Sobre la rabia

Miguel Rubio Artiaga

The Great Day of His Wrath (1851-1853)-John Martin

 

 

 

A veces la rabia toma alas
y convierte lo etéreo,
lo que era primera niebla,
en sólidas piedras afiladas
que por mucho que lances lejos
siempre acaban clavadas
en tu propio pecho.
La rabia llama a la venganza
y la venganza es un boomerang
que siempre tiene un regreso.
Dicen los que saben de eso
que ante una bofetada
pongas la otra mejilla.
Pero guardan en silencio
cuando puestas
las dos mejillas
que es lo que pasa.
Dicen los que saben
que los humanos mansos
serán dueños de la Tierra.
Yo creo en mi experiencia
que de los corderos
en asuntos solidarios
no hay que esperar nada.
Cuando el amo les pone el collar
y estira de la correa
se dejan llevar al matadero
sin una sola palabra,
una queja lastimera siquiera
que quede en el recuerdo,
un corto epitafio en el viento,
el aliento último de un fantasma.

La rabia mata la vida
pero sin ella estaría muerto
hay lances por las esquinas
donde la dignidad y ser libre
es más importante que la calma.
Pena me da el soldado
que no vea al enemigo con rabia,
dos veces desgraciado.
La conciencia no entiende de batallas.

 

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