Y ASÍ SE CUENTA LA HISTORIA: “Por la culpa de San Blas”

Ítalo Costa Gómez

 

 

 

 

Ustedes saben que yo rehúyo de los compromisos formales. No me gusta verme en una reunión con muchísimas personas, me estresa, y peor cuando el evento tiene que ver con niñitos, con criaturas. Me da soroche, me baja la presión bien feo. Lógicamente hay algunas que no podía evadir, por ejemplo, cuando te hacen padrino no hay manera de hacer la de McGyver y salir disparado por la ventana tras fabricar una bomba casera con cáscaras de plátano. Hay que apechugar nomas.

A ver si puedo sacarles una risita en esta cuarentena contándoles cómo fue qué gané la corona al peor godfather de este planeta y de varios otros.

Cuenta la historia que una de las familias que más quiero (ya que son mis amigos del alma hace más de diecisiete años y todos somos como hermanos) había de pronto crecido. Nació un bebé precioso al que apodaron “La Tortuguita” y habían decidido hacer una ceremonia chiquita, muy íntima, solo familiares, para que conozcamos a Patricio y también para darle buenas energías a la criatura.

Ceremonia de agüita de socorro”. Así se llamó la reunión. Una tradición de algunas provincias del Perú, donde le echan agua bendita al niño, le regalan cositas y todos se unen en oración para celebrar la llegada de un nuevo “hermanito”. Me eligieron padrino. Casi me vuelvo loco. Está clarísimo que acepté honradísimo.

Empecé a preparar la ceremonia, bien aplicado yo, arranqué por bajar del Internet unas oraciones bien bonitas que íbamos a leer en la reunión y llegó el gran día. Estábamos entre diez a quince personas aproximadamente y todos estábamos muy seriecitos, en actitud solemne hasta que le doy las oraciones a una de las sobrinas de mis amigos para que las lea en voz alta, mientras que la madrina y yo cargábamos al bebito.

En eso la chiquita lee el papel:

– Bla bla bla, felicidad y protección. Te pedimos que cuides a este bebé y la mano de Dios lo lleve, la de la Virgen María lo guíe de noche y de día, la de nuestro Padre San Pedro por delante y la de nuestro Padre San Blas, por medio, por delante y por detrás” 

¿¡¿¿¡ Oe quéeeeeeeeeeeee??!!? Un tío agarró y dijo casi sin poder hablar de la carcajada que le venía encima.

– Asu, que bravo San Blas, por todos lados da. ¡Por arriba, por abajo, de costado, por el centro! JAJAJAJAJAJA

Toda la reunión se empezó a cagar de risa maleado y todo el mundo tenía que hacer con San Blas y en eso la sobrinita, toda ingenua, sigue leyendo el papel, prosiguiendo con la oración, pero todos estaban ya atacados de gracia, creo que ni se terminó la ceremonia. En eso preguntaron:

– ¿Quién preparó las oraciones?

– Fue Ítalo.

– Ah ya, ahora entendemos. Era de suponerse. Todo tiene sentido.

Y todo por tu culpa, San Blas, te pasaste de osado, te juro. Me hiciste quedar horrible.
Y yo que tenía tan buenas intenciones, mis encerrados irreverentes.

Cuídense mucho, lávense las manos constantemente, quédense en casa, usen mascarilla si van a salir y desinfecten los productos que compren. Estamos en un momento muy duro, pero pasará. Valoraremos mucho más el mundo que tenemos cuando podamos volver a disfrutarlo nuevamente. Los quiero.

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