Los Brincos de la Existencia: “El Sapo” De Estefanía Farias Martínez

Carlos E. Luján Andrade

 

 

 

 

Un sapo salta de tramo en tramo o en diferentes direcciones. Es impredecible su trayecto pues no sabemos hacia dónde irá. Este libro que también tiene el nombre de dicho batracio marca esa tendencia. Saltamos entre capítulo y capítulo nombrados por la autora “cuadros” en donde se abordan desde diversas temáticas y distintas estructuras narrativas historias compuestas como sencillas. Mostrando en cada una de ellas la incertidumbre individual de la existencia humana en diferentes etapas de la vida, escenarios y creencias.

La variedad de personajes agrupados en disímiles contextos no impide que podamos identificar lo que cada cuadro exhibe. Así, nos encontramos con el primero, en el que vemos un leitmotiv que inunda a los personajes como es el espíritu infantil. Desde el recuerdo de un niño en cómo la selección de su país fue campeona del mundo, la vivencia de un simulacro escolar de un atentado terrorista, la estrategia absurda de un infante que no desea ir a la escuela, la relación de unos vecinos con un nuevo inquilino, los recuerdos de una mujer que limpia las aulas donde llevó un curso de ciudadanía hasta los delirios de libertad de un grupo de adultos mayores enclaustrados en un asilo. Todas esas historias componen una imaginería lúdica que nos permite retacear al individuo en sus sentimientos más minúsculos pero que al final traen grandes consecuencias.

En el segundo cuadro nos cuenta tres historias en las que el contenido religioso es recurrente y la crueldad es santificada si es que tenemos este elemento presente.

El tercer cuadro nos cambia de escenario. Ahí el contexto es lo que motiva el carácter de los personajes. El ámbito laboral ejerce la presión en individuos que los llevan a tomar decisiones inverosímiles o adaptarse a las elecciones de otros. Mostrando cómo esta realidad laboral es capaz de determinar la medida de nuestros valores.

Ya en el cuarto cuadro, Estefanía Farias va más lejos. Aquí nos relata sus historias desde afuera. Donde las fuerzas exteriores son las que decretan el desenlace de sus personajes. El sistema es el que impera, el que determina los ideales, la idea de justicia y lo que nos hace sentir reales. Eso lo vemos en “El Pelotazo” al describirnos la indiferencia de los organismos estaduales ante la indignación colectiva o en “Ficción”, donde nos exhibe la práctica cotidiana de poseer dos vidas en una sola existencia: la real y la virtual.

El quinto cuadro nos lleva por el camino de la sensualidad y la sexualidad. Las historias cuentan lo descarnado de la libido, la fantasía, la banalidad y la violencia. Farias Martínez no es directa, no nos narra sus relatos con un principio y un final. Al contrario, nos sitúa en el medio, donde cada uno de nosotros debemos suponer qué es lo que ha llevado a tales personajes a la situación que viven. Es en ese mostrar tan potente de sus vivencias que llena el vacío que nos deja la falta de ese inicio y desenlace.

El último cuadro, el sexto, en su primera historia nos libera de aquel ejercicio de imaginar el porqué de cada personaje. Es más narrativo e intenta contarnos el motivo por el cual todos ellos están en un mismo lugar como es el vagón de un tren. Igualmente que las otras historias, todos ellos tienen conflictos consigo mismos que no superan o no se dan cuenta del agobio que les suscita. Los aceptan y lo asumen como tal y aquel viaje del tren en donde los vemos atascados por un desperfecto eventual, nos permite apreciarlos aunque sea por un instante antes que ellos continúen con su vida y trayecto.

El texto llamado “Andrajos”, el último de este libro, no es una historia sino son varios microrrelatos agrupados en cuatro escenarios: en un bus escolar, antes de cruzar un paso de cebra, la cola de una ventanilla de correos y un bar junto a una plaza de toros. Y nos adentra en los pensamientos y vivencias de aquellas personas situadas en un momento determinado. Un lugar intrascendente pero que los libera de la velocidad de la existencia. Una ralentización forzada de la vida que les permite interiorizarse en la simplicidad de su ser.

El Sapo de Estefanía Farias Martínez es un libro amplio, repleto de matices de los que debemos estar muy alertas porque no solo lo que nos quiere decir está en lo leído, sino también en lo que no está escrito. Podemos decir con certeza que la belleza de este Sapo no está en su trayecto sino más bien en la dinámica de su salto.

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