DIARIO DE GUERRA. 28 de mayo de 1940-28 agosto de 1941 (I)

George Orwell

28-5-1940

Hoy se ha interrumpido definitivamente la colocación de carteles de los periódicos vespertinos. […] Media primera plana del Star estaba dedicada a la rendición de Bélgica, la otra mitad a noticias sobre la resistencia de los belgas con el rey al frente. Probablemente se deba a la falta de papel. No obstante, de las ocho páginas del Star, seis están dedicadas a información sobre las carreras.

Los últimos días no ha habido verdaderas noticias y apenas se puede deducir lo que está pasando. Las posibilidades más verosímiles eran: i. Que los franceses tuviesen verdadera intención de contraatacar desde el sur. ii. Que quisieran hacerlo, pero los bombarderos alemanes les estuvieran impidiendo concentrar un ejército. iii. Que las fuerzas del norte confiasen en resistir y considerasen que era mejor no contraatacar hasta que la ofensiva alemana hubiese perdido fuerza, o iv. Que la posición en el norte fuese realmente insostenible y las fuerzas que se hallaban allí solo pudieran abrirse camino luchando hacia el sur, capitular, ser aniquiladas o escapar por mar, probablemente con un enorme número de bajas. Ahora solo la cuarta alternativa parece posible. Los partes de guerra franceses hablan de estabilizar la línea a lo largo del Somme y el Aisne, como si las fuerzas aisladas en el norte no existieran. Por horrible que sea la idea, espero que la FEB (Fuerza Expedicionaria Británica) se deje hacer pedazos antes que capitular.

La gente empieza a hablar de la guerra, pero muy poco. Como de costumbre, es imposible oír ningún comentario en los pubes, etc. Anoche E[ileen] y yo fuimos al pub a oír las noticias de las nueve. La camarera no habría encendido la radio si no se lo hubiésemos pedido y daba la impresión de que nadie escuchara.

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29-5-1940

En estos tiempos uno se entera de las noticias importantes por insinuaciones y alusiones. Anoche causó mucho revuelo que las noticias de las nueve fuesen precedidas de una charla patriótica (bastante inspirada) de Duff Cooper, para dorar la píldora, y que Churchill anunciase en su discurso que volvería a informar de la situación a principios de la semana que viene, y que la Cámara debía prepararse para recibir «noticias sombrías y aciagas». Presumiblemente, eso implique que van a intentar una retirada, pero nadie sabe si las «noticias sombrías» significan un enorme número de bajas, la rendición de una parte de la FEB o alguna otra cosa. Oí las noticias entre actos durante la interpretación de una obra con pretensiones más o menos intelectuales en el Torch Theatre. El público escuchaba con mucha más atención que en el pub.

Eileen dice que los empleados en el Departamento de Censura donde trabaja meten a todos los periódicos «rojos» en el mismo saco y piensan que el Tribune es exactamente igual que el Daily Worker. Hace poco cuando se prohibió la exportación del Daily Worker y el Action, uno de sus colegas le preguntó: «¿Conoces un periódico llamado Daily Worker and Action?».

Rumores actuales: que, desde su nombramiento, Beaverbrook ha puesto en el aire 2000 aviones a pesar de todos los obstáculos. Que los ataques aéreos, probablemente contra Londres, empezarán dentro de dos días. Que el plan de Hitler para invadir Inglaterra es emplear miles de lanchas motoras que pueden navegar sobre los campos de minas. Que faltan muchísimos fusiles (este rumor me ha llegado de varias fuentes). Que la moral de la infantería alemana en el frente es muy baja. Que, cuando ocurrió la invasión de Noruega, el Ministerio de la Guerra estaba tan mal informado que ni siquiera sabía que las noches allí son cortas, y pensó que las tropas que tuvieron que desembarcar en pleno día lo harían al abrigo de la oscuridad.

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30-5-1940

La FEB está retrocediendo en Dunkerque. Es imposible no solo calcular cuántos soldados lograrán escapar, sino cuántos hay. Anoche hubo una charla en la radio con un coronel que acababa de volver de Bélgica; por desgracia, no pude oírla, pero Eileen me cuenta que el entrevistador le interrumpió varias veces para decir que el ejército había sido traicionado por (a) los franceses (por no contraatacar) y (b) las autoridades militares por haberlos equipado mal. En la prensa no hay una sola palabra de reproche contra los franceses, y la emisión radiofónica de Duff Cooper de hace dos noches advirtió especialmente de que no la hubiese. […] El mapa hoy da a entender que el contingente francés en Bélgica se está sacrificando para dejar huir a la FEB.

