Entrevista a Miguel Rodríguez Otero por “La mujer que huele a café”

Ediciones Erradícame

Foto-JC Fernández Enseñat

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1.— ¿En qué momento decides empezar a escribir y por qué?

No es algo que yo haya elegido en un momento dado, sino más bien algo que ha ido sucediendo, una manera de comunicar lo que veo por medio de palabras.

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2.—¿Cuáles son tus “maestros literarios” y qué obra te marcó especialmente?

Entre los autores contemporáneos que me gustan especialmente están, por ejemplo, Antonio Muñoz Molina, Javier Marías, Juan José Millás, Pérez-Reverte, M. Vicent, Patricia E. Erlés o A. Chimal. Me gustan mucho también David Foenkinos y Henning Mankell. En otro orden de cosas, siempre tengo presentes a R. M. Rilke, Robert Frost o Garcilaso. Son imágenes a las que vuelvo, pensamientos que leo que toman un giro inesperado ellos mismos, sin ayuda ni obstáculo alguno.

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3.— ¿Cómo surge la idea de La mujer que huele a café?

Ni idea. La verdad es que no lo sé. Todo esto empezó muy caóticamente hace años, con un relato aquí y otro allá, en distintas revistas. Nada de lo que publicaba tenía un tema definido, no había un hilo narrativo ni tampoco la necesidad de encontrarlo. Poco a poco, el hilo se fue haciendo visible con temas recurrentes, con intereses contradictorios de los que necesito aprender. La mujer que huele a café fue una búsqueda de la otra puerta, una salida (es decir, una entrada) distinta a la vida.

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4.— ¿Por qué el tema de la muerte, percibida de distintas formas, cuenta con una presencia destacada a lo largo del libro?

Me llaman la atención las rotundidades inconsistentes y absurdas que usamos a veces en nuestras relaciones con los demás. Ante una inseguridad, ante un problema o un dolor agudo, todo se vuelve relativo, nos sentimos especial y esencialmente frágiles, y éste es un lugar desde el que me gusta mirar las cosas y tratar de aprender de ellas. Nada me parece tan horrible como para no mirarlo a la cara, aunque sea para decir adiós. Creo que morimos varias veces a lo largo de la vida, que algo en nosotros se va para siempre a medida que vamos creciendo, y que tenemos momentos de contacto con ello de vez en cuando con las cosas que hemos sido, que mantenemos presentes en nosotros. Sí, la muerte está ahí una y otra vez, igual que la vida. Me da miedo que tratemos la vida tan frívolamente.

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5.— ¿Qué otros temas recurrentes encontrará el lector?

Sin duda la percepción de lo que somos, de lo que vamos siendo, una piel que se nos cae a tiras y en cuyo lugar nos crece otra, las personas que están con nosotros, que nos ven y que nos aman.

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6.— ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

De nuevo, no tengo un proyecto definido y cerrado, aunque mi preferencia por el relato corto cada vez es más fuerte. Trataré de comunicarme con más nitidez, con más sutileza, con más brutalidad si es necesario hacerlo.

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