Hit Parade: ¨Gracias por el fuego¨ de Mario Benedetti

Fernando Veglia

 

Observando mi pequeña biblioteca, busco una obra para reseñar. Jóvenes y viejos lomos evocan las historias que alguna vez leí; unos lo hacen vagamente y otros con increíble claridad. Los acaricio como muestra de gratitud y les dedico algunos pensamientos.

Supongo que puedo sugerir un libro; es inigualable, es necesario. Lo tomo, lo siento entre las manos. Inevitablemente, pienso que inspiró a miles de hombres, destrozando al tiempo. Leo la tapa, los datos del autor y algunas frases sueltas. Busco anotaciones marginales, busco algo que no encuentro, que no puedo verbalizar. Lo dejo en donde estaba. Quizá en otra ocasión vuelva sobre él.

El proceso continúa. Toco una tapa dura, es Gracias por el fuego de Mario Benedetti. Recuerdo un conflicto entre padre e hijo, un profundo desengaño, la frustración, el fracaso y la tragedia.

El índice no me inspira nada. Ojeo unas páginas y el primer capítulo, genial, me asalta robándome una sonrisa. Un grupo de personas cenan en un restaurante de New York. Son uruguayos de clase media y entre ellos está el protagonista: Ramón Budiño. Les agrada el “moderno” Estados Unidos y desprecian su “atrasado” país natal. Sin embargo, cuando un personaje anuncia que una inundación catastrófica arrasó Uruguay, todos se arrepienten de sus dichos y actitudes. Aunque el arrepentimiento sólo perdura hasta que confirman que la catástrofe no era tal.

No puedo contenerme. Leo algunos párrafos al azar. Entonces, Ramón narra trozos de su infancia, de sus relaciones familiares y laborales, de cuando comenzó a odiar a su padre: Eduardo Budiño. “El Viejo”, dueño de un periódico y una fábrica, corrupto, egoísta, sin escrúpulos y respetado, representa a los que impiden el progreso de la sociedad, a los que la pudren, la estancan, a los que la someten a sus caprichos.

Ramón, insatisfecho, harto del frustrante presente que lo hostiga, decide matar a su padre. Acabar, de una vez por todas, con la persona que ha coartado su vida. La terrible decisión acabará en tragedia, acabará con Ramón.

Por unos instantes, mi mente viaja a las noticias, está concentrada en los suicidios, ve a los suicidas, a los que eligen matarse para no matar, a los que están acorralados y no ven la salida. Reflexiono. Musito un insulto, librándome de tamaña amargura.

Sosteniendo el libro, recuerdo que lo compré porque fue prohibido por la dictadura militar argentina. La edición no tiene prólogo. Desconozco el año de publicación. El ordenador me ayuda: fue publicado, por primera vez, en el año 1965. En ese entonces, la juventud asaltó las calles, exigiendo un cambio, una nueva ética.

El presente exige que Ramón vuelva a rebelarse contra Edmundo, exige no rendirse jamás. Algo en el pecho me arde y me trastorna. Pienso en cifras, en años, en frustraciones y fracasos. Asevero que el futuro pertenece a millones de hombres y no a un grupo. Dejo el libro en su sitio. Continúo buscando, suponiendo que en otra ocasión escribiré la reseña de Gracias por el fuego.

Gracias por el fuego (1965) Mario Benedetti (1920-2009) escritor uruguayo.

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