Viernes de cine: “De repente”

Fernando Morote

De repente I

El presidente de los Estados Unidos tiene programada en su recorrido una breve parada de saludo en el pueblo californiano de “De repente” y Frank Sinatra debe cumplir la misión de asesinarlo. Abandonado de niño en un orfanato, juró matar a sus padres cuando creciera y siendo adulto olvidó sus condecoraciones como héroe de guerra para dedicarse al negocio del hampa.

4Mientras las autoridades locales y agentes del FBI coordinan las medidas de seguridad para proteger al estadista, Frankie y sus dos socios invaden una casa estratégicamente ubicada sobre la cima de una colina. Sus planes se complican cuando se enteran de que la propiedad elegida para ejecutar el atentado pertenece a James Gleason, un antiguo miembro del servicio secreto.

9Sinatra y sus secuaces toman como rehenes en su propio domicilio a un grupo familiar compuesto por una mamá, su niño, el abuelo y hasta un técnico de televisión. Sterling Hayden, personificando aquí al comisario que llega de visita, cae también en la red y es herido en el brazo; luego inicia un juego psicológico para desestabilizar a los malhechores, hablándoles a cada momento de sus escasas posibilidades de salir victoriosos y del fracaso seguro de su empresa.

5Las ironías de la vida enfrentan, años después del conflicto bélico en que participaron combatiendo por el mismo bando, al cabo Hayden contra el sargento Sinatra. La táctica da buen resultado. Uno de los delincuentes empieza a sentirse enfermo y el otro, asustado en las calles, es abatido por los detectives. Una ingeniosa trampa ideada por Gleason en complicidad con el reparador de televisores termina electrocutando al primero. Debido a las sospechas acerca de un posible ataque, el tren del mandatario no se detiene y Sinatra, en lugar de recibir medio millón de dólares por su trabajo, es fulminado a balazos.

“De repente” es una producción clase B a cargo de un director poco conocido –Lewis Allen-, que sin embargo logra un eficaz resultado creando una potente atmósfera de tensión y claustrofobia. Las sobresalientes actuaciones de los tres caracteres principales realzan la calidad de la cinta. Hayden, ícono del cine negro, no desentona en su clásico rol de tipo duro, esta vez al lado de la ley. Gleason, que en su momento fuera protagonista de una serie de largometrajes encarnando a un astuto inspector de policía, es el veterano y retirado oficial del gobierno. La interpretación de Sinatra como criminal psicópata es estremecedora y deslumbrante.

El nombre de la localidad donde se sitúan los hechos no es una invención para el éxito del film. “De repente” adoptó su denominación a consecuencia del crecimiento acelerado que experimentó la comunidad en tiempos del lejano oeste.

En la era contemporánea, durante el curso de las investigaciones federales, empezó a circular la versión de que Lee Harvey Oswald vio esta película, en una sala de barrio, semanas antes de disparar contra John F. Kennedy, el 22 de Noviembre de 1963, desde el sexto piso de un depósito de libros en la ciudad de Dallas, Texas.

¿Inspiración o coincidencia?

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