EQUISEY: Sobre la pornografía y la prostitución

Carlos E. Luján Andrade









Y: ¿Crees que la prostitución y la pornografía tienen alguna relación?

X: Es evidente.

Y: ¿Te refieres al cuerpo usado como mercancía?

X: Sí, pero ese solo es el principio.

Y: En algunos países ambos están prohibidos. No se puede disponer del propio cuerpo como forma de hacer intercambios económicos. Para comenzar, no se pueden vender los propios órganos.

X: Efectivamente.

Y: Aunque en un caso el cuerpo es usado para el goce particular del cliente, en el otro no es tanto así. Lo que existe es una actuación. Las personas cumplen un rol. El goce no está tomado en cuenta. Eso ya es asunto de quienes ven esas películas.

X: El sexo despierta curiosidad. El cuerpo nos da una multiplicidad de sensaciones y el sexo quizás es la que más placer genera. El trasfondo moral también le da un interés mayor. No es lo mismo que comer o someterse a cualquier vicio. Además, la relación entre ambas no es directa, sino indirecta. Te has preguntado para qué existe la pornografía. ¿Cuál es la necesidad de su existencia?

Y: Tengo la impresión que la visión que se tiene al respecto se determinará si uno es hombre o mujer. Si le preguntamos a ambos sobre este asunto, nos darán respuestas diferentes.

X: ¿Importa? No sé si quieres llevar esto hacia una idea que lo relativice.

Y: ¿Para ti están bien ambas prácticas?

X: No lo sé. Uno no puede hablar por todos y mi opinión no dirá una verdad. Lo que uno debe hacer es tomar un punto de vista y analizarlo para llegar a una conclusión. Sin embargo, dicho ejercicio reflexivo es personal. En todo caso, no me dedico a ninguna de las dos actividades por lo que toda opinión estaría basada en supuestos.

Y: Si afirmamos que cada uno es libre de hacer lo que quiere con su cuerpo, ¿sería un mal argumento?, ¿entraríamos al campo de la moral o el derecho?

X: Podríamos pasar esa frontera. Existe mucha literatura al respecto. Ya sabemos las consecuencias de usar al cuerpo como mercancía.

Y: Pero el sistema capitalista lo hace con los seguros médicos privados, las clínicas privadas, las farmacéuticas. ¿Acaso no usan a voluntarios para ensayar sus medicamentos o vacunas?

X: ¿Y cuáles son las consecuencias? En los medios de comunicación y las redes aparecen noticias de los abusos y las injusticias que viven las personas sometidas a esas reglas. Y luego de indignarnos por unos segundos miramos para otro lado porque sabemos que criticar el sistema también implicaría otras críticas a ciertas prácticas que gozamos a costa de otros individuos.

Y: Ya veo por donde vas.

X: La industria pornográfica maquilla la explotación sexual con la idea de que es consensuado, que es un trabajo por el que se le paga muy bien a quien lo ejerce, pero es sabido que agresiones de todo tipo suceden en esa industria.

Y: ¿Acaso eso solo sucede en la pornografía o la prostitución? En cualquier trabajo vemos casos de explotación. El daño psicológico es constante. El bullying laboral es ya un problema serio y debe tratarse adecuadamente. A pesar de aquello, nadie exige que la actividad donde sucede desaparezca. Sin irnos muy lejos, es conocido que varios directores de cine han abusado de sus actores con el fin de crear buenas películas. Se sanciona al director o productor, pero no se pide que desaparezca el cine. ¿Por qué el sexo es más importante que realizar auditorías o administrar una empresa?

X: Ya comenzaste a relativizar ambas cosas. Cuando dije que ambas actividades tienen una relación indirecta es porque atenta contra la dignidad de las personas.

Y: Explícate.

