Ultima salida para Brooklyn [Fragmento] (Final)

Hubert Selby Jr.

 

 

Rosie bebía un vaso de ginebra, sentada a los pies de Goldie, y a Georgette le preocupaba que Vinnie se fuera con una de las otras chicas y lo que dirían si se iba… Luego dejó de preocuparle lo que dirían y se limitó a mantenerlas lejos de él. Quería que creyesen que era su amante, pero más que eso, quería que lo fuera de verdad. Aunque sólo fuera una vez. Sólo eso. Tomó otra anfeta con la ginebra y escuchó la música. Tocaba Bird. Inclinó la cabeza en dirección a la radio y escuchó los duros sonidos que se apilaban unos sobre otros, pero sin mezclarse, con ganas de coger a Vinnie de la mano. Unos sonidos muy hermosos y extraños (lo mismo que las anfetas, la yerba y la ginebra) que la llevaban a pensar en un extraño romance donde el amor nacía del afecto, no del sexo; quería compartir sólo eso, sólo esos tres minutos de Bird con Vinnie, tres minutos de espacio y tiempo en los que estar solos, acaso cogidos de la mano, sin hablar, pero sabiendo… Ser completamente con el otro y para el otro, no como hombre y mujer o dos hombres, no como amigos o amantes, sino como dos seres que se aman… Esos tres minutos juntos en un mundo de belleza, un mundo donde ni siquiera existirían recuerdos de chulos o cabritos, de bujarrones o de Arthur, sólo el ahora del amor… Y los extraños ritmos de Bird desgarraban el aire, los sonidos se apilaban para caer luego exacta y articuladamente en el lugar preciso; y Bird seguía tocando amor.

Terminó el solo y entró la música de fondo y Georgette levantó la vista y se fijó en la maligna mirada de Harry clavada en el sexo de Rosie. Ésta tenía las piernas dobladas delante de ella y apoyaba la cabeza en las rodillas mirando un punto de la alfombra, esperando, como siempre, que Goldie dijera algo para obedecerla. Georgette volvió la cabeza y trató de pensar en Bird otra vez, pero volvió la cabeza de nuevo incapaz de ignorar a Rosie, o de evitar pensar en ella. Rosie siempre había sido admitida porque sí…, nunca había pensado en eso. Ni siquiera en que estaba un tanto loca o que hacía de criada: alguien que cambiaba las botellas vacías, compraba las anfetas, conocía a los camellos… Georgette miró el punto de la alfombra, luego de nuevo la cara de Rosie. ¿Quién era Rosie? ¿Y qué hacía? ¿Pensaba? Debía de sentir algunas cosas, ¿si no, por qué estaba con Goldie? ¿Se había enamorado alguna vez? ¿Podría amar? Georgette leyó el deseo en la cara de Harry. Si Rosie hacía un gesto Harry se le echaría encima y se la follaría allí mismo… La agarraría de los brazos, se inclinaría sobre Rosie con la cara llena de deseo (saliéndole saliva por la boca) y se la metería aunque tuviera que pelearse… Georgette levantó la cabeza para dejar de ver aquella cara. Si Harry quería hacer sexo, ¿disfrutaría de ello? ¿Sentiría algo Rosie? ¿Había pensado en eso antes? ¿Había pensado en enamorarse alguna vez? Empezó a formarse una analogía en su mente y Georgette tuvo que luchar contra ella, tenía que luchar o no sería capaz de ignorarla o negarla. Tomó más anfetas con la ginebra. Casi vomitó por culpa de la ginebra y encendió un pitillo asustada y se quedó sentada muy quieta, fumando, hasta que se le pasaron las náuseas (la analogía empezó a desvanecerse), luego puso la radio más alta y se concentró en la música, llevando el ritmo con los dedos, mirando a Vinnie y deseando que los efectos de las anfetas se impusieran a los de la yerba y que Vinnie pudiera soportarlo.

Camille preguntó a Georgette el nombre del tema que estaba sonando, diciendo que le gustaba muchísimo, y Georgette se lo dijo, y quién tocaba y Camille empezó a moverse lentamente al ritmo de la música y Lee se volvió hacia ella y le dijo que dejara de menearse como una perra en celo. La verdad es que no entiendo cómo puedes escuchar esa basura de música, Georgette. Tú, que tanto te gusta la ópera. Pues ya ves, querida… Camille se sentó muy quieta…, para descongelar un poco el culo. Vinnie rió y Georgette se volvió hacia él tímidamente, subiendo el volumen un poco más y metiéndole un gol a Lee; tomó un trago de ginebra y cuando se acabó el disco y empezó otro le preguntó a Camille si aquel le gustaba también, mirando a Lee muy satisfecha… Bueno, chica, no me mires así. La que tiene mal gusto eres tú, no yo… Y a Camille le hubiera gustado saber qué decir, si le gustaba o no (¿le gustaba?), miró a Sal y se estremeció otra vez. Está bastante bien, me parece (¿sería tan duro como aparentaba?).

Sonó el teléfono y Goldie le dio un golpecito en la cabeza a Rosie y ésta se levantó y contestó, luego se volvió hacia Goldie y le dijo es Sheila. Goldie se puso al aparato, dijo sí, y colgó. Va a venir con un cabrito a pasar la noche así que tendremos que bajar a casa de Tony. Es un sitio espantoso. Muy bien, Lee, siempre te puedes ir a tu casa, si es que la tienes. Rosie, calienta la sopa. Creo que vivir con una mujer es horrible. Lo que pasa es que tienes envidia, Lee. ¿Por qué no te ocupas de tus asuntos, Georgette? De verdad, Goldie, no entiendo cómo lo puedes soportar, por mucho que te mantenga y te proporcione anfeta. Creo que sí es asunto mío, Lee. Pero ¿qué coño está pasando aquí? Que bajamos a otro apartamento. Siempre que tú estés de acuerdo, Harold. De verdad, no entiendo cómo puedes hacer el amor con ella, Goldie. ¿O sólo le comes el coño? Bueno bueno bueeeno. Goldie salió de la habitación corriendo y Rosie escupió a Lee y corrió tras ella. Por el amor de dios, no seas tan quisquillosa. Los chicos empezaron a inquietarse aunque les divertía la escena, pero no entendían nada, así que se encogieron de hombros y Georgette se puso a buscar a Goldie y le preguntó si estaba bien y Camille estaba totalmente desconcertada, después de todo, aquello no era propio de unas señoras. Y se suponía que Lee era elegante. Este tipo de cosas nunca pasaban en su pueblo. Pero es tan excitante y él tiene un aire tan masculino; y Lee dijo que lo sentía muchísimo, no te quería molestar, guapa. Lo que pasa es que la casa de Tony es tan horrorosa, con la luz cortada y todo, y me parece que esta noche estoy un poco pasada, conque se besaron e hicieron las paces, y todas ayudaron a terminar de preparar la sopa (con unas cuantas anfetas más) y recogieron la ginebra y la anfeta y bajaron la escalera, con los chicos tambaleándose detrás, no muy seguros de lo que estaba pasando pero excitados y demasiado pasados para reaccionar, y entraron en el apartamento de Tony.