Borkenau afirma que Inglaterra se halla, sin duda, en la primera etapa de la revolución. Connolly hace un comentario y cuenta que hace poco iba a partir del norte de Francia un barco con refugiados a bordo y algunos pasajeros normales. Los refugiados eran sobre todo niños en un estado calamitoso que habían sido ametrallados y demás. Entre los pasajeros estaba lady ––––––––,que intentó saltarse la cola para subir a bordo, y, cuando le pidieron que volviese atrás, preguntó indignada: «¿Sabe con quién está hablando?. —El camarero respondió—: No, no tengo ni idea de con quién estoy hablando, zorra estúpida. Pero ya puede ir volviendo a la cola». Interesante, si es cierto.

Sigue sin haber demasiadas muestras de interés por la guerra. Pero las elecciones parciales, la respuesta a las llamadas a la movilización, etc., muestran cuáles son los sentimientos de la gente. Por lo visto, les resulta casi imposible entender que corren peligro, aunque hay buenas razones para pensar que en unos pocos días podría intentarse la invasión de Inglaterra, y todos los periódicos lo dicen. No lo entenderán hasta que empiecen a caer las bombas. Connolly opina que se dejarán llevar por el pánico, pero yo no lo creo.

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31-5-1940

Anoche fui a ver la obra de Denis Ogden The Peaceful Inn. Una birria espantosa. Lo interesante era que, aunque está ambientada en 1940, no incluye ni una sola referencia, directa o indirecta, a la guerra.

Me sorprende que hayan movilizado a tan poca gente. Por lo general, si miras por la calle, es imposible ver un uniforme. […] Están colocando alambre de espino en muchos puntos estratégicos, por ejemplo, al lado de la estatua de Carlos I en Trafalgar Square. […] He oído hablar en tantos sitios de la falta de fusiles que creo que debe de ser cierta.

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1-6-1940

Anoche fui a las estaciones de Waterloo y Victoria por si conseguía noticias de [Eric]. Fue imposible, claro. Los repatriados tienen órdenes de no hablar con los civiles y en cualquier caso se los llevan lo antes posible de las estaciones de ferrocarril. Lo cierto es que vi muy pocos soldados británicos, al menos de la FEB, aunque había muchos refugiados belgas o franceses, unos cuantos soldados belgas o franceses y varios marineros, entre ellos algunos oficiales. Los refugiados parecían gente normal del tipo tendero-oficinista, parecían estar bastante bien e iban cargados con sus pertenencias. Una familia llevaba un loro en una jaula enorme. Una refugiada lloraba, o estaba al borde de las lágrimas, pero la mayoría parecían solo confusos por la muchedumbre y la extrañeza general. En la estación de Victoria había una gran multitud y la policía tuvo que contenerla para dejar salir a la calle a los refugiados y a los demás. A los primeros los acogieron en silencio, pero a todos los marineros los vitorearon con entusiasmo. Un oficial de marina con un uniforme que había estado en el agua y parte del equipo de soldado corrió a coger el autobús, sonriendo y llevándose la mano al casco mientras las mujeres gritaban y le daban palmadas en el hombro.

Vi una compañía de infantes de marina que desfilaba por la estación para coger el tren de Chatham. Me impresionaron su porte y su físico, las fuertes pisadas de las botas y el soberbio aspecto de los oficiales; me recordó a 1914, cuando todos los soldados me parecían gigantes.

Los periódicos matutinos afirman que entre cuatro quintas partes y tres cuartas partes de la FEB ya han sido evacuadas. Las fotos, probablemente escogidas o manipuladas, muestran a los hombres en buena forma física y con el equipo casi intacto.

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2-6-1940

Es imposible saber cuántos hombres de la FEB han sido repatriados en realidad, pero las cifras proporcionadas por diversos periódicos sugieren que rondan los 150 000 y que el número destacado en Bélgica era de 300 000. No se dice cuántas tropas francesas había con ellos. Varios periódicos dan a entender que tal vez se queden en Dunkerque en lugar de evacuarlos por completo. Eso parece imposible sin destacar allí un gran número de aviones. Pero, si de verdad han sacado a 150 000, tal vez sea posible evacuar a muchos más. Ahora se predice la entrada de Italia en la guerra a partir del 4 de junio, presumiblemente con una oferta de paz como pretexto. […]

[…] Hay mucha expectación general de que pueda producirse un intento de invadir Inglaterra, aunque solo sea como movimiento de distracción, mientras Alemania e Italia terminan de invadir Francia. […] Es evidente que muchos, entre ellos De Valera, creen en la posibilidad de un desembarco en Irlanda. Casi nadie lo ha dicho hasta hace unos días, pero estaba claro desde el principio.

