EN RUTA. EN AUTOBÚS (I)

José Pastor González

 

 

 

Valladolid-Madrid-Granada

vi barrenderos basureros mujeres de la limpieza repartidores preparar la ciudad para resistir cualquier asalto cualquier asedio
hombres y mujeres que llevan escrito en sus manos las razones para la lucha de clases
vi la oscuridad de la noche desde el arco de ladrillo
con la ciudad abajo
y la gente moviéndose como zombies
vi los pinos piñoneros: un pedazo de mi juventud está en estos pinares y en sus pájaros, trenes, borracheras, meriendas amores y muerte
vi en el cielo de Valdestillas un sol ardiendo
grandioso irreal de película ciberpunk
vi en Olmedo a un grupo de albañiles echando humo a la puerta de un bar
vi el tatuaje en la espalda de mi compañera de asiento
una espalda color ébano un tatuaje tribal
vi bolsas de plásticos ondeando al aire como banderas rotas
enganchadas a cercados árboles vallas plantas
invadiendo las cunetas los campos el mundo
vi cubierto de nieve Peñalara
vi encinas vi vacas vi paisajes que bien podrían ser las estepas siberíanas
vi los pinos negrales vi el granito
vi la Sierra de Guadarrama
vi un túnel negro
vi volar milanos ratoneros buitres leonados y cigüeñas blancas
vi las horrorosas viviendas de Valdemoro que miran a la autovía
vi volar aviones a reacción
vi a las urracas observar curiosas el atasco de tres kilómetros a la altura de Torrelodones
vi Madrid devorando a los hombres
vi gaviotas volando en el cielo de Madrid y tal vez tengamos una oportunidad
vi en la estación sur a dos policías nacionales que parecían centrales del Manchester United cachear a un tipo que parecía un corredor de marathon keniata
vi al chófer del autobús nº2 con destino a Granada
con cara de resaca fumando sin afeitar despelucado sin uniforme de una amabilidad sencilla
vi al chofer del autobús nª1 con destino a Granada
limpio aseado repeinado con uniforme impoluto e impecable de una amabilidad forzada
vi una pareja de garzas reales en el río Jarama
vi la niebla señorear en  los viñedos desde Madridejos hasta Puerto Lapicé
vi molinos de viento y toros de Osborne
dos formas de mirar la vida
me quedo con la de Cervantes y el Ribera del Duero
vi norias de agua
vi la vía férrea paralela a la autovía
y recordé cientos de viajes en tren
a cualquier parte
vi casas aisladas junto a árboles desnudos
hermosas hermosos
como reveladas del proyecto mi casa, mi árbol de José Quintanilla
vi el impersonal Hotel Hidalgo nada que ver
vi el desvío al parque nacional de Las Tablas de Daimiel
como antes vi el desvío al parque nacional de Cabañeros
y quise desviarme en todos los desvíos
vi los jaramagos en flor
vi Despeñaperros
entrada a Andalucía y territorio que siempre creí de bandoleros contrabandistas maquis moros gitanos y jornaleros
vi olivos y olivos y olivos y más olivos
vi a cuadrillas podando y quemando ramas
vi Jaén vi el castillo
y vi mi juventud y mis amores y los amigos y los bares y el callejón de los borrachos y el bodegón y el alcocer y el gorrión  y las casas donde viví y sus terrazas y las plazas y el casco antiguo y los libros y las bibliotecas y los días de aceituna para ganarme la vida
vi más castillos y Sierra Mágina
vi los olivos quemados por las heladas en el Puerto la Mora
vi Sierra Elvira y el embalse de Cubillas
vi Sierra Nevada nevada
vi la estación de autobuses de Granada
y subí al Albaycín
donde siempre llegué
y marché
con las manos vacías

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