Estaba durmiendo, así que Goldie encendió unas cuantas velas y le dijo que Sheila tenía un ligue, así que nos hemos tenido que bajar aquí, estoy segura de que no te importa, y le dio unas anfetas diciéndole a Rosie que preparase café. Rosie encendió el infiernillo de petróleo de la cocina y puso encima una cafetera. Cuando estuvo listo, lo sirvió en tazas de plástico y luego volvió a la cocina y preparó otra cafetera, y siguió preparando una cafetera tras otra, viniendo entre una y otra a sentarse a los pies de Goldie. Los chicos despertaron poco a poco del letargo producido por la yerba, y la anfeta les desató la lengua y todos se pusieron a hablar como descosidos. Goldie dijo que nunca se había sentido tan bien. Supongo que necesitaba llorar, y volvió a pegarle a la anfeta y todos tomaron más anfetas y café y Goldie se sentó junto a Malfie y le preguntó si lo estaba pasando bien, y él dijo claro, lo paso cojonudamente; y Goldie flotaba en una blanda nube púrpura, sintiéndose maravillosamente y bastante satisfecha de sí misma: un tipo muy guapo al lado, unas amigas maravillosas, y un magnífico contacto para aprovisionarse de anfetas en la farmacia de la esquina donde siempre podía conseguir una docena de pastillas por cincuenta centavos. Oh, esto es divino. Me refiero a las velas y a todo esto…, me recuerda a Genet. ¿Genet? No veo qué relación tiene. ¿Quién es ese yinei? Un escritor francés, Vinnie. Estoy segura de que no le conoces…, de hecho no veo cómo te puede recordar a Genet este ambiente. (Georgette miró a Lee mientras hablaba; también miró a Vinnie y suspiró. Después de aquella observación Vinnie no querría tener nada que ver con Lee). Quiero decir que todo es tan agradable. Bueno, pues eso mismo es lo que quería decir yo, querida. Genet crea tanta belleza a partir de las torturadas tinieblas de nuestras almas… Ah, sí, es cierto. Totalmente cierto… y me siento tan bien. ¡Oye! ¿dónde está el jodido retrete? Georgette se levantó de un salto (Camille estaba asombrada y miraba de reojo) y dijo que estaba fuera. Yo te lo enseñaré. Vinnie la siguió dándole palmaditas en el culo. Está bien, guapísima, pero puedo encontrarlo solo. Georgette se dio la vuelta y se sentó, sonriendo y cogiendo otro vaso. Oh, sería tan maravilloso… dentro de un rato. Rosie sirvió más café y Harry le preguntó si le gustaba chupar pollas y ella se sentó sorprendida y derramó un poco de café. Goldie le dijo que tuviera más cuidado, vas a quemar a alguien, y Rosie se echó a llorar y enterró la cabeza en el regazo de Goldie y Goldie le dijo que no se preocupase. No has quemado a nadie. Puedes seguir sirviendo café, y Rosie soltó una risita de alivio, y volvió a ponerse de pie y sirvió más café; y Georgette miró las lágrimas que se deslizaban lentamente por la cara de Rosie y brillaban en la habitación color sepia; y Harry pensó que sería una estupidez pagar por una maricona como aquélla. ¿Qué te pasa, Rosie? ¿Te doy miedo? Rosie salió de la habitación y Harry se rió y les preguntó a los chicos si se habían fijado en su cara. Tío, está como una cabra, de verdad. ¿Dónde te la has ligado? Goldie dijo que la había encontrado por ahí y Camille fue a la cocina a ver si Rosie estaba bien, pensando que Harry era terriblemente cruel y que Goldie no debería permitir que le hablaran así. No distinguió a Rosie de inmediato y se quedó mirando la llama azul del infiernillo de petróleo, y el café que hervía como la poción de una bruja. Luego vio a Rosie sentada en el rincón, con la cabeza apoyada en las rodillas. Camille estaba nerviosa, pero consideró que la debía consolar. Dijo su nombre suavemente y luego se quedó callada un rato oyendo hervir el café…, el potente ritmo, roto cada tres o cuatro compases por un redoble…, luego volvió a mirar hacia el cuarto de estar donde todos hablaban y bebían (Georgette parecía que la había estado observando), y cuando cruzó su mirada con la de Sal se sonrojó y se volvió hacia Rosie y volvió a decir su nombre. Rosie seguía sentada en el rincón con la cabeza apoyada en las rodillas. Camille se dirigió a ella, evitando cuidadosamente el infiernillo, le preguntó si estaba bien. ¿Por qué no vienes con todos, Rosie? Y le tocó suavemente el hombro. Rosie dijo no con la cabeza, mordió la mano de Camille, la miró durante un momento y luego volvió a apoyar la cabeza en las rodillas. Camille soltó un alarido y volvió corriendo al cuarto de estar, agitando la mano herida y extendiéndola delante de ella. Me ha mordido, esa maldita loca. Dio la vuelta en redondo, con la mano todavía extendida, dando saltitos. ¿Qué hostias te pasa? Me ha mordido. Por el amor de dios, Camille, siéntate inmediatamente. Me ha mordido. Cierra esa boca. Harry la empujó y Camille tropezó con Lee y las dos gritaron tratando de recuperar el equilibrio, pero Camille iba cayendo a medida que recordaba que le habían mordido la mano y trataba de agarrarse, y al fin agitando las manos cayó encima de Lee y Lee se debatía frenéticamente para que no se le levantara la falda, y le gritaba a Camille todo el tiempo que se apartase de ella y por fin Camille consiguió ponerse de rodillas y se cogió la mano poniéndose a buscar las marcas de los dientes. No te preocupes, cariño, que no vas a coger la rabia. Lee se enderezó y se arregló la falda y lanzó una maligna mirada a Camille, eres estúpida de verdad, y sacó un espejito del bolso, se estudió la cara y luego rebuscó en el bolso y sacó un peine y maquillaje y se retocó rápidamente la cara. Por fin Camille se sentó y siguió mirándose el dedo, ignorando totalmente las risas de los demás. Fue terrible. Lo único que quería era hablar con ella y me mordió. Me mordió como… como un animal. Fue terrible, de verdad. ¿Por qué no la muerdes tú a ella? Mete el dedo en este café caliente. Goldie reía tan fuerte como los demás, pero se las arregló para consolarla y ofrecerle unas anfetas. Oh, sí, por favor. Me ha dejado hecha polvo, ha sido terrible. Oh… Cogió las anfetas y se las metió en la boca (con la mano sana) y luego cogió su café (con la mano sana) y dio unos tragos hasta que consiguió tragar las anfetas. Oye, ¿a qué hora empieza la siguiente función? Todos se rieron, excepto Camille. Lee, al principio, sólo había hecho una mueca pero cuando terminó de arreglarse la cara se sintió relajada otra vez y se unió a los demás. Cada nuevo comentario provocaba más risas, algunas pretendidamente refinadas; Camille estaba sentada con expresión de enfado en la cara; los chicos se morían de risa, no demasiado seguros de por qué se estaban riendo, pero disfrutando de la situación y de los escalofríos que les provocaban las anfetas y de la extraña sensación en la mandíbula al juntar los dientes (Harry se preguntaba si debería ir a la cocina y cepillarse a Rosie allí mismo); Georgette, contenta de relajarse y reír (ya le había metido tres goles a Lee) todavía buscaba la oportunidad de ser el centro de atención; y Goldie se sentía etérea… las cosas iban tan bien que se estremeció de gusto por adelantado; pero la pobre Camille estaba avergonzada y trataba de reírse y relajarse pero… resultaba tan terriblemente difícil. Lee estaba decidida a mantener las distancias (aunque no quería enfadarse con Goldie), las distancias exigidas por su categoría y belleza. Las risas continuaron aunque ya no tenían aliento para seguir haciendo comentarios y Goldie pidió más café y Rosie volvió a servirlo nuevamente y se retiró a la cocina y preparó otra cafetera y se sentó en el rincón con la cabeza apoyada en las rodillas. Goldie contó las anfetas decidiendo que quedaban bastantes para unas cuantas rondas más (después, ya estaría abierta la farmacia) y les ofreció a todos. Vinnie pidió más ginebra (todavía se oían risas) y Georgette le pasó su vaso pero Vinnie rehusó (hay una regla que prohíbe beber del mismo vaso que un maricón) así que Georgette le sirvió ginebra en otro vaso de plástico, esperando que aquello no cambiaría nada y miró a Lee, pero ésta no pareció notarlo; y Tony dijo gracias después de coger una anfeta preguntándose si también ella se lo podría hacer con los chicos mientras trataba desesperadamente de pensar en algo qué decir o hacer para atraer la atención de los demás y conseguir que fueran conscientes de su presencia y a lo mejor a Goldie le gustaba que uno de los chicos la encontrase atractiva. Lanzó una ojeada por la habitación, sonriendo y pestañeando… luego se puso de pie y abrió un cajón de un aparador y sacó una vela nueva. Cerró el cajón violentamente y se dirigió poco a poco hacia la vela que casi había ardido del todo, encendió la nueva y la colocó con mucho cuidado encima de la vieja. Eso es, así está mucho mejor, y luego se sentó muy contenta y resplandeciente, segura de que Goldie apreciaría lo que acababa de hacer.