En la calle hay las mismas muchedumbres de todos los domingos, cochecitos de niño, clubes ciclistas, gente paseando al perro, grupos de jóvenes ociosos en las esquinas, sin que ningún gesto o comentario dé a entender que esa gente entienda que es probable que nos invadan las próximas semanas, aunque hoy lo dicen todos los periódicos dominicales. La respuesta a las llamadas de evacuación de los niños de Londres ha sido muy escasa. Es evidente que el razonamiento es: «La otra vez no hubo ataques aéreos, así que tampoco los habrá ahora». Sin embargo, esta gente actuará con valor cuando llegue el momento, si se le dice lo que debe hacer.

He aquí un breve análisis de los anuncios en el ejemplar de hoy del People:

El periódico tiene doce páginas y 84 columnas. De ellas, unas 26 ½ (más de ¼) son anuncios. Están repartidos como sigue:

Comida y bebida: 5 ¾ columnas.

Medicinas patentadas: 9 y un tercio.

Tabaco: 1.

Juego: 2 y un tercio.

Ropa: 1 ½.

Anuncios diversos: 6 ¾.

De 9 anuncios de comida y bebida, 6 son de lujos innecesarios. De 29 anuncios de medicinas, 19 son fraudulentos (curas para la calvicie y demás), más o menos nocivos (Sales Kruschen, purgantes biliares), o chantajistas («El estómago de su hijo necesita magnesia»). En el caso de algunas medicinas he concedido el beneficio de la duda. De 14 anuncios diversos, 4 son de jabón, 1 de cosméticos, 1 de un lugar de veraneo y 2 anuncios gubernamentales, entre ellos uno muy grande de deuda pública. Tan solo 3 anuncios del total eran para recaudar fondos para la guerra.

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3-6-1940

De una carta de lady Oxford al Daily Telegraph, a propósito de la escasez causada por la guerra:

«Como casi todas las casas de Londres están vacías apenas hay recepciones […], en cualquier caso, casi todo el mundo ha tenido que despedir a la cocinera e irse a vivir a un hotel».

Por lo visto, nada hará entender jamás a esta gente que existe el otro 99 por ciento de la población.

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6-6-1940

Tanto Borkenau como yo pensábamos que el siguiente ataque de Hitler sería contra Francia y no contra Inglaterra, y resulta que teníamos razón. Borkenau opina que Dunkerque ha demostrado de una vez por todas que los aviones no pueden destruir a los barcos de guerra si estos últimos también cuentan con apoyo aéreo. Las cifras oficiales son 6 destructores y unos 25 barcos de otros tipos perdidos durante la evacuación de 330 000 hombres. El número de hombres evacuados probablemente sea cierto, e incluso si doblásemos el número de barcos perdidos no sería tan grande para semejante proeza, teniendo en cuenta que las circunstancias no podían ser más propicias para los aviones.

Borkenau cree que el plan de Hitler es derrotar a Francia y exigir la entrega de la flota como parte de los términos de paz. Después será factible la invasión de Inglaterra con tropas transportadas por mar.

Un enorme anuncio en los lados de un autobús: «PRIMEROS AUXILIOS EN TIEMPO DE GUERRA, CHICLE WRIGLEY’S DA SALUD, FUERZA Y VALOR».

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7-6-1940

Aunque se ha prohibido la colocación de los carteles de los periódicos, a menudo se ve a los vendedores de periódicos desplegando un cartel. Por lo visto, resucitan y utilizan los antiguos, y los que llevan frases como «Ataques aéreos de la RAF contra Alemania» o «Enormes pérdidas alemanas» pueden utilizarse casi en cualquier ocasión.

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8-6-1940

En medio de una batalla espantosa, en la que supongo que mueren a diario miles de personas, uno tiene la impresión de que no hay noticias. Los periódicos vespertinos son idénticos a los matutinos, los matutinos son los mismos que los de la tarde anterior y la radio repite lo que dicen los periódicos. En cuanto a la veracidad de las noticias, probablemente estén ocultando más que mintiendo. Borkenau cree que la radio ha hecho que la guerra sea más sincera y que la única mentira a gran escala hasta el momento ha sido el número de barcos británicos hundidos según los alemanes. Sin duda es descabellado. Hace poco uno de los periódicos vespertinos comentó las cifras dadas por los alemanes y subrayó que, en apenas 10 días, aseguraban haber hundido 25 acorazados, es decir, diez más de los que hemos tenido nunca.

