El oficinista

Carla Demark

 

 

Abre la ventanilla
a pesar del frío,
así se siente un poco
más vivo.

Deja que el pelo
lo vuele
por un rato.
En la vereda
la gente se enreda
como un cúmulo de hojas
en otoño.
Una mujer le pide el asiento,
y él recuerda a su Alicia.
Se tambalea frenético
para no caer
sobre ese pasillo henchido.

Deja que la música
lo vuele
por un rato.
En la oficina
los papeles esperan
como un cúmulo de hojas
en otoño.
Su jefe le pide el informe
y él recuerda a su padre.
Se tambalea frenético
para no hundirse
sobre ese cuadrado vacío.

Deja que el trabajo
lo vuele
por un rato.

Abre la ventana,
a pesar del frío,
así se siente un poco
más vivo.

Pinchando en la imagen accederás a la web de la autora

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