CANTO DE CISNE: “Cantar de Helena y otras muertes” De Fernando Carrasco

Carlos E. Luján Andrade

 

 

Por muchos años ya extraviados en el tiempo, ha existido la leyenda del canto del cisne para referirse al último estertor de esta ave. Un hermoso canto que refleja su última manifestación en la tierra. El cisne nos sintetiza en el preámbulo de su muerte, la belleza de su existencia. Inevitablemente, dicha leyenda nos lleva a reflexionar sobre el ser humano, sobre cuál sería también nuestro definitivo testimonio. Sobre qué diríamos cuando presintamos que todo está a punto de concluir. ¿Escogeremos la belleza, la reflexión o el horror? ¿Nos llevaremos con nosotros no solamente los ideales nunca logrados sino también los ajenos? ¿Descubriremos las verdades ocultas para manifestarlas desesperadamente como aquél que quiere expresar su interior como acto de última voluntad?

Cantar de Helena y otras muertes” de Fernando Carrasco, esboza muchos de esos deseos en estas historias. Vemos a individuos que aceptan el destino final con hidalguía y resignación. Los relatos reflejan personajes intensos en reflexión y sentimiento, como si aquello que manifiestan en sus momentos finales es el resultado de una vida convulsa, introspectiva y melancólica. Quién nos podría asegurar que los hombres nos aferramos a la tristeza solo para reflejar lo hermoso de la existencia. La posibilidad nunca cumplida y cómo llevamos la brega de la vida es lo que nos ayuda a hallar lo perdido en el mundo que construyó todo, el mundo de la imaginación.

Y es que en varios de los cuentos de Fernando Carrasco vemos esa conversación final con uno mismo. El monólogo inevitable que tenemos ante las puertas de la muerte. Nos justificamos, reclamamos, concluimos, sentenciamos. En “el Retorno a las Cavernas”, la primera historia del libro, nos introduce a esta fórmula narrativa que expresa lo mencionado con anterioridad. Donde el personaje se cuestiona sobre cómo será una existencia de dolor o una muerte desconocida en la cual pueda encontrar el consuelo tan esquivo. “Última Sinfonía de Otoño” también expresa ese pesar. No obstante, ahí la elección es propia, el camino hacia la muerte es marcado por el personaje.

Ya el tono melancólico comienza a cambiar en “Misteriosa Confianza”. El relato de la muerte propia desaparece y se introduce en los matices del deceso ajeno. Se justifica la vida plena con la desaparición de la de otros. En este relato que intriga desde su inicio, vamos identificando que los afectos intensos tienen desenlaces confusos, dramáticos y perturbadores. El cuento “Una Cicatriz Rencorosa” termina por corroborar esos códigos que construyen el porqué de la vida, conteniendo la justificación de la inevitable muerte ajena. Otros deben morir para uno vivir mejor.

Cantar de Helena”, relato que le da título a la obra, reivindica a un personaje que la Literatura y la Historia le dieron un rol trágico, que según confiesa, nunca quiso tener, y es justamente a puertas de la muerte es que da, aquí sí, un verdadero canto de cisne. Que con prosa trabajada y lastimera, nos refleja ese reclamo doloroso de quien se ve arrastrado por una injusticia histórica.

Con “Solo el Viento Que Trae Tu Nombre”, vuelve el fervor melancólico del recuento de lo mejor de la existencia propia, el viejo amor al que se aferra por última vez para sostenerse eternamente en el placer efímero, pero al que recurrimos en los momentos de desesperanza. Dicha imagen me trae al presente aquella escena de la película Invasiones Bárbaras, donde el personaje principal, ya desahuciado e inoculado con una sobredosis de morfina y esperando su desenlace, recuerda una escena de una vieja película que vio de adolescente, en el que los tobillos de la actriz remojándose a orillas del mar, despertaron sus primeras eróticas pasiones.

Finalmente, para concluir esta primera parte del libro, en el relato casi onírico llamado “Un Pequeño Paseo en Bote”, el personaje principal se enfrenta y se somete a la muerte como muchos: sin saber cuándo viene ni por qué.

La segunda parte llamada “Tres Cuentos Rockoleros”, abordan otra visión de la muerte, no la física sino la de las ilusiones. En dichas historias se muestra un quiebre emocional. Algo latente que deja de existir para llevar a los personajes hacia la desolada confusión. De la mano del alcohol, los boleros, el tango y la tertulia, descubren las verdades ocultas que los seres humanos incuban para justificar sus sufrimientos.

Fernando Carrasco nos ofrece un libro pulcro, de prosa ágil y exquisita. El buen uso del lenguaje nos permite adentrarnos en el dolor y la intriga de sus personajes sin esfuerzo. Nos hace cómplices involuntarios de quienes tienen a la muerte muy cerca y quizás su lectura también nos avise sobre cómo será nuestro canto de cisne.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.