Todo el mundo miró la nueva vela y las sombras que creaba la vacilante llama, y siguieron hablando en voz baja, fumando, bebiendo café y ginebra; vieron como se ponía blanda la parte de arriba de la vela y caía la primera gota de cera mientras la mecha ardía más roja y más intensa en el centro de la llama… después se deslizó otra gota sobre la primera; y otra empezó a deslizarse vela abajo mientras la llama se doblaba y el borde de arriba se consumía y enseguida rodaban vela abajo pequeñas gotas de cera que se apilaban y todo el mundo se relajó aún más, tranquilizados por la nueva llama y ligeramente enervados por las risas, y se hundieron todavía más en las butacas y los chicos estiraron las piernas aún más y las chicas se pusieron todavía más melosas y coquetas; y sus ojos pronto se apartaron de la llama y todo pareció más tranquilo y hasta Lee se sintió parte del grupo y se dio la vuelta en el asiento para ponerse cara a los demás y empezó a contar anécdotas sobre cosas que pasan entre bastidores en el teatro y enseguida todos se unieron a ella y cuando no hablaban escuchaban dos o tres anécdotas al tiempo. Lee les contó que casi todos los actores eran gays (y hasta muchos pastores de la iglesia… y sabes a quién me refiero, cariño), y que a todos los del reparto de una de las revistas en que trabajaba los habían detenido y cerrado el club porque entre bastidores todos se drogaban… Y movía las manos y los chicos hacían caer la ceniza de sus pitillos… Podéis creerme, se armó un follón terrible. Caldonia estaba tan pasada… me refiero a que llevaba un montón de horas bebiendo sin parar y de pronto allí, en el cruce de Broadway con la calle Cuarenta y cinco, se puso a cacarear como un pollo, Kikiriki Kikiriki… y es verdad, la cogieron cuando estaba a punto de follarse a un borracho. Era muy amiga mía. Trabajaba en un hospital, ya sabéis, en la morgue, y casi se quiere follar a uno de los que guardaban allí… Rosie llenó las tazas otra vez y volvió corriendo a la cocina cuando Harry quiso meterle mano y se sentó en el rincón con la cabeza apoyada en las rodillas… Y vosotros creéis que conocéis a tipos raros…, bueno, pues yo me lo hago con un cabrito que quiere que le pegue con un cinturón… Eso es masoquismo, querida… Ya lo sé, pero tengo que ponerme sostén… azul claro con encaje y una braga a juego, y medias y un liguero y él pasa las manos por mis piernas y da tironcitos a las ligas llenándome de morados, y cuando por fin se corre, yo ya casi no puedo con mi brazo… Hay uno igual en este barrio. Es dueño de una peluquería que está en el cruce de la Ochenta con la Tercera y viene dos o tres veces por semana… Sí, conozco a este tipo. Tiene un Dodge nuevo. Verde. Eso es. Y coge a unos cuantos chicos y los lleva a dar una vuelta y les paga veinticinco centavos para que se tiren pedos… Tony seguía echándose hacia delante cada vez más, escuchando, riéndose, y asegurándose de que todos se daban cuenta de que escuchaba lo que contaban los demás y de que le gustaba; trataba de pensar en alguna anécdota para contarla, algo divertido que le hubiera pasado o que hubiera visto… o incluso algo de una película… Volvió a llenar el vaso de ginebra, sonriendo a Goldie; asentía con la cabeza, sonreía, se reía, siempre tratando de pensar en algo divertido, pasando revista a años de recuerdos sin encontrar nada… ¿Y qué es de Leslie?… ¿Leslie? ¿Esa marrana?… Anda por Central Park a las cinco de la mañana buscando condones usados y los chupa. ¡Santo Dios! Bueno, pues yo me lo hago a veces con un cabrito que quiere que le tire pelotas de golf… En la trena había un chaval que se metió un número de Life en el culo y no se lo podía sacar… Me encantan los que casi se echan a llorar al terminar y se ponen a contarte cuánto quieren a su mujer y a sus niños. Y cuando empiezan a enseñarte las fot… Esos a mí no me gustan nada… Oye, y qué me decís de ese tipo que Spook conoció en el Village una noche y le dio diez pavos por su zapato izquierdo. Spook le dijo que por diez pavos le daba los dos y hasta los calcetines… Goldie seguía mirando a Malfie y el modo en que se peinaba con un tupé; y Georgette se inclinó un poco hacia Vinnie y todos parecían tan cerca unos de otros como si unos se pertenecieran a otros y todo era tan maravilloso… ¿No os habló nunca Francene de lo que le pasó con un árabe que conoció una noche? Bueno, guapas, pues se la metió tanto que creyó que la había traspasado. Eso debe de ser algo divino… Camille miraba nerviosa a Sal… Es tan maravilloso conocer a un hombre que te folle de verdad. Sí, querida, pero casi tuvieron que hacerle una histerectomía. ¿De verdad? Y también estaba aquel tipo que…

