Sobre “El alcohol despeja la mente (y la cortesía arruina al hombre)”, de Fernando Morote

Jorge Cuba Luque







El reciente libro de Fernando Morote, El alcohol despeja la mente (y la cortesía arruina al hombre) reúne dos trabajos previos del autor, Melodías en la orquídea (2017) y Brindis, bromas y bramidos (2013). Se dice que un escritor, por muchos libros que haya escrito a lo largo de su vida, escribe siempre, en realidad, un solo libro, el mismo. Es posiblemente el caso de Fernando Morote, no tanto por el fondo, ni acaso por la forma, pero sí por la visión del mundo que sus obras representan, que interpelan al lector con su talante burlón, aguafiestas, fraccionado. También por la forma en la que abraza el quehacer literario: el relato corto, por momentos también lo que hoy se la llama microficción.

El presente volumen subraya la constante que la obra de Fernando Morote ha cultivado en los dos libros aquí compilados: la agudeza, el sarcasmo, la perspicacia para ver lo paradójico de la condición humana. Valiéndose de cortos relatos, capta momentos, gestos, palabras de individuos del Perú pero que podrían ser de cualquier parte. El Perú está ahí, por ejemplo en el capítulo “El país de los feos”, de Melodias en la orquídea contiene una serie de cortos relatos en los que el habla limeña, en su ambiente está presente de manera explícita, como en aquel donde dos amigos se encuentran en el Jirón de la Unión, importante arteria del centro de Lima, y se detienen a observar y comentar cuanto ven.

En Brindis, bromas y bramidos Fernando Morote despliega una curiosa construcción de siete grupos de cuatro relatos, en cada uno ellos el absurdo y el humor son expuestos con una narrativa desenfadada, como en “Hacer el dos”, expresión que en el Perú se emplea para referirse al acto de defecar: una niña, desolada, le informa a sus padres, llorando, que no logra “hacer el dos”, provocando la inquietud de sus progenitores por un posible problema intestinal de la pequeña la que, en realidad, no lograba dibujar el número dos en una tarea escolar.

El presente volumen, no solo muestra a un autor con una clara idea de lo que es “el arte de narrar” pues sabe sugerir en lugar de decirlo todo, apela al doble sentido y al sentido común del lector simplemente para darle una sorpresa en el desenlace. Una cosa más: Fernando Morote es un huérfano literario en el Perú pues sus textos, sus libros, como los aquí reunidos, son difíciles de asociar con otros de la tradición peruana, como lo fue en su momento Julio Ramón Ribeyro con Prosas apátridas o Dichos de Luder. Esta compilación muestra además que Fernando Morote lleva consigo un gran bagaje literario y una sólida escritura que se mueve a maravillas en el arriesgado registro del humor negro y el sarcasmo.

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