EQUISEY: “Sobre los límites de la libertad”

Carlos E. Luján Andrade






Y: No sé si sea justo cuestionar la imposición de los gobiernos de privarnos de ciertas libertades.

X: Si esas libertades afectan al resto, entonces no es justo, es necesario.

Y: ¿Dónde está el límite? ¿En la moral? ¿En el bien común?

X: En la necesidad social. El problema de la libertad es que es determinada por el sistema. Esa idea de que somos totalmente libres es falsa. Eso no existe.

Y: La ficción del libre albedrío. ¿A eso te refieres?

X: El ser humano no puede hacer todo lo que se propone. No solamente por una cuestión del bien común o eso de que los derechos de uno se acaban en donde empiezan los de otros, sino porque los actos están limitados por un sistema que ha creado las necesidades que todo ser humano debe satisfacer.

Y: Aunque esa realidad el mismo ser humano la ha creado. No puedes olvidar ese factor.

X: Eso sería romantizar tal idea. En realidad solo unos pocos, en algún momento de la historia, son los que han limitado las condiciones. Si como autoridad determino que no debes hacer tal cosa, debemos pensar si esas cosas que nos han privado de hacer la realizamos por pura elección o es que está condicionada a una serie de opciones que ya estaban ahí desde que venimos al mundo.

Y: ¿Y las festividades? ¿Las actividades que nos ofrecen los placeres mundanos? A veces pintas el escenario como si fuéramos individuos programados para ejecutar operaciones. Las fiestas religiosas se originan en otro plano. No es tanto una necesidad material, sino espiritual. El sistema no lo determina, sino que lo sobrepasa.

X: Los gobiernos o las autoridades deben tener en cuenta que existen cuestiones que pueden ser prohibidas por decreto y otras por consenso. La cuestión es hacerles entender que las opciones dadas con anterioridad no son elegibles por el momento.

Y: ¿Pretender usar la razón con un asunto que no necesariamente se deja llevar por este? Un rito religioso no se puede prohibir por cuestiones racionales.
X: Ahí volvemos al comienzo de tu pregunta. Ya hemos visto que las autoridades no pueden prohibir algo si el motivo de tal intención no es comprendido. Sin embargo, eso tampoco podríamos considerarlo como una libertad propiamente dicha. La libertad de culto resume el hecho que somos “libres” de escoger a qué nos aferramos. El que no te permitan asistir a los ritos religiosos genera una angustia por el castigo divino por no cumplir con ellos. La autoridad del mundo real, no es la que ellos respetan, sino otra más elevada. Ahí no veo demasiado una necesidad de libertad.

Y: Así existan dos opciones, el hecho de tener la posibilidad de escoger entre esas dos, ya de por sí existe una libertad y es diferente a que me impongan solo una de ellas. Seamos sinceros. Te dirían que tal concepto solo es un paliativo psicológico para no sentir el encierro de vivir en una sociedad sometida a reglas.

X: Sigo creyendo que eso no es libertad. Es programación. Te han limitado a satisfacer una serie de necesidades para hacer del comportamiento humano algo predecible y controlable.

Y: Lo dices como si eso no perteneciera a nuestra naturaleza.

X: ¿A qué te refieres? ¿Crees que eso es parte de nuestra identidad? ¿Qué deseamos ser esclavos?

Y: Es muy radical verlo de esa forma. El ser humano tiene que elegir. Su forma de ser en el mundo está limitada por los actos que realiza. Y eso está condicionado al lugar y la etapa en que se encuentre su desarrollo. Nadie puede hacer aquello que no sabe que está en posibilidades de hacer. Si el mundo no le da tales alternativas, entonces no se encuentra en su imaginario individual. Conforme se va desarrollando en su entorno, su psiquis se va configurando para satisfacer sus deseos. Lo va condicionando poco a poco a buscar placer en festividades, lugares, rituales y objetos.

X: No estamos muy distantes en opinión. La sociedad te otorga opciones, te dice que aquello es lo necesario para la vida plena y que con eso mitigarás las inquietudes y ansiedades que esta realidad tal como la conocemos las ha fabricado, ¿es eso libertad?

Y: ¿Acaso crees que hay otro concepto para eso? Es obvio que nos rebelemos porque nos privan de aquello a lo que nos han condicionado. Si pensamos que existe otro concepto de libertad, es apartarlo de nuestra realidad. Es teorizar en base a un término que no lo podemos conocer en toda su magnitud. Estamos atrapados en una serie de circunstancias condicionadas.

X: Sí, creo que hay un concepto abierto de libertad. Si bien en algunas sociedades “ser libre” es poder elegir entre tres opciones, en otras más desarrolladas, estas se multiplican por quinientas o mil. Sin embargo, no deja de existir un límite. Y si lo trasladamos en el tiempo, esto se vuelve más amplio. Las oportunidades actuales son enormes si las comparamos con las del pasado.

Y: Insisto en que tal idea podría ser concebida si ya conocimos esos otros tipos de “libertad”. Mientras estemos estancados en las circunstancias condicionadas que te he mencionado, no se podrá imaginar; por lo tanto, no podemos tomarlas en cuenta.

X: ¿Tu reflexión por este tema es debido a las restricciones dadas por la pandemia?

Y: En parte. Las personas han recurrido a dicha palabra para rebelarse ante la autoridad. Peor aún, para retarla, han sustentado sus reclamos con argumentos insólitos. La locura y la imbecilidad usada para justificar su necesidad de no ser privados de su libre albedrío han llegado a niveles sorprendentes.

X: Imaginaba que por ahí iba tu inquietud. El condicionamiento que la sociedad de consumo ha creado en ellos, los ha vuelto intolerantes a cualquier restricción que les impida hacer uso de su capacidad de consumo. Todo lo que han necesitado para hacer este mundo soportable se ha limitado a eso. Decirle de la noche a la mañana que ciertas cosas que para ellos son vitales ya no las pueden hacer, debe ser traumático. Lo curioso es que en diferentes países el asunto ha funcionado de distinta forma. Por ejemplo, en unos el uso de la mascarilla ha sido aceptado sin contratiempos, pero en otros han existido serias resistencias. Y ahora con la exigencia de ser vacunado, el asunto se ha vuelto más complejo.

Y: Lo de la vacuna es harina de otro costal. Ese presenta un panorama totalmente nuevo para estas nuevas generaciones. Si se ha creado una sociedad donde el concepto principal te dice que tú eres lo que haces con tu vida, es comprensible que dudemos de todo aquello que no creamos que nos conviene. Cuando te obligan a vacunarte prácticamente te están diciendo que tu cuerpo no te pertenece, sino que es de la sociedad. Eso es un bombazo que quiebra paradigmas en algunos.

X: Son los efectos colaterales de jugar a diestra y siniestra con la palabra libertad.

Y: Pero ya sabemos en qué terminará eso. Al final claudicarán. No se puede ir en contra de un sistema basado en una pirámide social de poder, donde puedes correr por donde quieras mientras no toques las paredes que te rodean

X: Lo que sí creo es que podemos empujar esas paredes. Cada cierto tiempo, estas nos dan ese permiso.

Y: Vive con esa esperanza.

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