CARTAS CHILANGAS (IV)

Juan Patricio Lombera







III

Lunes 16 de diciembre de 2019

Hoy he tenido la oportunidad de conocer un rincón desconocido de la ciudad; el museo Dolores Olmedo en el corazón mismo de Xochimilco. Como sabes este antiguo pueblito, que desafortunadamente fue absorbido por el monstruo urbano de la Ciudad de México, es conocido universalmente por las barcas que abordan los turistas para recorrer los canales y comprar todo tipo de plantas y flores. También en Xochimilco se encuentra una de las más antiguas iglesias de la América continental. Pues bien, con toda sinceridad te digo que el museo debería ser más importante que los canales. Dolores Olmedo era una coleccionista millonaria amiga de Diego y Frida y tiene una colección de sus cuadros muy amplia y muy diversa. Sobre todo en el caso de Diego Rivera, ya que podemos recorrer las distintas etapas de su creación a través del recorrido de este museo. Otra de las maravillas de este recinto cultural consiste en el espacio en sí. Se trata de una hacienda antigua que tiene en un su interior una capilla del siglo XVI. Los jardines de la hacienda tienen numerosos pavos reales y tepezcuintes; esos perros sin pelo. Por si lo que te menciono te pareciera poco, el propio entorno florido con árboles y todo tipo de vegetación, te hacen pensar por un breve momento que estás fuera de la ciudad de México. El encanto dura hasta el momento en que sales a la Prolongación de División del Norte para dirigirte al Periférico.

Para poder hacer nuestra visita sin complicaciones de tráfico y que no hubiera muchos visitantes en el momento de nuestra llegada al museo, tuvimos que salir a las 10 de la mañana de casa, lo cual es todo un sacrificio para cualquier chilango de pro. Entre semana el trabajo y la congestión vial obliga a los capitalinos a despertarse entre las 5 y 6 de la mañana. A cambio, los capitalinos se permiten dormir un poco más los fines de semana. No sé en la actualidad, pero cuando era pequeño llamar antes de las 10 de la mañana un sábado era de pésima educación. Igualmente, salvo que mediara una urgencia, llamar cualquier día después de las 10 de la noche era cosa de barbajanes. Conseguimos llegar a las 10 y media al museo y a la 1 habíamos terminado nuestra visita. Nos quedamos con las ganas de visitar el Centro Cultural Carlos Pellicer; poeta insigne quizá no tanto por sus versos, pero sí por su participación en la creación del museo de La Venta en Campeche donde se encuentra una famosa cabeza gigantesca de la cultura olmeca y que posee rasgos negroides en labios y nariz. Teniendo en cuenta que la famosa escultura es de un periodo anterior a la conquista existen todo tipo de teorías sobre cómo podría haber llegado un habitante negro a esas costas. Por supuesto, existen también los amantes de las teorías espaciales para los cuales la parte superior de la cabeza es un casco de astronauta y, por ende, el personaje sería un extraterrestre. Por imaginación que no quede.