X: De por sí, el cine es una proyección de la imaginación. Lo que sucede ahí es una selección de hechos relevantes para contar una historia. Lo que no sirve para facilitarlo, se obvia. Pocos se atreverán a filmar una película que se ocupe de los asuntos sutiles de la vida. A la pornografía no le interesa lo que hace que un hombre y una mujer lleguen a la cama. Más aún, crean historias absurdas donde en la mayoría de los casos, la mujer es usada como un objeto de placer. Las muestran como seres lujuriosos hambrientos de sexo. Es claro que eso pasa. Cuando uno quiere intimar con otro pues se vuelve así pero no a cada rato. La invasión del espacio personal es un asunto delicado para muchos. Afectarlo genera malestar físico y psicológico si es que no estamos listos para dejar que otros individuos lo vulneren.
El hombre que crea que el mundo pornográfico es el fiel reflejo de la realidad es un imbécil. Y el asunto se vuelve más grave cuando este quiere representar esa idea con otras personas. Que su posición de dominio le permita hacerlo y en ese afán, atente contra la integridad de su prójimo. En ese punto lo quiero empalmar con la prostitución…

Y: Lo que dices es muy subjetivo. Que lo hagan unos no quiere decir que todos sean así. Reconozco que ayuda a crear un imaginario de lo que significa para nuestra conveniencia el sexo.

X: Continuo. Cuando las personas ven que en el mundo real no puede reproducirse aquello que ven en esas películas, (y que son el reflejo de nuestras fantasías) comienzan a pagarle a personas para que sean objetos de placer. Y pagan mucho. Las prostitutas o prostitutos dejan que sus cuerpos sean usados como cosas. De tal forma llenan las expectativas creadas por la industria pornográfica. Ellos podrían decir que es su cuerpo, pero no lo es, lo que venden es la posibilidad de que un ser humano sea vejado. La imagen que proyectan con esa actividad es que el desprecio por la dignidad humana puede ser aceptada si hay justo precio. De mantenerse la prostitución, el ser humano no podrá lograr el respeto que se merece.

Y: Lo que afirmas es muy delicado. Eso podría generar una censura y trasladarse a otros niveles. Ya sabemos que la sociedad cuestiona todo aquello que nos impida hacer algo.

X: Ese es un problema más. Esto no se regula por leyes. Ya es un problema de la sociología jurídica. De lo que hablo es que del mismo ser humano debería salir el ya no consumir eso. Quererse lo suficiente para aceptar que practicar actividades placenteras trae consecuencias sociales y psicológicas que podrían afectar a alguien más que a uno mismo. Muchas de las actividades recreativas dependen de la adicción a estas. Es tanto así que han generado industrias basadas en el vicio. Algunos sueñan con que la prostitución y la pornografía sean reguladas y aceptadas por todas las sociedades como una actividad más. Yo no sé si eso tenga algún éxito. Cuando se descontrolen las cosas, chocará con la realidad. La gente misma comenzará a ponerle un límite y verán que no fue una buena idea dejarse llevar por lo que el goce dicte.

Y: Pero si las leyes no pueden regularlo, ¿entonces? En toda actividad laboral las normas están para evitar los excesos. ¿Por qué esto sería diferente?

X: Porque el consumidor es llevado por el goce. Ya sabemos cómo reacciona la sociedad cuando le prohíben hacer lo que quiere con su tiempo, dinero y cuerpo. Mientras mantengan ese concepto de libertad, no hay ley que lo detenga.

Y: ¿Tu solución es tener un dictador al que no le guste los polvos y la paja?

X: No, esto es más complicado. No podemos llenar un balde si de tanto en tanto le hacemos agujeros. No se puede luchar a favor de la dignidad humana si con la otra cara de Jano actuamos como si esta no existiera.

Y: ¿No hay solución?

X: Claro que la hay, pero no es inmediata. Cada uno debe hacer lo suyo de la manera que pueda.

Y: Ni polvo ni paja entonces.

X: Es un comienzo, aunque sea complicado.

Y: Muy puritana esa postura.

X: ¿Y si ese es el camino? Latiguearse hasta aceptar que nuestro cuerpo no nos pertenece. Ni lo que tiene dentro, ni lo de afuera.

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