No fue casualidad

Miguel Rubio Artiaga

 

 

No fue casualidad
que el algodón
se convirtiera
en acero.
Ni que la sal
se vistiese de nieve
sin deshacerla.
Que la arenisca
formase una roca
tan dura y pesada
que ningún cíclope
pudiera moverla.
No sucedió sin más
que el mar levitase
y los árboles viejos
lloraran lágrimas de resina
resbalando lentas
por su corteza.

No fue casualidad
que los ríos
cambiasen de cauce
ni que los perros
ladrasen a la Luna
melodías muertas.
Que todos los pájaros
olvidando el cielo
se encerraran
en sus nidos
para dejarse morir
de tristeza.
Ni que lloviese
una cortina de grilletes
y cerraduras
sobre las casas
de los amos de carceleros
semejantes a flechas.

No fue casualidad
que el viento cesara
su peregrinaje
dejándose caer
cansinamente
sobre la tierra.
Que las playas
encontrasen
todas las madrugadas
como un camposanto
hecho con arena o guijarros
de varadas ballenas.
Ni que los lagos
se volvieran alquitrán
o que escupiesen
aguas fecales y barro
lo mismo las fuentes
de las ciudades
que los manantiales
de las altas sierras.

No fue casualidad
ni cuestiones
eruditas
extrañas al azar.
La Humanidad
había apostado fuerte
por ser el dueño
de La Tierra
y el Espacio conocido.
Ahora tenía que pagar
en la parca de la banca
al haber perdido.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.