Stephen Spender me dijo no hace mucho: «¿No tienes la impresión de que en cualquier momento de los últimos diez años podías predecir los acontecimientos mejor que el propio gobierno?», y tuve que darle la razón. En parte, es porque no nos dejamos cegar por intereses de clase, etc.; por ejemplo, cualquiera que no tuviese intereses económicos podía reparar a simple vista en el peligro estratégico que suponía para Inglaterra dejar que Alemania e Italia dominaran en España, mientras que muchas personas de derechas, algunas de ellas soldados profesionales, fueron incapaces de entender un hecho tan evidente. Pero creo que la gente como nosotros comprende la situación mejor que los supuestos expertos, no porque tengamos ningún poder para predecir acontecimientos concretos, sino porque tenemos la capacidad de entender el mundo en que vivimos. En cualquier caso, he sabido desde 1931 (Spender dice que lo supo en 1929) que el futuro debía ser catastrófico. No habría podido precisar qué guerras y revoluciones ocurrirían, pero nunca me han sorprendido cuando se han producido. Desde 1934 he intuido que habría una guerra entre Alemania e Inglaterra, y desde 1936 lo he sabido con absoluta certeza. Lo notaba en el estómago, y nunca me han engañado ni la cháchara de los pacifistas, por un lado, ni la gente del Frente Popular que fingía temer que Gran Bretaña se estuviese preparando para combatir con Rusia, por el otro. Del mismo modo, horrores como las purgas rusas no me han cogido por sorpresa, porque siempre había tenido la sensación de que —no exactamente así, pero parecidas— eran inherentes al dominio bolchevique. Lo notaba en su literatura.

[…] ¿Quién habría creído hace siete años que Winston Churchill tenía futuro político? Hace un año Cripps era el niño malo del Partido Laborista, que lo expulsó e incluso se negó a oír su defensa. Por otra parte, para los conservadores era un rojo peligroso. Ahora es embajador en Moscú, y los periódicos de Beaverbrook han apoyado su nombramiento. Es imposible saber si se trata del hombre adecuado. Si los rusos están dispuestos a ponerse de nuestra parte, probablemente lo sea, pero, si siguen mostrándose hostiles, tal vez habría sido mejor enviar a alguien que no admirase el régimen soviético.

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10-6-1940

Acabo de oír, aunque no aparece en los periódicos, que Italia ha declarado la guerra. […] Las tropas aliadas se están retirando de Noruega, la razón alegada es que pueden ser útiles en otra parte y que Narvik, tras su captura, se había vuelto inútil para los alemanes. Pero, de hecho, no la necesitarán hasta el invierno, en cualquier caso no les habría servido de mucho cuando Noruega dejó de ser neutral, y no creo que los Aliados tuviesen tantas tropas en Noruega como para que se notase la diferencia. Probablemente la verdadera razón sea que no quieren perder barcos de guerra.

Esta tarde he recordado con mucha claridad el incidente con el taxista en París en 1936, e iba a escribir sobre él en el diario. Pero estoy tan apesadumbrado que me resulta imposible. Todo se está desintegrando. Me duele estar escribiendo reseñas de libros y demás en estos tiempos, e incluso me irrita que se permitan semejantes pérdidas de tiempo. La entrevista del sábado en el Ministerio de la Guerra podría tener algún resultado si consigo engañar al médico. Si logro alistarme, sé, por analogía con la guerra de España, que dejarán de interesarme los asuntos públicos. Ahora me siento igual que en 1936, cuando los fascistas se aproximaban a Madrid, pero mucho peor. Ya escribiré lo del taxista en otra ocasión.

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12-6-1940

Anoche Eileen y yo dimos un paseo por el Soho para comprobar si los ataques a los comercios italianos, etc., era como habían dicho. Me pareció que los periódicos habían exagerado, pero creo que vimos tres tiendas con la luna del escaparate rota. La mayor parte se habían declarado enseguida «británicos». Gennari’s, la verdulería italiana, estaba cubierta de carteles impresos que decían: «Este establecimiento es totalmente británico». La Spaghetti House, una tienda especializada en comida italiana, se había rebautizado como «Tienda de comida inglesa». Otra tienda decía ser suiza, e incluso un restaurante francés se las daba de británico. Lo interesante es que los carteles debían de estar impresos de antemano para la ocasión. […] Por repulsivos que sean estos ataques a unos inofensivos tenderos italianos, son un fenómeno interesante porque los ingleses, y me refiero a los que serían capaces de saquear una tienda, por lo general no están muy interesados en la política exterior. No creo que se produjese nada semejante durante la guerra de Abisinia y la guerra de España sencillamente no llegó a las masas. Tampoco ha habido ninguna reacción contra los alemanes residentes en Inglaterra hasta hace un mes o dos. La rastrera y fría declaración de guerra por parte de Mussolini en un momento así debe de haber impresionado incluso a la gente que por lo general apenas lee los periódicos.