La puerta se abrió violentamente y una joven con el rostro tumefacto y una barriga enorme entró tambaleándose y se dirigió a Tony. Tony miró a los otros como pidiéndoles disculpas y atravesó la habitación en dirección a su hermana, la llevó a la cocina y la ayudó a tumbarse. Cogió la cafetera del infiernillo y aumentó la llama. Rosie las miró a ellas, pero como Goldie no dijo nada volvió a bajar la cabeza apoyándola en las rodillas. Tony se arrodilló al lado de su hermana, confusa porque sabía que a Goldie y las demás no les gustaba Mary, y le preguntó qué le pasaba. Mary levantó ligeramente la cabeza y luego la volvió a dejar caer y pareció que rebotaba en el suelo (Goldie y Lee se dieron la vuelta, disgustadas. Camille miraba asombrada), luego la movió a un lado y a otro, gimiendo, intentando erguirse, gritando, abombando su voluminoso abdomen, golpeando el suelo con cabeza y brazos, encogiendo y estirando las piernas, agarrando a Tony de los hombros al sentir un nuevo retortijón. ¡Suéltame! ¡Suéltame!, me haces daño, y las manos de Mary cayeron al fin y se quedó quieta y Tony miró a la otra habitación, esperando que no le echaran a ella la culpa de todo aquello; y las locas volvieron la cabeza y los chicos miraban sin comprender, dando otra chupada o tomando otro trago, algo interesados, y Tony preguntó si podía llamar a la policía para que la llevasen a un hospital. No se te ocurra llamar a la pasma. No mientras estemos aquí… ¿Entonces qué puedo hacer? ¿Por qué no la echas a la calle? Asquerosa puta… Va a tener un niño. ¿De verdad? Creí que a lo mejor eran gases. Estallaron en risas (Rosie abrió los ojos, con la cabeza apoyada en las rodillas, luego los volvió a cerrar) y Tony casi se echó a llorar (¿por qué coño había escogido aquel momento?; me habían invitado arriba y hubiéramos acabado siendo amigas). ¿Por qué no vas a buscar a ese con el que vive? Después de todo, es el padre, no nosotras. Te lo aseguro. Volvieron a estallar en risas… ¿Cómo sabes que es hijo suyo? Podría ser casi de cualquiera. (Camille todavía sentía algunas náuseas pero estaba decidida a ignorarlas y ser como las demás chicas). Oye, ¿no se habrá tragado una pepita de sandía? Hasta Harry, con este comentario, provocó largas carcajadas, aunque la verdad es que todos se estaban poniendo tensos, y en especial las locas. Aquello podría estropearles una noche perfecta. Como la cosa se prolongase más echaría a perder todos sus planes… ¡Mary comenzó a retorcerse! ¡A gritar! Pero no era sólo un grito. Era uno detrás de otro. La cara se le ennegreció y parecía a punto de reventar. Los cardenales que tenía en la cara se pusieron a sangrar y se sentó como si la empujaran desde atrás, aullando, gimiendo, berreando… Tony reculó y chocó contra la pared (Rosie seguía con la cabeza apoyada en las rodillas) y Camille se llevó las manos a la cara. Los gritos continuaban y los ojos se le salían de las órbitas; tendía las manos hacia Tony mientras la cara se le ennegrecía todavía más… Luego se interrumpió y cayó de espaldas estrellando la cabeza contra el suelo y los gritos y el sonido de la cabeza al chocar contra el suelo resonaron en la habitación y en los oídos de todos sin querer apagarse, como el sonido del mar en una caracola… ¡¡¡Ay Ay Ay Aay!!! Rompió aguas. Las locas se pusieron de pie de un salto y Harry miró con curiosidad el líquido que se extendía por el suelo. Sácala de aquí. Sácala de aquí. ¡Sácala de aquí! Venga, joder, sácala de aquí antes de que venga la pasma. Me ha dejado de piedra la hijaputa. Puta de mierda. Rosie. ¡ROSIE! Sácala de aquí. ¡Sácala de aquí! Rosie la agarró del brazo, pero éste estaba empapado de sudor y se le escurrió. Levantó la falda de Mary y se secó las manos y secó los brazos de Mary, luego se fijó en la cara y se la secó también y le dijo a Tony cógela por el otro brazo. Ella tiró y Tony se tambaleó a causa del peso y miró con aire culpable a Goldie y Rosie le gritó que tirase y el cuerpo de Mary se retorcía a cada tirón y temblaba a cada acometida de dolor y el sudor le picaba en los ojos y la cegó y lo único que podía hacer era aullar y aullar y Harry se levantó y se dirigió a ellas y dijo voy a ayudaros. Se puso detrás de Mary y la cogió por las tetas, sonriendo a los chicos, y la levantó y Rosie volvió a tirar con más fuerza y casi se caen todos al suelo, y poco a poco levantaron a la enorme Mary y la arrastraron hasta la puerta. Harry le dijo a Tony que fuese a buscar un taxi y Rosie la llevó hasta la calle. Tony se fue y Rosie la sostuvo por el brazo mirando a Harry mientras la arrastraban por el vestíbulo chorreando sangre y agua en dirección a la puerta, Harry preguntó a Rosie qué tal y ella no dijo nada. Se limitaba a agarrarla del brazo y a mirar a Harry. Éste se rió y dejó a Mary en el suelo y esperó al taxi.

Cuando Harry y Rosie volvieron todos estaban callados; las sombras se agitaban en las paredes y Harry preguntó qué pasa, es que estamos en un velatorio o qué, y se sentó y encendió un pitillo. Tío, por lo menos pesaba una tonelada. Pero tenía un buen par de tetas. No podía abarcarlas con las manos de grandes que eran… Los demás seguían callados y ni siquiera fumaban, y Rosie volvió a poner la cafetera en el infiernillo y esperó. A Lee la escena le repugnaba, así de simple…, desde luego, aquello no podía ser más desagradable de lo que era. ¿Qué estabas diciendo, Sal? Ya sabes, tener un niño y que un tipo te mande a la mierda… Camille seguía muy asustada… Los otros estuvieron de acuerdo con Sal en que aquello era una putada tremenda. A un tipo así habría que liquidarlo, valiente hijoputa, aunque fuera de la pasma… Y Goldie y Georgette se angustian. Lo habían preparado todo y habían esperado toda la tarde y las cosas habían ido tan bien que no era justo que ahora todo se fuera a la mierda… ahora que se acercaba el momento… y Georgette buscaba desesperadamente algo que decir o hacer… algo que no sólo arreglase la noche… algo que la convirtiera otra vez en el centro de todo. Echó una ojeada por la habitación…, pensaba…, luego se acordó de un libro y sí, todavía seguía allí. Lo cogió, lo abrió, lo miró durante un momento y luego decidió no decir nada, sino empezar a leer.

Erase una lúgubre medianoche en que yo meditaba, débil y cansado…

Las primeras palabras fueron lentas, dubitativas, pero al oír resonar su voz que llenaba la habitación por encima de la respiración de los demás, se entusiasmó y empezó a leer más alto, y cada palabra era clara y auténtica

Cuando el suave llamar de alguien sonó a la puerta de mi aposento.
«Es algún visitante —murmuré— que llama a la puerta de mi aposento…».

y todos callaron y Vinnie volvió su cara hacia ella

¡Ah!, recuerdo claramente que era en el gélido diciembre.
Y por separado cada ascua moría, sobre el suelo labrando su espectro.
Ansiosamente anhelé la mañana; vanamente había intentado alcanzarla…

ahora todos la miraban (¿estaría mirando Rosie también?). Todos la miraban. ¡A ELLA!

En la profunda oscuridad escrutando, largo tiempo quedé preguntándome, temiendo,
Dudando, soñando sueños que ningún mortal había osado soñar antes;
Pero el silencio no fue roto, y la quietud siguió impasible…

lo dramático del momento agitaba su pecho y el poema surgía con belleza y sentimiento y el aliento de su boca hacía vacilar la llama de la vela y comprendió que todos veían un Cuervo entre las sombras

Veré, pues, quién anda ahí, y exploraré este misterio…
Que mi corazón se calme un momento y exploraré este misterio;
¡Es el viento y nada más!

y ya no leía únicamente un poema, sino que el poema era ella y cada palabra procedía de su alma y todas las sombras maravillosas se arremolinaban a su alrededor.

Entonces, como este pájaro de ébano inducía a sonreír a mi triste fantasía,
Por el grave y sereno decoro de su figura,
«Aunque te falta la cresta —dije—, seguro que no eres un cobarde,
Torvo, espectral y antiguo Cuervo que errante llegas de las nocturnas orillas…».

Los chicos miraban atentamente y Vinnie parecía tan cerca que Georgette podía notar el sudor de su cara y hasta Lee escuchaba y la miraba leer y todos sabían que allí estaba ella; y todos sabían que era LA REINA.

Pero el Cuervo no dijo más… ni después removió una pluma…
Hasta que apenas murmuré: «Otros amigos han volado antes…
Y por la mañana él me dejará también cuando mis esperanzas todas también vuelen».
Entonces el pájaro dijo: «Nunca más»…

Vinnie miraba fijamente a Georgette, a la que las sombras dilataban los ojos, las mejillas, los ojos de nuevo…, pensaba que era una pena que fuera gay. Que un tipo tan guapo sea marica…, estaba sinceramente conmovido por lo que leía Georgette, pero aunque la anfeta estimulaba su imaginación, le resultaba imposible ir más allá de la extrañeza y la curiosidad

Fantaseando, fantaseando y pensando que este siniestro pájaro de antaño
Quería decir graznando: «Nunca más».
Me senté dedicado a profundizar, pero sin decir ni una sílaba
Al ave cuyos ojos en llamas ahora quemaban hasta el fondo de mi corazón;
Esto y más, sentado trataba de adivinar con la cabeza cómodamente reclinada
Sobre los cojines de terciopelo donde la luz de la lámpara brillaba…
¡Ah, nunca más!

y Bird seguía tocando (¿lo oyes, Vinnie? ¿Lo oyes? Es Bird. ¿Lo oyes? Está tocando amor. Tocando amor para nosotros) y los ritmos incongruentes se arremolinaban y resonaban…, luego se aunaban y ¡Oh, Dios mío, qué belleza!

