Y ASÍ SE CUENTA LA HISTORIA: “600 irreverentes relatos”

Ítalo Costa Gómez





En estos cuatro años escribiendo mis historias diarias, experiencias, reseñas, columnas semanales en este periódico – que considero mi casa – y cartas abiertas resulta que publiqué el lunes pasado mi relato número 600.

Hace mucho que hice la publicación festejando los quinientos y es que por la pandemia todo se volvió más lento. En algún momento perdí un poco el ritmo. No salía a la calle y no tenía qué contarles que no fueran recuerdos alejados. El 2021 fue un año duro para mi escritura y en éste he logrado recuperarme y volver al ritmo de siempre.

Ustedes nunca han dejado de apoyarme ni de recibirme con abrazos y carcajadas. Siempre me han tratado con mucho amor y generosidad. Me siento protegido por ustedes. Sentí y siento que algo debo estar haciendo bien para recibir tanto amor a cambio de un poquito de mi vida. Nunca han dejado que mi columna baje de los cinco primeros lugares en Periódico Irreverentes ni me han dejado solo un solo día y les tengo un profundo agradecimiento porque escribir no solo es mi pasión y mi trabajo. También es la manera en la que ejerzo mi carrera como comunicador y llevo un pan a la casa. No podría hacer nada de eso sin su apoyo y el amor que me demuestran en cada paso que doy.

Cuando recién empecé no sabía en lo que me estaba metiendo. No era consciente de la responsabilidad enorme que me iba a comprar, pero la satisfacción enorme de contar con su cariño, recibir sus cartas y tanto amor desde ya tantas partes hace que todo valga la pena.

Quiero darle las gracias a mi hermano, Miguel Ángel Sanz Chung. Sin tu apoyo y poesía no hubiese podido seguir. No hubiera podido avanzar sin tu poesía y sin el apoyo sólido y leal de ese árbol en medio del bosque que siempre has sido. Estoy muy agradecido con la vida por nuestra hermandad.

Gracias a mis colegas por sus entrevistas y artículos que publican apoyando mi vocación. Gracias por enviarme sus libros con amor.

Gracias, «Periódico Irreverentes». Gracias por darme mi propio espacio y la libertad necesaria para desarrollarme en él sin ningún temor. Siempre estaré en deuda con ustedes por darme la voz cada lunes.

Gracias a Gustavo Rodríguez por inspirarme con su trabajo de caigua y con sus novelas que me llevan a recordar etapas de mi vida que había olvidado y que, gracias a sus textos y podcast, puedo revivir y contar. Gracias Micaela Chirif por revivir a mi niño interior y ver que siempre puedo llegar a ser mejor persona solo con tu ejemplo.

Gracias a Jesús Sánchez Rivas, Maricruz Diez-Canseco, Aldo Verástegui y a todos mis «hermosos» que no dejan que mi espíritu y entusiasmo se apaguen porque siempre cuento con su amor y sostén. Gracias, Almendra Gomelsky por ser la razón de muchas de mis sonrisas solo con estar ahí, a mi lado.

Gracias a todos los que no estoy mencionando para que esto no sea eterno, pero que me han hecho un huequito en sus vidas para que no me sienta solo nunca.

Escribiré hasta el último día de mi vida y celebrar seiscientos relatos es algo que no puedo creer y que me llena el corazón de un profundo agradecimiento y que seas 600,000 más.

Que la irreverencia no acabe nunca. El mundo la necesita.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.