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13-6-1940

Ayer asistí a una conferencia de los LDV (Local Defence Volunteers; posteriormente la Home Guard.) celebrada en la sala de reuniones del Lord’s. […] La última vez que estuve en el Lord’s debió de ser después del partido entre Eton y Harrow en 1921. En esa época debí de pensar que entrar en el Pavilion sin ser miembro del MCC (Marylebone Cricket Club) era igual que mearse en el altar, y años después aún pensaba que era un delito por el que podían procesarte.

Reparo en que uno de los carteles de reclutamiento de Pioneros, con un pie pisoteando una esvástica y la leyenda «Aplástala», está copiado de un cartel gubernamental de la guerra de España, o más bien lo que han copiado ha sido la idea. Por supuesto, la han vulgarizado hasta volverla cómica, pero su aparición demuestra al menos que el gobierno empieza a querer aprender.

El candidato comunista en las elecciones parciales de Bow obtuvo unos 500 votos. Es un resultado pésimo, aunque los camisas negras a menudo obtienen menos (en un caso, unos 150). Resulta notable porque Bow era el feudo de Lansbury, y era de esperar que en él hubiese muchos pacifistas. En todo caso, la participación fue muy baja.

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14-6-1940

Los alemanes han llegado a París un día antes de lo previsto. Puede darse por sentado que Hitler irá a visitar Versalles. ¿Por qué no lo minan y lo vuelan por los aires a su llegada? Las tropas españolas han ocupado Tánger, obviamente para dejar que los italianos lo utilicen como base. Conquistar el Marruecos español desde el Marruecos francés probablemente resultaría fácil en estos momentos, y se podría hacer lo mismo en las demás colonias españolas, y establecer a Negrín o a alguien como él en un gobierno alternativo, lo cual sería un duro golpe contra Franco. Pero al actual gobierno británico no se le pasaría por la cabeza hacer algo semejante. Uno ya casi ha perdido la capacidad de imaginar que los gobiernos aliados puedan tomar alguna vez la iniciativa.

Siempre que recorro las estaciones de metro me repugnan los anuncios, las caras estúpidas y los colores chillones, el esfuerzo frenético por inducir a la gente a malgastar su trabajo y sus cosas, en consumir lujos inútiles o drogas perniciosas. Cuántas de esas tonterías barrerá la guerra si resistimos hasta el verano. La guerra no es más que el reverso de la vida civilizada, su lema es «Mal, sé mi bien», y hay tantos bienes de la vida moderna que en realidad son malos que resulta cuestionable si la guerra causa algún daño.

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15-6-1940

Se me acaba de ocurrir que la caída de París probablemente suponga el fin de la Albatross Library. En ese caso he perdido 30 libras. Parece increíble que la gente siga concediendo importancia a los contratos a largo plazo, los bonos y las acciones. Lo sensato sería pedir dinero prestado a todo el mundo y comprar cosas necesarias. Hace poco Eileen preguntó por la financiación para comprar una máquina de coser y descubrió que tienen planes a dos años y medio.

P. W. contó que Unity Mitford, además de intentar pegarse un tiro mientras estaba en Alemania, va a tener un crío. Al oírlo un hombrecillo de cara arrugada, cuyo nombre he olvidado, exclamó: «¡El Führer nunca haría una cosa así!».

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16-6-1940

Los periódicos de la mañana dejan bastante claro que, hasta pasadas las elecciones presidenciales, Estados Unidos no hará nada, es decir, no declarará la guerra, que es lo que importa. Y, si Estados Unidos no entra en la guerra, no habrá suficiente control de los negocios o del trabajo para acelerar la producción de armamento. En la última guerra, ese fue el caso, incluso cuando Estados Unidos era uno de los contendientes.

Aún es imposible decidir qué hacer en caso de una conquista alemana de Inglaterra. Lo que no haré es huir, o en todo caso, no más allá de Irlanda, suponiendo que fuese factible. Si la flota sigue intacta y es posible continuar la guerra desde América y los Dominios, hay que hacer lo posible por seguir vivo, si hace falta en un campo de concentración. Si Estados Unidos se pliega también a la conquista, no queda otra posibilidad que morir luchando, pero hay que morir luchando y tener la satisfacción de matar antes a alguien.

Ayer hablé con M., uno de los judíos de mi sección de los LDV, y le pregunté si cuando pase la crisis actual se produciría una revuelta en el Partido Conservador contra Churchill y un intento por volver a bajar los salarios y demás. Respondió que en ese caso habría una revolución, «o al menos eso esperaba». M. es fabricante y supongo que bastante adinerado.

