Para curar un blues

Miguel Rubio Artiaga

miles-1

 

 

Ella me dijo,
para curar un blues
tienes que follar con el demonio.
Le dije que lo había hecho
ya muchas veces
y no era verdad.
Que hay muchos infiernos
todos diferentes
y el fondo de un vaso
era uno más
y había escogido ese
entre todos ellos
el mejor amante
era un ebrio mefistófeles
de cerveza y bourbon.

Sonrió y me dijo,
para curar un blues
debía dejar de oírlo
yo pedí al cantante negro
que tocara mas fuerte
y cantara más alto.
A ella le dije con sonrisa triste
que esperara si quería,
a mí me daba igual,
que estuviera mas borracho
para llevarme a su cama.
Que su cara de demonio
cazador se convirtiera
en la careta de una mujer
atractiva y bella.

Le dije, no hay cura
para un blues.
Quedas atrapado en su tristeza
en sus venas de alcohol
en el desgarro de un dolor
envasado en el espejismo
del cristal de una botella.
Ella cogiendo mi propio vaso
y bebiéndoselo de un trago
se sentó a mi lado
en la misma mesa.

.

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