“Un bello misterio”, por Louise Penny

Germán Cáceres

 

 

 

El título alude, según la autora comenta en sus «Agradecimientos», a que “…bastan unas cuantas notas para transportarnos a otro tiempo y otro espacio. (…) Y en el caso de este libro quería explorar el poder de los cantos antiguos. El canto gregoriano”. La propia novela define a este como un canto llano, simple, monódico: “…era a un tiempo solemne y alegre. Parecía tener los pies en la tierra y, a la vez, volar “. Es muy difícil que lector se prive de escucharlos.

Aunque Penny está considerada una autora de novela negra, Un bello misterio –que ocurre en la época actual– puede calificarse como de enigma, un ejemplo moderno del famoso “whodunit”, inclusive dentro de la categoría del misterio del cuarto cerrado, pues la acción se desarrolla en un monasterio de monjes de clausura de Quebec –en el cual ningún extraño puede entrar–, de manera que el culpable del asesinato de uno de los monjes solo puede encontrarse entre los restantes once miembros del establecimiento. Es muy inteligente la construcción de la intricada trama.

Su estilo es conciso, ágil y de cómoda lectura, pero de extrema belleza y espléndidas y detalladas descripciones (“Una capa espesa de nubes bajas se aferraba a las laderas que se veían por encima de los muros. La niebla cuajaba en las hojas y entre los árboles, y hacía mudar los colores brillantes de la mañana a distintas tonalidades de gris.”) Solvente la traducción del inglés de Maia Figueroa.

El protagonista es el inspector jefe del Departamento de Homicidios de la Sûreté du Québec. Su ayudante, el inspector Jean-Luc Beauvoir también adquiere una importancia capital en la investigación. El primero da definiciones terminantes sobre el detectivismo (“No debían tener ideas preconcebidas. El asesinato era inesperado y, a menudo, el asesino también.”), especialmente respecto a las técnicas de interrogatorio: “No ataques todo el rato: avanza, retrocede, hazte a un lado. Quédate quieto.”/ “…interrumpir, interrumpir e interrumpir hasta que el sujeto, por la frustración de no poder decir nada, acaba explotando y revelando mucho más de lo que contaría en circunstancias normales”. Los diálogos son sagaces y dan cuenta del perfil de los personajes.

Pero el texto no solo elogia la magnificencia del canto gregoriano (“El resultado es divino”, afirma un monje, “La palabra de Dios cantada por la voz del Señor”), sino también informa sobre los orígenes de su escritura, que comenzaron por los llamados neumas (signos que señalaban sonidos sin especificar el ritmo) hasta arribar a los acordes, pentagramas y notas musicales.

A medida que avanza la narración Louise Penny propone diversas preguntas en tercera persona, que se podrían adjudicar tanto a los policías Gamache y Beauvoir como a los propios lectores.

Louise Penny (Toronto, 1958) debutó en 2005 con Naturaleza muerta, muy bien recibida por el público, que obtuvo varias distinciones. Otras novelas suyas son: Enterrad a los muertos, El juego de la luz y Una revelación brutal. Hasta el presente la serie dedicada al inspector jefe Armand Gamache ha sido traducida a veinticinco idiomas y ha merecido numerosos premios, entre ellos seis Agatha Awards y seis Anthony Awards. En 2013 fue nombrada Miembro de la Orden de Canadá.

UN BELLO MISTERIO”, por Louise Penny. (Black Salamandra, Barcelona, 2018. 496 páginas)

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