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17-6-1940

Los franceses se han rendido. Era de prever tras el parte de anoche y, de hecho, desde que fracasaron en la defensa de París, el único sitio donde habría sido posible detener a los tanques alemanes. Estratégicamente, todo depende de la flota francesa, de la que todavía no se tienen noticias. […]

Hay mucha agitación a propósito de la rendición francesa, y en todas partes se oye a la gente hablar de eso. La frase típica es: «Gracias a Dios, tenemos la Armada». Un soldado escocés medio borracho, con medallas de la última guerra, hizo un discurso patriótico en un vagón del metro que a los demás pasajeros pareció gustarles. La gente se abalanzaba de tal modo sobre los periódicos vespertinos que tuve que hacer cuatro intentos antes de conseguir uno.

Hoy en día, cuando escribo una reseña, me siento ante la máquina y la escribo de un tirón. Hasta hace poco, de hecho hasta hace seis meses, nunca lo había hecho y habría dicho que era incapaz. Casi todo lo que escribía lo escribía al menos dos veces, y los libros tres (algunos pasajes hasta cinco o diez). No es que haya adquirido facilidad, sino que me da igual con tal de pasar la inspección y ganar un poco de dinero. Es un deterioro causado directamente por la guerra.

Gran gentío en Canada House, donde fui a hacer averiguaciones, pues G. está considerando enviar a su hijo a Canadá. Aparte de las madres, no dejan marcharse a nadie entre los 16 y los 60 años, evidentemente por miedo al pánico.

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20-6-1940

Fui a las oficinas del [New Statesman] a averiguar qué postura habían adoptado sobre la defensa nacional. C., que es quien manda ahora, estaba en contra de la idea de «armar al pueblo» y dijo que los peligros superaban a las posibles ventajas. Si una fuerza invasora alemana se encuentra con civiles armados podría llevar a cabo tales atrocidades que asustaran a la gente y les animase a rendirse. Dijo que era arriesgado contar con que la gente corriente actuase con valentía y puso el ejemplo de una especie de motín en Glasgow cuando un tanque entró en la ciudad y todo el mundo huyó del modo más cobarde. No obstante, las circunstancias eran distintas porque la gente estaba desarmada y, como ocurre siempre en las luchas internas, sabía que luchaba con la soga al cuello. […] C. afirmó que, en su opinión, Churchill, aunque hasta cierto punto sea un buen tipo, es incapaz de hacer lo necesario para convertir esto en una guerra revolucionaria, por eso protegió a Chamberlain & Co., y dudó al implicar a toda la nación en la contienda. Por supuesto, no creo que Churchill vea las cosas desde nuestro punto de vista, pero tampoco que retroceda antes de dar cualquier paso (por ejemplo, la equiparación de ingresos, o la independencia de la India) que considere necesario para ganar la guerra. Claro que es posible que en la sesión secreta de hoy se consiga lo suficiente para echar de una vez a Chamberlain & Co. Le pregunté a C. si creía que había alguna esperanza y respondió que ninguna. No obstante, recuerdo que el día que los británicos empezaron a evacuar Namsos pregunté a Bevan y Strauss, que acababan de volver de la Cámara, qué esperanza había de derribar a Chamberlain, y también respondieron que ninguna. Sin embargo, una semana después se constituyó un nuevo gobierno..

La creencia en la traición directa del alto mando se ha extendido mucho, lo suficiente para que sea peligrosa. […] Personalmente creo que esa traición consciente se da solo en el elemento profascista de la aristocracia y quizá en el alto mando militar. Por supuesto, el sabotaje inconsciente y la estupidez que nos han llevado a esta situación, por ejemplo, la forma tan idiota en que se manejó lo de Italia y España, es otra cuestión. R. H. dice que los soldados repatriados de Dunkerque se quejan de la conducta de los oficiales, afirman que se fueron en coche y los dejaron con el agua al cuello, etc., etc. Son las cosas que se dicen siempre después de una derrota, y puede que sea cierto o no. Solo se podría demostrar comparando las listas de víctimas, si es que llegan a publicarse. Pero no es tan malo que se digan esas cosas, siempre y cuando no se produzca una desbandada por el pánico, por la absoluta necesidad de establecer todo según una nueva base social. En los nuevos ejércitos, entre los oficiales predominará la gente de clase media; así ocurría ya, por ejemplo, en las milicias españolas, pero de lo que se trata es de «modernizar» el ejército. Lo mismo puede decirse de los LDV. Con la tensión de la emergencia, lo modernizaremos si tenemos tiempo, pero el tiempo es de crucial importancia.

Ayer se me ocurrió una cosa: ¿por qué Inglaterra, que tiene uno de los ejércitos más pequeños del mundo, tiene tantos coroneles retirados?

