El niño de arena (IV)
Tahar Ben Jelloun La puerta emparedada Dos viejas mujeres, secas y grises, de mirada funesta y ademán preciso y breve, acompañaron a Fátima. Sin ruido, sin festejos, debían entregarme a […]
Tahar Ben Jelloun La puerta emparedada Dos viejas mujeres, secas y grises, de mirada funesta y ademán preciso y breve, acompañaron a Fátima. Sin ruido, sin festejos, debían entregarme a […]
Alaíde Foppa 1. Los ojosMínimos lagos tranquilosdonde tiembla la chispade mis pupilasy cabe todoel esplendor del día.Límpidos espejosque enciende la alegríade los colores.Ventanas abiertasante el lento paisajedel tiempo.Lagos de lágrimas […]
José Pastor González Il dubbio (1907-1908)-Giacomo Balla me saca de los bares de la cama del sofá y me arrastra a ver estrellas fugaces o arco iris blancos las noches […]
Lala González Retrato de la condesa Mathieu de Noailles (1913)-Ignacio Zuloaga puedes perderte en mítoma mis ganas y hazlas tuyaseste constante deseo de devorarnosse está haciendo viejocomo vino rancio sobre […]
Reynaldo Giudici (italiano, 1853-1921)Óleo sobre lienzo147 x 228 cmMuseo Nacional de Bellas Artes (Buenos Aires, Argentina)
Fernando Morote Die drei Schwestern (1935)-Max Beckmann Las secretarias ejecutivas solían ponerme a prueba. Una mañana sorprendí a la del gerente general levantándose la falda para rascarse furiosamente la nalga. […]
Tahar ben Jelloun Bab El Had Es una puerta minúscula; hay que agacharse para pasar. Está a la entrada de la medicina y comunica con la situada en el otro […]
Lala González Nana, weiblicher Akt (1911)-Lovis Corinth se acaba el silencioel presente aún no desnuda mi almasigo ignota en mi propia carney las mandrágorasse alimentan de mis raíces soy mosto […]
José Pastor González tal día como hoy hace doce años encontraron muerto a El Náufrago nunca supe su nombre pero así era como le llamábamos en el barrio a mí me parecía un personaje huido […]
Carlos E. Luján Andrade La luna que gobierna las mareas. Collage sobre cartulina-Carlos E. Luján Andrade ¿Por qué fingir el desamor si las lágrimas brotan desconsoladas?, ¿quién podrá insinuar que […]