Ciprés de cementerio

Miguel Rubio Artiaga

Cementerio de Quesada (1907)-Rafael Zabaleta

 

 

 

Me cansé de ser ciprés
de cementerio
y dar sombra en la noche
a los muertos,
desde que escapa la tarde
en un vuelo de telón negro
hasta el amanecer.
Lo reconozco,
más de una vez
he sentido miedo.
Oír hablar calaveras
de nicho a tumba
al ponerse celoso
un esqueleto.
Las luces fatuas
espíritus de luz
de faros inexistentes
al límite de la razón
y el límite de la magia.
He visto puertas
de panteones de mármol
abrirse de par en par
y salir aullando
desesperada y ciega
una silueta de neblina negra
fundirse en el aire
y las puertas volverse a cerrar.

No quiero
ser ciprés de cementerio
mis trinos de pájaros
son gemidos y suspiros
con un coro desigual
de diferentes llantos.
No tengo nidos,
no tengo horizonte,
ni vida, ni alegría
no he oído
y soy centenario
un solo canto
que no fuera de misa.
Más penar
para la pena
del que uno y otro día,
con raíces por cadenas
se ve obligado
a contemplar fijo
las mismas escenas
en un mismo y macabro cuadro.

 

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