. Tú me conoces, me basta algo sencillo donde pernoctar, tomar mis 3 comidas del día y asearme, pero mi hermana está empeñada en que la morada debe ser un símbolo de mi glorioso retorno, por lo que me está construyendo un auténtico palacio. No quiero discutir. Que haga lo que quiera. El trato con los trabajadores es muy educado, casi diría servicial. Es ese uno de los defectos que noto en la clase trabajadora de este país. Sigue sin exigir sus derechos y trata al patrón como si se tratase de un amigo al que hay que agradecer por darle trabajo y mendigarle las mejoras sociales. En eso no hemos mejorado nada con respecto a hace 30 años, por más que hayan cambiado los gobiernos y ahora mande supuestamente la izquierda. Poco más te puedo decir de mi primera jornada en esta fascinante e inquietante ciudad. Ya visitaré, en los próximos días, otras zonas del país, pero reconozco que en ese sentido no veo diferencia con el joven de hace 30 años.

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