“El arte de la vida”, de Zygmunt Bauman

Germán Cáceres

Tapa II

Zygmunt Bauman (Poznan, Polonia, 1925) es un reconocido sociólogo y filósofo polaco, que obtuvo junto con Alain Touraine el Premio Príncipe de Asturias 2010. Desde 1971 reside en Inglaterra y es profesor de las universidades de Leeds y de Varsovia. Se hizo famoso por su concepto de la actual sociedad líquida, caracterizada por la incertidumbre y la relatividad de los valores.

En El arte de la vida comenta el proyecto (le projet de la vie) del que hablaba Jean-Paul  Sartre: el individuo tenía un objetivo personal y urdía un plan para alcanzarlo. En cambio, en la modernidad (o posmodernidad) ya no hay un único principio rector, sino que éste cambia constantemente dado que se busca la felicidad a través de la adquisición de los bienes de consumo. Ahora importan el éxito y la autorrealización, esta última de acuerdo a los patrones cambiantes de las modas y las señales del mercado. Pensar que el filme Héroes olvidados (1939), de Raoul Walsh, hacía referencia a la crisis del ”exitismo”, y hoy éste se encuentra más arraigado que nunca. Un individualismo extremo convierte a las personas en esclavas de sí mismas, después de haber sido moldeadas por los principios del marketing. Ya no necesitan ser expoliadas por corporaciones, sino que lo hacen con sus ilimitadas exigencias. De allí el desasosiego y el desgarro que sufren íntimamente. El pensador coreano Byung-Chul Han (Seúl, 1959) arriba a conclusiones similares, de acuerdo a  la nota de Agustín Scarpelli (“Crítica a nuestro ilusorio albedrío”), aparecida en el Nº 568 de la revista Ñ (16.8.2014).

Otro de los conceptos marcados por Bauman es el de generación, la cual  anteriormente se interrumpía cuando un giro substancial en la sociedad hacía nacer una nueva etapa. Pero ahora, la innovación tecnológica y los cambios de paradigmas son  continuos, de modo que los puntos de vista de los seres humanos se modifican a cada instante. La obsolescencia no necesita ser planificada, forma parte de nuestra vida líquida, que equivale “a permanecer en un estado de transformación permanente, a redefinirse perpetuamente transformándose (o al menos intentándolo) en alguien distinto del que ha sido hasta ahora”. O sea, “huir de uno mismo y adquirir un yo hecho a medida”.

En este ataque frontal a la sociedad de consumo (“…la ideología defendida en la actualidad, desde arriba para uso popular, es una creencia de que pensar en una ´totalidad´ y componer visiones de una ´buena sociedad´ es una pérdida de tiempo…”), Bauman advierte que la solución podría buscarse en el pensamiento del filósofo Emmanuel Lévinas, que sostiene que la huidiza felicidad radica en el desprendimiento, en una ética pura, sin condicionamientos, en “ser para otros”. Y aprovecha para recordar una frase del venerado Erich Fromm: “El amor es principalmente dar, no recibir”.

La traducción de Dolors Udina logra transmitir con claridad las ideas desplegadas por el ensayista.

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“El arte de la vida”, de Zygmunt Bauman (Paidós, Buenos Aires, 2009, 176 páginas)

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