«… ¡Bebe, oh bebe de este buen nepentes y olvida a tu perdida Lenore!».
Dijo el Cuervo: «Nunca más».
«¡Profeta! —dije yo—, ¡ser maligno! ¡Pájaro o demonio, siempre profeta!

Te haya enviado el tentador o te haya arrojado aquí la tempestad,
A esta orilla desolada y sin embargo indómita, a esta tierra desértica encantada…».

y por una rendija de las negras sombras Georgette vio puntos grises que bailaban y la luz pronto estrió el cielo y las sombras se dulcificaron y bailaron y la débil luz del amanecer asomó por la Ventana barriendo las sombras de los rincones oscuros y las velas pronto se consumirían

Y el Cuervo, sin aletear, sigue quieto, siempre quieto
Sobre el pálido busto de Pallas justo encima de la puerta de mi aposento:
Y sus ojos se parecen a los de un demonio que sueña,
Y la luz de la lámpara que sobre él alumbra sobre el suelo marca su sombra;
Y mi alma de esa sombra que yace en el suelo
No se levantará… ¡Nunca más!

y Bird tocó un estribillo final y los demás instrumentos no callaron, pero el saxo de Bird se extinguió lentamente y no se podía saber cuándo desapareció de verdad y los sonidos seguían flotando y enredándose en los oídos y todo era amor… dijo Bird una vez más… Y las llamas se doblaban y fundían el borde de las velas y hasta Harry dejó de luchar contra su letargo y no intentó romper el hechizo y Georgette dejó el libro en su regazo con gesto dramático y las palabras finales todavía giraron alrededor de la luz y se quedaron en el oído como el mar en una caracola y Georgette estaba sentada en un trono maravilloso de un maravilloso país donde las personas se amaban y besaban y estaban sentadas unidas y en silencio, cogiéndose de la mano y recorriendo noches mágicas y Goldie se levantó y besó a la Reina y le dijo que había sido muy hermoso, sencillamente hermoso, y los chicos murmuraron y sonrieron y Vinnie luchó contra la dulzura que le poseía, tratando, durante un momento, y sinceramente, de entender lo que pasaba, luego dejó de pensar en ello y dio a Georgette un palmadita en el culo, con suavidad, como se hace a un amigo, y le sonrió… y Georgette casi se echó a llorar al ver el resplandor de ternura en sus ojos… Vinnie sonrió y buscó las palabras luchando contra sus limitaciones y luego dijo, oye, eso estuvo muy bien, Georgie, chico; al darse cuenta de que sus amigos estaban allí, en especial Harry, se activaron los efectos de las anfetas y cambió su estado de ánimo y se volvió a sentar enseguida, cogió un vaso y dio una chupada al canuto de Harry.

La luz se abría paso por los muchos agujeros de las persianas…, las velas poco a poco se volvían anónimas. Goldie abrió la caja de anfetas lentamente y se la tendió a Georgette. Ésta cogió dos, sólo dos, gracias, sonrió y se las puso en la lengua y tomó un trago de ginebra. Todos charlaban distendidamente, sonriendo, bebiendo, en paz con todas las cosas y Georgette se reclinó en el respaldo de su silla hablando quedamente con Vinnie y con los demás si le dirigían la palabra, y todos sus movimientos: al fumar, al beber, al asentir, eran lentos y majestuosos; se sentía extremadamente humana; contemplaba el mundo (su reino) con agrado, con dulzura; esperaba, excitada pero no nerviosa, la ocasión, próxima, de decirle a su amante… Pero el sol continuaba alzándose y la habitación se llenaba de luz y las chicas se apercibieron de las marcas de sudor en su maquillaje, deseando que los chicos no lo notaran antes de subir a retocarse la cara. Goldie no dejaba de mirar el reloj y escuchaba por si Sheila y el cabrito que estaba con ella se iban, deseando salir de aquella horrible habitación y subir al piso de arriba con los chicos antes de que la luz los dejara tirados y olvidaran lo que les había proporcionado Georgette; temía que una bajada de anfetas los volviera brutales y no como ella quería. Veía que la habitación se llenaba más y más de luz, y escuchaba, escuchaba…

Entonces oyó que algo (alguien) entraba en el portal y Tony abrió la puerta… —a Goldie le latía con fuerza el corazón y trató de ignorar a Tony para escuchar pasos (cuatro) en la escalera— y empezó a pedir disculpas, mirando a Goldie, antes de cerrar la puerta y por fin Goldie se volvió hacia ella y le dijo cállate. Tony obedeció de inmediato (había dejado a su hermana en el hospital y mandó esperar al taxi y volvió enseguida, esperando llegar antes de que se hubiera ido Goldie; esperando que la invitaran a unirse a ellas; no quería quedarse sola allí en aquel maldito apartamento y quería tanto ser amiga de Goldie, para pasarse con ellas y tener otras chicas con las que hablar), obedeció de inmediato y se interrumpió en mitad de una palabra y lanzó una ojeada a la habitación pero todos la ignoraron… Goldie se puso de pie y se dirigió a la puerta, escuchó y luego la abrió un poco… Conque Tony atravesó el cuarto (entre ellas… entre ellas. Van a mirarme. Sé que lo van a hacer. No fue culpa mía) y se sentó… Goldie se volvió y dijo que se iban. Rosie, recoge nuestras cosas. Se marcharon. Tony se sentó, luego se levantó y anduvo por la habitación (ni siquiera una anfeta… ni una); fue a la cocina, se sirvió una taza de café (tal vez debería haberme quedado con ella. Habría hecho bien) y volvió a sentarse.

.