Reparo en que todos los intelectuales «de izquierdas» a los que veo creen que si Hitler llega a invadirnos se tomará la molestia de fusilar a la gente como nosotros y tendrá largas listas de indeseables. C. afirma que hay en marcha medidas para destruir todos los registros policiales (seguro que todos tenemos uno) de Scotland Yard. ¡Vana esperanza! La policía es precisamente la que acudiría a Hitler en cuanto estuviese segura de que había ganado. En fin, si resistimos unos meses, dentro de un año veremos una milicia roja alojándose en el Ritz, y no me sorprendería demasiado que Churchill o Lloyd George estuviesen al frente.

No dejo de pensar en mi isla en las Hébridas, que supongo que nunca poseeré ni llegaré a ver. Compton Mackenzie dice que la mayoría están deshabitadas incluso ahora (hay 500 y normalmente solo están habitadas el 10 por ciento), y que casi todas tienen agua, un poco de tierra cultivable y cabras que viven allí. Según R. H., una mujer que arrendó una isla en las Hébridas para escapar de los ataques aéreos fue la primera víctima por un bombardeo de la guerra. La RAF soltó allí una bomba por error. Buena historia, si es cierta.

El primer ataque aéreo de importancia en Gran Bretaña se produjo anteanoche. Hubo catorce muertos y se dice que derribaron siete aviones alemanes. Los periódicos incluyen fotografías de los restos de tres aviones, así que es posible que sea cierto.

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21-6-1940

Sin verdaderas noticias. Veo en el periódico de ayer que han elegido a Chiappe presidente del Consejo Municipal de París, presumiblemente bajo presión alemana. Se acabaron las pretensiones de que Hitler es amigo de las clases trabajadoras, enemigo de la plutocracia, etc.

Ayer, primer día de instrucción de nuestro pelotón de los LDV. Fueron verdaderamente admirables, solo 3 o 4 (de unos 60 hombres) no habían sido soldados. Algunos oficiales que, según creo, habían ido a burlarse se quedaron muy impresionados.

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22-6-1940

Todavía sin verdaderas noticias de los términos impuestos a Francia por Alemania. Se dice que son «tan complejos» que requieren una larga discusión. Supongo que hay que suponer que lo que está ocurriendo en realidad es que los alemanes, por un lado, y Pétain & Co., por el otro, están intentando negociar con mucho esfuerzo una fórmula que lleve a rendirse a los dirigentes franceses en las colonias y a la armada. En realidad, Hitler no puede lograrlo si no es por mediación del gobierno francés. […] Creo que nos hemos apresurado al dar por sentado que Hitler invadirá ahora Inglaterra; de hecho, es un movimiento tan esperado que casi podría deducirse que no lo hará. […] Yo en su lugar atravesaría España, conquistaría Gibraltar y barrería Egipto y el norte de África. Si los británicos tienen una fuerza de, digamos, un cuarto de millón de hombres, lo mejor sería trasladarlos al Marruecos francés, invadir el Marruecos español por sorpresa y enarbolar la bandera republicana. Las demás colonias españolas podrían conquistarse sin gran dificultad. Por desgracia, no hay la menor esperanza de que suceda algo semejante.

Al parecer, los comunistas están volviendo a una posición antinazi. Esta mañana he recogido un panfleto que denunciaba la «traición» a Francia de Pétain & Co., aunque hace una semana o dos esta gente era casi abiertamente proalemana.

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24-6-1940

Las condiciones del armisticio alemán son las que era de esperar. […] Lo interesante es ver hasta qué punto se están desmoronando el honor y las lealtades tradicionales. Pétain, irónicamente, es el creador (en Verdún) de la frase «Ils ne passeront pas», convertida desde entonces en un eslogan antifascista. Hace veinte años solo, un extremista de izquierdas o un pacifista radical habría firmado un armisticio semejante, e incluso entonces habría despertado recelos. Hoy los que están cambiando de bando en plena contienda son los patriotas profesionales. A Pétain, Laval, Flandin & Co. la guerra debe de haberles parecido una absurda lucha intestina en el momento en que el verdadero enemigo espera para golpearte. […] Por tanto, es casi seguro que en Inglaterra haya gente en las altas esferas que se esté preparando para una traición parecida, y mientras, por ejemplo –––– ocupe el cargo ––––, no es seguro que no triunfen, incluso aunque no llegue a producirse la invasión de Inglaterra. El lado bueno es que ya nadie puede creer que Hitler sea amigo de los pobres. Quienes están deseando pactar con él son los banqueros, los generales, los obispos, los reyes, los grandes industriales, etc., etc. […] Hitler es el líder de un terrible contraataque de la clase capitalista, que se está constituyendo en una vasta corporación que sigue conservando el poder sobre la clase obrera, aun a costa de perder algunos de sus privilegios. Llegado el momento de oponerse a un ataque así, cualquiera que pertenezca a la clase capitalista debe ser traidor, al menos en parte, y estará dispuesto a cometer las indignidades más atroces antes que ofrecer una verdadera resistencia. […] Se mire como se mire, ya sea desde el punto de vista estratégico o considerando los detalles más nimios de la defensa local, está claro que cualquier lucha real equivale a la revolución. Es evidente que Churchill no se ha dado cuenta o no lo aceptará, así que tendrá que marcharse. Pero que se vaya a tiempo de impedir la conquista de Inglaterra depende de lo rápido que la gente comprenda el meollo de la cuestión. Temo que no actúen hasta que sea demasiado tarde.

