EQUISEY: “Sobre la corrupción”

Carlos E. Luján Andrade







Y: Se publicará una relación de todos los funcionarios destituidos por corrupción.  

X: Gran cosa.

Y: ¿No crees que es una importante medida para evitar la corrupción en el Estado?

X: Todo lo que se haga para evitarla estará bien, aunque sabemos que poco o nada solucionará esa medida.

Y: Al menos por vergüenza evitarán caer en eso.

X: La codicia es más fuerte que la vergüenza. Nosotros tenemos una conciencia que nos previene del temor a ser repudiado por el resto, a ser juzgado por nuestros actos y que nos señalen de antiético e inmoral. Aquél que supera esa barrera que te da la conciencia, simplemente lo demás lo tiene sin cuidado. Crean su propia moral como todo delincuente.

Y: Entonces esto es como las penas.

X: Algo así. El corrupto por alguna razón cree que lo que hace es correcto, nadie comete un acto que sabe que lo va a perjudicar. En su criterio siente que debe estar sobre las normas porque estas son injustas con él a pesar de haber aceptado someterse a ellas. El que acepta dinero a cambio de dar un favor haciendo uso de un poder delegado crea una ficción, justifica su acto con argumentos que quizás hasta que lo atrapen, lo defiende.

Y: ¿Cómo un psicópata?, que niega todo hasta que le muestran las pruebas de sus actos.

X: La moral delincuencial es bien curiosa. Recuerdo la vez que entrevistaron a un ladrón cuyo centro de trabajo eran los paraderos de los buses. Cuando le preguntaron las razones por las que robaba, él decía que era porque necesita y al que roba, no necesita: “yo le robo su celular y al día siguiente tiene otro, él tiene dinero, yo no tengo”. En el fondo el funcionario corrupto se siente excluido del sistema como este carterista. Al aceptar un dinero de más -cuando tiene un sueldo que ha aceptado recibir- cree que no es valorado y por ende, mal remunerado; entonces como se siente más calificado cree que de alguna forma debe compensar esa deficiencia en el pago.

Y: Yo creo que no todo es dinero, sino también poder. Es inevitable que los funcionarios, al darles el Estado un pequeño o gran poder, ocasiona un cambio en la manera en que ellos mismos se ven, cada acto que antes para nadie valía, ahora varios dependen. Poco a poco comprende esa responsabilidad y eso produce una necesidad de sentirse apreciado. Si percibe al Estado indiferente, él mismo intentará compensarlo.

X: Es que en todo está impuesto el poder. Esa moral del delincuente que te he citado no es en realidad todo lo que piensa. Él quiere demostrarle al sujeto asaltado que tiene poder sobre él, eso le hace sentirse valorado, cree que lo hecho es trabajo y si no te dejas robar, para el ladrón es un desafío a su poder, por eso te agreden ante la resistencia. Y en el caso del funcionario, al no aceptarle sus condiciones, te castiga dilatando o negando el trámite que le exiges.

Y: Es que el dinero atrae el poder, si tienes poder sin dinero entonces nace la corrupción, al corromperse obtienes dinero y por lo tanto, quieres seguir detentando ese poder que te brinda ese beneficio. Un círculo vicioso del que no pueden salir. Pero ojo, no todo funcionario puede ser corrupto, el que no tiene poder no tiene la tentación de caer en lo ilícito.

X: El gran problema es que es un asunto de personalidad y más aún, algo social. Esto lo veo como los gorgojos en la harina: los corruptos son los insectos, si ves dos o tres, quizás los retiras y la consumes, no obstante; si notas que está infestado, botas todo. El Estado está infestado, entonces ¿qué hacer?, el corrupto sobrevive en el hábitat podrido que el poder gubernamental le brinda, el que no lo es, o se sale o termina siendo uno más. Esas medidas -la de publicar la relación de los corruptos- se dan para aquellos que están fuera del sistema estatal, para contentar a la gente que paga sus impuestos. En el fondo los funcionarios se cubren, más aún será usado para coaccionar a otros para que sucumban a la corrupción, no es extraño saber que personas que se han resistido han sido acusadas injustamente de hacer algo que justamente se negaban hacer. En un sistema podrido, los justos son usados de chivos expiatorios. Que no te sorprenda que varios inocentes aparezcan en esa lista de corruptos.

Y: Sí, es una medida facilista, no hay un plan o una intención de reformar aquello que produce la corrupción. Y ahora será más difícil aún, porque en una sociedad de consumo el Estado es visto como una mina de oro, donde uno no sabe de dónde sale el dinero pero se sirven de él. En una empresa privada aquél que no produce es despedido, vales lo que haces, les dicen. En el funcionario no puedes cuantificar eso, si no produce, igual se le paga y peor aún, creerá que es poco. Ese es el germen de la corrupción donde asume que el Estado debe velar por su salud profesional, meterse en la cabeza de cada funcionario y complacerlo cuando en el fondo ha perdido una noción de la realidad económica de la sociedad en la que vive. Un comerciante o empresario demora años en ganar lo que un funcionario obtiene al primer mes de paga. Eso lo olvidan, por eso te digo que pierden la noción de la realidad.

X: Diríamos que la corrupción es producto de una inmadurez, de una adolescencia prolongada, llevada a un asunto que requieren toda la seriedad que una sociedad desarrollada necesita. El corrupto es un majadero, un infante que quiere cosas que no merece pero que en el fondo lo cree. Bien dicho está en decirles que se nutren de una mamadera: El Estado como una gran vaca de ubres gigantes hechas para su hambre insaciable.

Y: Entonces, la mejor medida para combatir la corrupción es darles ayuda psicológica, detectar su megalomanía, su mitomanía, etc., todos los problema psicológicos que lo llevan a creer que valen más de lo que son, porque el poder estatal es como cualquier poder, como el poseer un arma que si se usa mal puede dañar irremediablemente.

X: Esa no sería una mala idea. La pregunta es: ¿quién pagaría ese tratamiento?, ¿tú lo harías?

Y: No, preferiría que nunca lleguen a ser funcionarios y que ya sea problemas de otros curarles su psicopatía.

X: Ah, pero sucede lo contrario. En el ámbito privado desatan con totalidad su locura. Unos crean bancos, otros crean empresas que te venden caro algo que nunca necesitas. Ahí la corrupción se disfraza de publicidad. Ellos corrompen tu espíritu y la idea que tienes de la realidad.

Y: ¿Quizás sea más barato tenerlos en las oficinas públicas?

X: Quién sabe. Ahí también crean otro mundo sucio aunque más barato.

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