Goldie corrió al cuarto de baño a arreglarse la cara. Georgette cogió la botella de whisky medio llena que había dejado el cabrito y le sirvió un vaso a Vinnie, con hielo, luego encendió la radio. Notaba que Vinnie y los chicos cada vez estaban más colocados y cuando se acabara el whisky (todavía quedaba ginebra y enseguida llegaría una nueva provisión de anfetas) no sabrían ni dónde estaban. ¡Oh, qué día tan maravilloso! (Fue a las ventanas y cerró las persianas para que no entrase demasiada luz). Recorrió distintas partes de la habitación, hablando, sonriendo, sirviendo copas, cantando (Vinnie, Vinnie), bailando; incluso se rió con Lee. Camille corrió al cuarto de baño en cuanto salió Goldie con el pelo recién cepillado, las uñas retocadas y muy pintada. Goldie le dio a Rosie dinero para anfetas, luego llamó a Georgette aparte y le pidió que hiciera de intermediaria entre ella y Malfie y Georgette dijo pues claro; y Goldie le dijo que tenía algo que picarse y que dentro de unos minutos cuando las cosas estuvieran un poco más asentadas irían al cuarto de baño y se lo meterían. Georgette la besó y la verdad es que se puso muy contenta. Un poco de morfina ahora, sería algo perfecto. Oh, sí, perfecto. ¡Dios mío!… ¡¡¡Un poco de morfina y Vinnie!!! Llenó un vaso de ginebra y se sentó junto a Vinnie (¿debería ofrecerle un poco?) hablando con él y los chicos (no, podría echarlo a perder todo) y hasta Harry y sus comentarios absurdos resultaban soportables (¡Dios mío! Esperemos que las anfetas tampoco le sienten mal), pero claro, hizo todo lo posible por no discutir con él (si los demás se fueran podríamos sentarnos juntos y él me besaría y yo le acariciaría el cuello y le besaría el lóbulo de la oreja y nos desvestiríamos uno al otro y nos tumbaríamos en la cama estrechamente abrazados y le pasaría las yemas de los dedos por las nalgas y se le tensarían los músculos y nos estremeceríamos un poco y yo le besaría el pecho y le acariciaría la espalda y olería su sudor y pondría mis piernas alrededor de sus caderas…). ¿Qué decías, guapa? Georgette se volvió y empezó a abrir los brazos y Vinnie le pellizcó la mejilla, qué tal si vamos ahí dentro y la pones en funcionamiento, y se levantó lentamente cogiéndose la entrepierna con la mano. Georgette bajó una mano (no, todavía no… un poco más tarde) y dejó que la otra se deslizara por la pierna de Vinnie. ¿No me quiere ayudar a vaciar este aparato? Y se balanceaba ligeramente y luego separó las piernas y se reían mientras él se sopesaba las pelotas con la mano. Georgette se inclinó levemente hacia delante (¡¡¡no no no!!!, podrías echarlo todo a perder) y él se dio la vuelta, toda vía riendo, y fue al cuarto de baño (los ojos se le salían de las órbitas. ¡Oh, Dios mío! Está pasadísimo. ¡¡¡Será maravilloso!!!), y ella se echó a reír cuando Camille salió disparada del cuarto de baño perseguida por Vinnie, dejando caer sus cepillos. Luego, se detuvo, mirando la puerta del cuarto de baño, los recogió y atravesó rápidamente el cuarto de estar.

Georgette se volvió a sentar y saboreó su ginebra durante unos largos segundos. Harry se levantó y dijo algo a Georgette, totalmente pasado, y se dejó caer al lado de Lee. Georgette le siguió con la vista, todavía bebiendo su ginebra y luchando por controlarse. No podía joderlo todo ahora. La cosa no iba a tardar. No iba a tardar. Vinnie y un poco de morfina. Cogió la botella de ginebra y volvió a llenar el vaso de Malfie y le preguntó si quería hacerlo con Goldie. Malfie cerró los ojos un momento y sonrió y le quitó el vaso de la mano. ¿Te queda alguna anfeta? Georgette le dio unas palmaditas en la cara y fue a por un par de pastillas y le dijo a Goldie que todo estaba arreglado. ¡Oh, todo es tan maravilloso! Vinnie y sus amigos estaban totalmente pasados y ella pronto tendría a Vinnie. Goldie la llevó al dormitorio y le dio una ampolla. ¿No te vas a poner una tú? Todavía no, guapa. Esperaré hasta que ese gallo me haya follado. Conque Georgette se chutó y esperó a que pasara la primera oleada y luego volvió a su trono, junto a Vinnie. Éste hablaba con Malfie y Harry… Lee y Camille se les unieron, y Goldie se limitó a mirar y ocasionalmente reía… y le tiró de la oreja cuando ella se sentó. Georgette sonrió e hizo un movimiento de danza del vientre al sentarse, saludando modestamente ante los aplausos. A Georgette le daba vueltas la cabeza mientras contemplaba la escena en la que todos estaban encantados. Incluso Harry y Lee lo estaban, y de la radio llegaba música y Camille llevaba el compás con los dedos (un poco indiscreta si quieres que te diga la verdad, pero tampoco estaba mal porque nosotros [Vinnie y la morfina… VINNIE] estamos encantados) y todo marchaba como debía y las palabras eran las precisas; y Goldie se sentó al lado de Malfie y éste hizo una mueca, espera… un momento; y Camille se sentía muy femenina y atrevida y le guiñó el ojo a Sal y él trató de hablar pero no consiguió dejar de rechinar los dientes y la cabeza se le balanceaba adelante y atrás, y unas gotas de whisky le resbalaban por la barbilla, pero era tan fuerte y tan guapo… ¡Oh, qué barbilla tan maravillosa!… Y Camille rió pensando en la carta que les iba a escribir a sus amigas del pueblo: Queridas, no sabéis nada de nada. ¡Qué modo tan maravilloso de perder la virginidad! Sal se rió y canturreó, tengo una puta estupenda AAAAH; y Malfie vació su vaso, lo llenó de nuevo y siguió a Goldie al dormitorio y Georgette miraba y alrededor de sus cabezas sonaba el bop de SALT PEAnuts, SALT PEAnuts (citando a Diz)… Vinnie y morfina… VINNie y morfina… Y Lee se apartó unos centímetros y Harry la agarró por el brazo y la hizo volver adonde estaba antes. ¿Dónde crees que vas, guapa? Y la cogió por la muñeca y la obligó a que separara las piernas. Tengo una buena polla y te la voy a meter, y Vinnie gritó: ¿Es que no se deja, Harry?, y los dos rieron y Lee sintió miedo e intentó soltarse de aquel brazo, pero Harry la agarraba con fuerza y se lo retorció hasta que ella se puso a gritar: ¡Ya está bien! ¡Quieto! Estás haciéndome daño, so bruto (maravilloso, maravilloso. Eso te servirá de lección, jodida maricona. Es lo que te mereces. VINNie y morfina… VINNie y morfina… porque celebramos una fiesta y todos son maravillosos…) y a Harry se le salieron los ojos de las órbitas todavía más y se levantó y tiró a Lee en el sofá de un empujón, ahora verás hijaputa. Tienes pinta de puta y te voy a follar como a una puta (Camille se llevó las manos a la boca, tropezó contra el sofá y se dirigió al otro extremo [pero ¿es que no le gusta eso?])… Ven aquí, Vinnie, ven. Vamos a pasarlo bien. Mierda, tío, estoy por los suelos. Vamos. Pero Vinnie cogió a Lee por el otro brazo y empezaron a arrastrarla hacia el dormitorio, y ella gritaba, suplicaba, y ellos se reían y le retorcían los brazos y Harry la cogió del pelo, su precioso pelo rubio que le llegaba a los hombros, y le dio una bofetada. Vamos de una puta vez, mamona de mierda. Un momento, quietos, mierda. Oye, Malfie, abre la puerta. Malfie abrió la puerta e hizo una mueca y arrastraron a Lee dentro, y Goldie soltó un alarido y salió corriendo de la habitación cerrando de un portazo. Georgette oía gritar a Lee y que los chicos le pegaban y maldecían mientras le desgarraban la ropa… Luego Goldie tragó media docena de anfetas; Camille miró a Georgette, que no se había movido (¡No! ¡No! ¡Jodida puta! VINNie, VINNie… ¡¡¡VINNIE!!! Con Lee no. Yo te quiero, Vinnie, te quiero. Tienes que ver mis bragas rojas. Por favor, Vinnie, Vinnie…), Camille miró a Georgette, luego a Sal, que atravesaba la habitación dando tumbos en dirección a ella. Ahí dentro no hay sitio. Se abrió la bragueta y sacó la polla (es tan grande. Y roja. Cuidado con los ojos. Cógele el culo con las manos) ¿¿¿¿OOOOH???? ¿Sal? Un momento, Sal. Por favor, por fav… aquí tienes algo bueno… Sal… Él se la metió en la boca y la cogió por el pelo brillante y ondulado… Lee dejó de defenderse mientras Vinnie y Malfie la sujetaban y Harry la montaba. Vaselina. ¡Vaselina! Por favor, sin vaselina no. Vinnie le dio el tubo, luego Lee dijo muy bien, y cerró los ojos y gimió cuando Harry la penetraba. Vinnie y Malfie se apoyaron en la pared, y el sudor de Harry cayó en la cara de Lee, y ésta sonrió y le besó el cuello y gimió, deseando que tardara en correrse y que siguiera metiéndosela y metiéndosela y metiéndosela… Así es como se hace, Camille. Muy bien, JAJA OOOOOH… Oye, cuidado con la lengua, y Camille se agarraba a su cinturón deseando estar haciéndolo bien; y Goldie sacó la ampolla del bolso, más tranquila ahora que se habían terminado los gritos, y pensó que no le gustaba que Camille hiciera sexo allí en público aunque debía admitir que Camille tampoco tenía demasiadas oportunidades al respecto, y la verdad es que los dos lo estaban pasando muy bien (espero que después de aquello Malfie no quede inutilizable), y se picó. Todo parece haberse desarrollado a la perfección… Vinnie tuvo que ayudar a sus amigos. Claro, por qué no iba a ayudar a Harry a que se la follase. Estamos en una fiesta y todo el mundo es maravilloso… Harry cogió unas bragas de un cajón y se limpió la polla. Supongo que te habrás enterado de que te he follado a fondo. Harry y Malfie se rieron y Lee miró a Vinnie cuando se le puso encima y luego cerró los ojos… y anudó los pies en torno a su cintura. Goldie volvió al cuarto de estar y se sentó en el sofá, ignorando a Camille y Sal mientras miraba el humo que se le escapaba de la boca y escuchaba la música de la radio; y las piernas de Sal se doblaron y Camille soltó un gruñido y tragó moviendo frenéticamente la cabeza, clavándole las uñas en el culo, tratando de que toda la polla le entrara en la boca… Pronto. Pronto… (Bebe, oh, bebe de este buen nepentes); y oiremos las sirenas de los remolcadores… Sal puso el pantalón en el respaldo de una silla y encendió un pitillo y tomó un trago; Camille fue al cuarto de baño con su cepillo de las uñas, su cepillo de los dedos, su cepillo de las manos, su cepillo del pelo y su cepillo de dientes… Los chicos salieron del dormitorio y el sudor empapaba sus caras, y llenaron unos vasos de ginebra y hielo. Lee llamó a Goldie y le preguntó si podía prestarle un vestido, y Goldie dijo, claro. Ese azul tan provocativo que llevé al baile del año pasado está en el armario, si te apetece te lo puedes poner. Algo que me pueda echar por encima bastará. JAJAJAJA. Los chicos tomaron unas cuantas anfetas más y se instalaron en el cuarto de estar. Eh, Sal, ¿qué coño estás haciendo? ¿Posando para fotos porno? Todos rieron y Goldie miró orgullosa a Malfie. Vinnie se sentó junto a Georgette y le metió un dedo mojado en saliva en la oreja. ¿Cómo te va, Georgie? Oh, Vincent (claro, no lo había hecho), no me hagas esas cosas, y se retorció y trataba de reír pero no lo consiguió y se sintió dominada por una especie de movimiento centrífugo y la cara se le crispó en una mueca. ¿Qué te pasa? ¿Te gusta Bird? ¿Bird? Pero ¿qué te pasa, guapísima?, y le dio un pellizco en la mejilla y se volvió hacia los otros, ¿os gusta el alpiste?, y se rió. Claro, tío, quieres decir eso que comen los cuervos. Eso mismo. Pues claro que sí. Llévame ahí dentro, Vinnie (???), y dejó que su mano descansase en la pierna de Vinnie. ¿Qué te pasa? ¿Tienes hambre? Y le pasó la mano por la entrepierna. Cuesta mucho llevarme a la cama, guapa, y alzó el vaso hasta la boca y la ginebra se le deslizó por la barbilla, ¿cuánta pasta tienes? Tengo amor, tengo amor… (Camille volvió del cuarto de baño fresca como una rosa y con el pelo perfectamente cepillado y con reflejos deslumbrantes y cruzó a paso rápido la habitación. Oh, chica, se diría que es la primera polla que te metes en la boca. Camille movió con gracia los dedos en dirección a Goldie y se sentó al lado de Sal)… tengo amor y a Bird. (Oh, dios mío, no después de ella. Vinnie. Oh Vinnie. Por favor. Hace tanto tiempo. Tanto tiempo. ¿Cuándo? ¿Cuándo? Era mi hermano y la braga roja)… Lee salió del dormitorio y corrió al cuarto de baño. No sé por qué no tiene por lo menos un cepillo para el pelo… (Goldie no es ni la mitad de atractiva que yo)… Se quedó en silencio y trataba, trataba de reír con coquetería, pero aquello no pasaba, no pasaba. Y Bird se había ido. ¡Ido del todo! Sólo un cuervo. Nunca más… Y ella daba vueltas y vueltas y vueltas y el humo daba vueltas y Vinnie reía, reía. Vinnie reía y pronto la cogería y la llevaría al dormitorio… Una voz. Una voz. Oh, Dios, no un chulo. No puedo. Ahora no puedo. No después de… Lee entró en la habitación muy desenvuelta llevando un par de medias de Sheila y sus mejores zapatos y se sentó delicadamente y miró a Harry con una mirada húmeda, provocativa…, feliz. Oh, feliz de no ser una degenerada como esos pervertidos; pero adorando su sexo vicioso, y la próxima vez estaremos solos y él podría hacer las cosas más raras que se le ocurrieran, y me chupará la lengua, y se correrá muchísimas veces… si yo quiero. Miró a Georgette y alzó una ceja. ¿Cómo te va, querida? (¡puta! ¡maldita puta! ¡Déjame en paz!). Bien, Georgie. Levanta el culo. No querrás que se te enfríe la cena, ¿verdad?