Estratégicamente, todo depende de que resistamos hasta el invierno. […] Para entonces, con enormes ejércitos de ocupación en todas partes, una escasez casi segura de alimentos y la dificultad de obligar a trabajar a las poblaciones conquistadas, Hitler se encontrará por fuerza en una situación difícil. Será interesante comprobar si legaliza el Partido Comunista Francés e intenta utilizarlo contra la clase trabajadora en el norte de Francia igual que ha usado a Pétain contra la clase reaccionaria.

Si se produce la invasión y fracasa, todo irá bien y tendremos un gobierno de izquierdas y un movimiento decidido contra la clase gobernante. Creo, no obstante, que la gente se equivoca si cree que Rusia sería más amistosa con nosotros si tuviésemos un gobierno revolucionario. Después de lo de España, no puedo sino pensar que Rusia, es decir, Stalin, se opondrá a cualquier país donde se esté produciendo una verdadera revolución. Estarían moviéndose en direcciones opuestas. Una revolución empieza con la difusión de las ideas de libertad, igualdad, etc. Luego llega la aparición de una oligarquía tan interesada en conservar sus privilegios como cualquier otra clase gobernante. Semejante oligarquía debe ser necesariamente hostil a cualquier revolución que, por fuerza, habrá de recuperar las ideas de libertad e igualdad. El News Chronicle de esta mañana anuncia que en el Ejército Rojo se ha reinstaurado el saludo a los mandos superiores. Un ejército revolucionario empezaría aboliendo el saludo, y esa minucia es sintomática de toda la situación. Aunque es probable que los saludos y demás sean necesarios.

Se han dado órdenes a los LDV de que entreguen todos los revólveres a la policía, pues el ejército los necesita. Aferrarse a armas inútiles, como los revólveres, cuando los alemanes tienen fusiles ametralladores, es típico del ejército británico, pero creo que la verdadera razón de semejante orden es impedir que las armas lleguen a las manos «equivocadas».

Tanto E[ileen] como G. insisten en que debería emigrar a Canadá si ocurre lo peor, para seguir vivo y dedicarme a la propaganda. Iré si tengo alguna función, por ejemplo, si el gobierno se trasladara a Canadá y yo tuviese algún trabajo, pero no como refugiado, ni como periodista expatriado que grita desde la seguridad de la distancia. Ya tenemos demasiados de esos «antifascistas» exiliados. Es mejor morir, en caso necesario, y tal vez como propaganda la propia muerte consiga más que emigrar y vivir de la caridad ajena. No es que quiera morir; tengo muchas cosas por las que vivir, a pesar de mi mala salud y de no tener hijos.

Otro panfleto gubernamental esta mañana, sobre el modo de tratar a las víctimas de los ataques aéreos. Los panfletos están mejorando su tono y su lenguaje, y las emisiones radiofónicas también, sobre todo las de Duff Cooper, que de hecho son ideales para cualquiera que esté viviendo con 5 libras a la semana. Pero sigue sin haber nada en un lenguaje verdaderamente popular, nada capaz de conmover a la clase obrera más pobre o que sea siquiera medianamente inteligible. La gente mejor educada no comprende lo poco que impresionan las palabras abstractas a la gente normal. Cuando Acland estaba enviando su asnal «Manifiesto del hombre sencillo» (escrito por él y firmado en la línea de puntos por «hombres sencillos» elegidos por él) me contó que los observadores populares rechazaron el primer borrador tras dárselo a leer a unos obreros y comprobar que causaba graves malentendidos. […] El primer indicio de que está pasando algo en Inglaterra será la desaparición de esa horrorosa voz engolada de la radio. Observándolos en los bares, he reparado en que los obreros solo prestan atención a la radio cuando se cuela un poco de lenguaje popular. E[ileen], no obstante, opina, y creo que no le falta razón, que la gente sin educación a menudo se conmueve con un discurso en lenguaje solemne que en realidad no llegan a entender pero les parece impresionante. Por ejemplo, la señora A. se impresiona con los discursos de Churchill, aunque no los entienda palabra por palabra.

(Sigue leyendo…)

Una respuesta a “DIARIO DE GUERRA. 28 de mayo de 1940-28 agosto de 1941 (I)

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