A la vuelta fuimos a un restaurante de comida poblana al que gustosamente te llevaré cuando vengas por estas latitudes. Unas chalupas compartidas (diminutas tortillas cubiertas de carne, cebolla y salsa) y un mole poblano compusieron mi menú. Mi madre y mi hermana optaron por los romeritos que son unas hierbas que nacen en el lodo y que se acompañan de unas tortas de camarón de agua dulce, papitas redondas y pequeñas. Toda esta composición va bañada en mole. Se trata, como casi todos los platos de la comida mexicana de un manjar de ardua elaboración, pues se tiene que asir cada hierba y cortarle el tallo para que no amargue. Finalmente, mi sobrino y mi cuñado optaron por unos ricos filetes a la tampiqueña acompañados de una enchilada de mole y frijoles. Reconozco que cometí un exceso hoy, pero quien puede dejar de comer un buen plato de mole después de tantos años sin hacerlo. La comida se completó con un vino baja californiano nada malo y unos postres clásicos del tipo flan y arroz con leche. Sé que tú, en tu calidad de musulmán, no puedes probar el vino, pero también sé que no eres ningún fanático por lo que sabrás perdonarme esta debilidad. En total, nuestro pequeño festín costó unos 100 euros. Hemos decidido pasar la tarde en casa. Esto me ha permitido echar un ojo a la programación televisiva. Cuando vivía aquí un mexicano medio tenía a su disposición 5 canales (hasta principios de los 80 solo habían 2 en España), pero salvo el 11; canal del Instituto Politécnico Nacional, los demás transmitían basura. El canal 2 dividía su tiempo entre noticieros afines al régimen priísta y telenovelas que, como sabes, posteriormente exportamos a todo el mundo. Los fines de semana ese canal reproducía partidos de fútbol. El América era el equipo consentido del canal al pertenecer a Televisa. Los comentaristas eran pésimos. Su afán de elogiar a su equipo hacía que entraran en pugna por ver quien hacía la mejor loa. Se hablaba de babosadas como la mística del equipo o el dominio sicológico del juego. En la década de los 80, el América ganó 3 campeonatos seguidos con fuertes sospechas por parte de los anti americanistas; o sea el resto de los mexicanos, de compra de árbitros. Casualmente, el primer año en que gente no afín a Televisa controló la Federación Mexicana de Fútbol tras el escándalo de los cachirules1, el América fue eliminado por la Universidad de Guadalajara, después de que el árbitro sentenciara un pénalty (en México esa palabra es esdrújula por lo que los comentaristas se regodean gritando PÉEENALTY) injusto contra el América ya que la falta se había producido fuera del área. Los domingos por la tarde, tras los partidos matutinos, Televisa dividía su programación entre Siempre en Domingo, programa de variedades que pretendía de forma cursi unir a la familia mexicana y un programa deportivo que ponía resúmenes de cuántos deportes te puedas imaginar. En cuanto a las noticias, Jacobo Zabludovski periodista afín al PRI se encargaba de suavizar las desgracias del momento y acallar a la oposición. Además de ello, su visión del conflicto árabe-israelí siempre se presentaba de manera maniquea a favor de los segundos, mientras que los primeros eran, simple y llanamente, unos demonios. El canal 4 transmitía partidos de béisbol y fútbol americano. El canal 5 era el que yo veía ya que en él se transmitían las caricaturas y series norteamericanas. En esos años hubo dos campañas publicitarias muy exitosas. La primera rezaba pocos hijos para darles mucho y consiguió que bajara la natalidad de 7 hijos por familia en los años 70 a 2,2 que tenemos en la actualidad. Por otra parte, había una campaña orientada a los niños para alertarlos de los peligros de hablar con extraños y como algunas personas buscaban embaucarlos ofreciéndoles juguetes o dulces para secuestrarlos. El mejor canal de la televisión mexicana era sin duda el 11, que ponía durante todo el día documentales de toda naturaleza y películas clásicas como por ejemplo ¿qué fue de Baby jane? Me acuerdo que la maldad de Betty Davis con su hermana en silla de ruedas (después de que ella la atropellara) me produjo tal miedo que me costó dormir. Había un programa que se transmitía los domingos por la tarde; la hora H. Documentales de historia universal que permitieron que no sea tan ignorante en la materia. Mi abuela veía los domingos la Opera que reproducía las actuaciones de Placido Domingo o Pavarotti en diversos teatros del mundo. Además en una época de censura total de los medios, el canal 11 era un poco más imparcial que el resto Finalmente, el canal 13 (luego se sumó el 7) era el canal del Estado. Sus noticieros reproducían las loas del gobierno, pero en el tema deportivo tenían un programa los domingos llamado Deportv en el que se erigían como la competencia del canal 2. Lo interesante de este programa, a diferencia del de Televisa, que sólo reproducía los resúmenes es que en este había debates en los que atacaban al América y a Televisa y de vez en cuando surgía alguna crítica al régimen. Por ejemplo, recuerdo que una vez cuando se estaba conformando el sindicato de futbolistas y los patrones decían que no les convenía a los jugadores, uno de los comentaristas dijo “Está claro que si los jugadores van a ser defendidos como los obreros entonces efectivamente no les conviene el sindicato.” Como sabes, una perversidad del régimen priista que aun acarreamos es que los líderes sindicales son corruptos y serviciales con el poder. Aquel que se salía de la línea era defenestrado como pasó con la Quina, líder del entonces poderosísimo sindicato petrolero que coqueteó con Cuauhtémoc Cárdenas y posteriormente fue encarcelado en un operativo donde se sembraron toda clase de pruebas contra él y sus testaferros. No quiero decir que no fuera un mafioso, pero él se preocupaba un poco de sus agremiados a diferencia del resto. Creo que me estoy extendiendo demasiado con mis recuerdos de la televisión mexicana y aún no te he comentado la situación actual. Sólo te diré para acabar con estas memorias televisivas que las familias con cierto estatus teníamos acceso a través de cablevisión a una decena de canales gringos. Reconozco que eso permitió mejorar un poco mi inglés y ver de vez en cuando noticias sobre México sin censura. Hoy en día, mi familia tiene a su disposición, previo pago cientos de canales. No obstante, lo que sí me alegra de la televisión mexicana es que entre los canales básicos a los que tiene acceso hay, hoy en día, 4 de ámbito cultural como el 22 (con su programa estrella “la maldita palabra” sobre literatura el 40 y Tvunam así como el histórico canal 11. Por lo demás sigue abundando la misma basura, amén de que se pague. Entonces se puede tener acceso a decenas de canales de películas, de noticieros de todo el mundo, de deportes etc… No te quiero aburrir más mi querido amigo con mis reflexiones sobre la TV mexicana, pero quiero terminar resaltando el hecho de que vi un anuncio de Televisa en el que por fin han descubierto la vertiente indígena y de tez morena de la sociedad mexicana. Eso sí los blancos aparecen en casas de ricos o entornos envidiables, mientras que la gente de tez morena siempre aparece en lugares humildes o con monos de trabajo. Ya sabes lo que quiero decir. El clasismo de este país es de enfermos. No quiero decir que antes en la televisión solo había blancos, pero, por ejemplo, en el caso de las telenovelas las personas de tez morena estaban destinadas al servicio. Nunca verías un rico de tez morena por más que podría haber ido a Estados Unidos y juntarse una lana, por ejemplo. La idea del spot era que Televisa reunía a la familia mexicana (la misma porquería de siempre) y estaba pendiente de los deseos televisivos de todos. En fin, creo que me he extendido bastante en este tema y quizá te he aburrido. Mañana te seguiré escribiendo mi estimado amigo contándote mis primeras impresiones acerca de la ciudad.

(Sigue leyendo…)


1Escándalo destapado por varios periodistas que consistió en meter a jugadores mayores de 18 años a jugar en una eliminatoria de Concacaf (creo que para las olimpiadas). Esa trampa orquestada a los más altos niveles del fútbol mexicano acabó con la expulsión de México del mundial de Italia 90.

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