Georgette se levantó muy digna… Ven y tómame, cariño… Y caminaron cogidos de la mano entre la suavidad y la dulzura y él le dio una rosa y ella la cogió con la mano como si fuera un cetro y se la llevó suavemente a los labios y su fragancia hechizaba y sonrió con la sonrisa de una rosa, tan suave, tan delicada, y Bird sonaba una vez más, y puso la rosa en su cojín de satén y dejó que el vestido se deslizase por su cuerpo… ¿Qué haces?… Y su vestido formaba suaves pliegues a sus pies… Sólo me la vas a chupar. Aquí tienes, y ten cuidado de no morderme, ja, ja… Una rosa. ¡Una rosa! No. Fue Harry. ¡Nunca más! ¡Nunca más! ¡¡¡NUNCAMASNUNCAMAS!!! Oh, Vinnie, Vinnie amor mío, amor mío… Déjate de tanta mierda, tío, y ponte a chupar de una puta vez (amor mío, amor mío). Y él quitó la ceniza del pitillo, se rió, y cogió un vaso. ¿Va a gemir de gusto ahora? Tienes que conseguir que gima de gusto, y Georgette le soltó el cinturón y le bajó los pantalones y le acarició el culo (amor mío, amor mío) y él la cogió de las orejas y se rió y ella seguía acariciando suavemente los músculos en tensión de su culo (ahora, ahora), notando los pelos de su culo…, la sensación, el tocar…, el sabor…, no. No. ¡¡¡DIOS MIO, NO!!! Sólo es el olor de la cama… No te olvides de los cojones, por el amor de dios. Eso no es mierda. Por favor. No se la ha follado. No quiero que sea mierda…, el tacto, el sabor, el olor… ¡EL OLOR! Vinnie cogió el calzoncillo del suelo. Ya está, Georgie, y le dio una palmadita en la cabeza a la reina arrodillada. Podrás hacerlo cuando quieras. Una pena que no estuvieras allí en la trena. Hubiéramos podido ligar. Y Georgette le miró y sonrió. ¿Vinnie? Él la miró a la cara, se agachó y le dio un golpecito cariñoso en la mejilla. Ven, Georgie, vamos a tomar un trago.

