Beber de la noche negra

Miguel Rubio Artiaga

 

 

Beber de la noche negra
cuando la Luna
tiene forma de copa
condimentada de estrellas.
Emborracharse
de licor oscuro
como un amuleto
de azabache
creador de poemas.
Un manantial de versos
que brota de las venas
y con el corazón ebrio
trae el tántrico olvido
de lo que te rodea.

Entonces, sientes
lo que un dios debe sentir
atraviesas desiertos,
mares inexistentes
y pluma de pájaro, vuelas.

Oler la inmensidad,
el aroma del horizonte
traído por la niebla.
Convertirlo en sonido
en un papel domesticado
y guardarlo en letras.
Perfumadas sensaciones
envasadas en el aire
para que los huela un poeta.

Entonces, no hay tiempo
y los relojes quedan parados
con las horas dormidas,
los péndulos petrificados
y las manecillas quietas.

Ver, como el invidente
que solo otea Arco iris
y neblinas de primavera
con ojos pinceles blancos.
Sentirte funambulista
sobre el cable distante
de horizonte, en su línea.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.