El payaso triste

Miguel Rubio Artiaga

el-payaso-triste

 

 

El payaso, mientras lloraba

mirándose en el espejo

se pintaba la sonrisa.

La estela de la pintura al mojarse,

marcaba el surco de las lágrimas

como arroyos negros de tinta.

¡Pobre payaso triste,

su pesar, es su propia alma!

Más grande, sea su tristeza

y mayor su pesar lastimero,

él, creará más carcajadas.

Nariz, de roja bola,

cabello, pulcramente despeinado,

ojos, de tintes negros,

un gastado sombrero de copa.

Zapatos, de siete leguas,

camiseta y calcetines a rayas,

un pantalón de tirantes ancho,

con parches cosidos

a modo de medallas.

El vestido de domingo, ante el público,

de colores muy vistosos,

para que las risas, vean bien la diana.

¡Pobre cómico infantil,

enfermo de desesperanza!

El payaso, era un hombre sabio,

hasta un día se le cruzó un espejo

y al verse de pronto reflejado,

se dio cuenta en ese instante,

que su imagen le daba miedo

con su disfraz amortajado.

Intentó cambiar su imagen,

dejar de ser, el centro de las burlas

y dejar pintado en un lienzo,

mirándose a sí mismo, en el cristal,

su verdadero y sentido reflejo .

Nunca acabó la pintura

por más que lo intentaba,

su mirada, no podía ir más lejos.

El cómico era un hombre sincero.

La locura de sus ojos, era cierta,

su nariz, una esfera rojiza,

los labios, parecían encalados

dibujando una sonrisa

con todo el dolor humano.

¡Pobre bufón asustado,

títere de pantomima!

¡Pobre payaso triste,

por siempre condenado

a vivir una mentira!

.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s