Se quedó sentada entre sus ropas y vio como se iba. ¿Por qué no me besa? Si al menos me dejara besarle. Miró su pantalón y el agujero que había en una pernera, dejando que sus dedos se deslizasen por la herida de la navaja. Baila Ballerina Baila. ¿Sueños? ¿Ahora? ¿Cuándo? ¿Cuándo? Fue mío. Lo hice con él. Pero se la folló a ella. El olor, el sabor… En la cama. Por culpa de Harry. Eso fue. Estuvo bien. Fue muy hermoso. Fue lo que yo quería. Es… es… pero ha sido mío. Vinnie. Otra vez. Trató de arrancar la costra de la herida con la uña pero sólo se quitó un poco; intentó quitársela de un rápido tirón… La mano no quería moverse. Dolía. Se hacía daño… Se tapó la herida con la mano y cogió una jeringuilla del cajón, se buscó una vena del brazo y luego volvió a llevarse la mano a la pierna. Y aquello era ahora. Ahora. No era ayer y no es mañana… Pero habrá un mañana y habrá sueños… realizados… realizados…, no, eso no era… Fue Harry. Vinnie puede contar conmigo. En cualquier momento…, sí, en cualquier momento… Pero Rosie es diferente…, no es lo mismo… Cogió la jeringuilla, jugueteó con ella unos momentos, y se la metió en una vena de la pierna, luego dejó la jeringuilla en la cama y salió corriendo del apartamento. Las otras miraron cómo se iba y Camille le preguntó ¿adónde vas? Oh, tiene la libido tan desatada que necesita dar tres vueltas corriendo a la manzana para calmarse. Sí. Ya le gustaría tenerla.

Cerró dando un portazo y se quedó apoyada en la barandilla hasta que se le pasaron las náuseas; luego bajó la escalera dando tumbos (Tony la miraba) y salió a la calle. El sol calentaba y la luz era excesiva y la deslumbraba al reflejarse en las ventanas, parabrisas, capós, anuncios metálicos, botones de las camisas, chapas de botellas y trozos de papel de la calle. Le ardían las tripas y se apoyaba en los coches aparcados, pero avanzaba, avanzaba, y todo se volvía más brillante, más blanco, más caliente. Se cogió a la barandilla y bajó, tambaleándose, la escalera del metro, el hermoso y oscuro metro. Pocas personas. Ninguna cerca. Se cruzó de brazos y apoyó la cabeza en el asiento que tenía delante. Estaba fresco. La refrescaba. Sí, estaba fresco y su cabeza maravillosamente caliente y volvería a hacerlo con Vinnie y la próxima vez le besaría. Y saldrían juntos. Al cine. Y se cogerían de la mano o darían una vuelta y él le encendería los pitillos… Sí, protegería la cerilla con las manos con el cigarrillo en la comisura de los labios, y pondré mis manos alrededor de las suyas y apagará la cerilla y la dejará caer… pero no iremos a bailar. Sé que no le gusta bailar. Y llevaré un vestido estampado. Algo muy sencillo. Algo que resulte elegante y vivo. ¿Vinnie? Sólo Harry… No. No necesitaré vestirme de mujer. Los desafiaremos a todos, nos amaremos, nos amaremos… Nos amaremos. Y nos querrán todos, todos. Y Bird volverá a tocar amor y volaremos… Oh, esa maldita puta. Vestida de mujer resulto mucho más convincente que Lee. Lee se parece a Chaplin. Y bailaré como Melissa. Si fuera un poco más baja. Ya le enseñaremos nosotros a Lee, ¿verdad, Vincent?… (Georgette bailaba por la habitación canturreando, con unas bragas de seda y un sostén con relleno, y un tipo estaba sentado en el borde de la cama y el sudor empapaba su cuerpo grasiento y tocaba la seda cuando Georgette pasaba cerca de él y jugueteaba con sus genitales y se chupaba los labios y le salía saliva por la boca; luego Georgette se quitó las bragas y él la cogió, enterró su cara en ella y se dejó caer en la cama gimiendo…) NO. No. Es ahora. Mañana. Vinnie… sí, sí. Vincennti. Vincennti d’Amore. Che gelida manina… sí, sí. Fresco, oh, adorado mío. Si me chiamano Mimi… Sí, una vela. La suave luz de una vela… y leeré para ti. Y beberemos vino. No. No hace frío. De verdad que no. Sólo es la brisa del lago. Es tan agradable. Tan hermoso. Fíjate en las olas que se forman en la superficie. Y en los sauces, sí. Sí. Sauces majestuosos que se inclinan mirándose en las aguas; y asienten, y nos dicen sí, sí. Sí, sí, sí… Oh, Vincennti, abrázame. Más fuerte. Vincennti d’Amore. O soave fanciulla… (Georgie es mi amigo, me la chupará por veinticinco centavos o)… El lago. El lago. Y la luna… Sí. Mira. Mira. ¿No la ves allí? Un cisne. Oh, qué bello es. Qué sereno. La luna le sigue. Mira cómo lo ilumina. Con cuánta gracia. Oh, sí, sí, sí, Vinnie, haré lo que quieras… Vincennti… Ves. ¿Ves? Viene hacia nosotros. Nosotros. Para nosotros. Qué blanco. Sí. Más blanco que la nieve de las montañas. Y ya no hay sombras. Sólo brilla y resplandece. El rey de las aves. Sí. Oh, sí, sí. Violoncelos. Cientos de violoncelos y nos deslizaremos en el claro de luna y llegaremos al CISNE y le besaremos la cabeza y saludaremos a los sauces y a la noche y nos bendecirán…, nos bendecirán y el lago nos bendecirá y sonreirá y la luna nos bendecirá y la montaña nos bendecirá y la brisa nos bendecirá y el sol se alzará suavemente y sus rayos nos alcanzarán y hasta los sauces levantarán la cabeza y la nieve se pondrá más blanca y las sombras se elevarán de las montañas y hará calor… sí, hará calor… las sombras se quedarán, pero el claro de luna estará caliente (Baila Ballerina Baila), ¿¿¿Vinnie???, el claro de luna estará caliente. Hará más calor todavía. Abrázame Vincennti. Ámame. Ámame y nada más. Pero los campos de flores son tan encantadores al sol. A la luz del brillante sol. Caliente y brillante. Y las hierbas altas huyen y se separan y los colores estallan y pequeñas gotas de rocío brillan y todo es rojo y violeta y púrpura y verde y blanco… Sí, blanco, y dorado y azul y rosa, rosa pálido, y mira las luciérnagas… como flores de la noche… Oh, sí, sí, flores de la noche. Delicadas lucecitas. Encantadoras lucecitas. Oh, tengo tanto frío. La commèdia è finita. ¡No! ¡No! Vincennti. Sí, sí, querido. Si me chiamano Mimi. Pobre Georgie. Bird. Escucha, Vinnie. Es Bird. Sí, queridísimo. Te amo. Te amo. Oh, Vinnie. Vincennti. Tu boca, tus labios, son tan cálidos. D’Amore. Oh, mira cómo brillan las estrellas en el cielo. Sí, como joyas. Oh, Vinnie, tengo tanto frío. Ven, demos un paseo. Sone andati. Sí, amor mío, lo oigo. Sí. Está tocando amor. Amor, Vinnie…, tocando amor…, no, ¡NO! ¡¡¡Dios mío, no!!! Vinnie me quiere. Me quiere. Eso.

No era.

Mierda.

Una respuesta a “Ultima salida para Brooklyn [Fragmento] (Final)

  1. Pingback: Última salida para Brooklyn [Fragmento] (I) | Periódico Irreverentes·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .