Van Gogh, Picasso y el arte como marca

Pedro A. Curto

van-gogh I

El 125 aniversario del pintor Vincent Van Gogh ha llevado a que este año se pueble de numerosas actividades en torno a su vida y obra. Nada nuevo, es la paradoja de un artista que vendió en vida dos dibujos y un cuadro, para convertirse tras su muerte en uno de los pintores cuyo firma es más cotizada, ha hecho correr ríos de tinta y convertido en algo que él posiblemente no desease: Una marca. Una marca desde afiches diversos con sus girasoles, camisetas con su rostro y hasta un grupo pop español llevando el nombre de su oreja cortada, y lo fundamental, la millonaria cotización que alcanzan sus pinturas. Así ahora lo celebran ciudades por las cuales paso y le dieron la espalda, cómo en Arles, donde un grupo de ciudadanos protestaron porque el bueno de Vincent salía de noche, con un sombrero empenachado de velas encendidas, con la pretensión de dibujar paisajes nocturnos; y consiguieron que lo internasen. “Parece que por aquí corre una leyenda que hace que la gente tema a la pintura y en la ciudad se ha hablado de esto”, le escribía a su hermano Theo (confesor y mecenas durante toda su vida), sin saber que la leyenda se engrandecería hasta hacerse inmortal como genio incomprendido. Aunque padeciendo brotes de locura, tuvo conciencia de que su febril actividad creadora, tenía valor: “Por otra parte, si lo que hago es bueno, entonces no perdemos nada en lo que se refiere al dinero, porque igual que el vino guardado en la bodega, será normal que alcance una valoración”.

046-pablo-picasso-theredlistPicasso bromeó en alguna ocasión diciendo que Van Gogh le llamaba por teléfono; sin duda hubiera sido una conversación muy interesante. Al contrario que el holandés, el español conoció las mieles del triunfo. Fue de los primeros que supo entender que el talento no bastaba, que era necesario ser un escalador vertical, escalar las montañas escarpadas del mercado, sus espectáculos y controles. Y lo hizo en todos los órdenes de su vida, hasta permitirse ser desafiante con esas mismas convenciones que sometieron a Van Gogh a ser lo que hoy llamaríamos un friki. Fue comunista y burgués. Vendía sus obras a los ricos occidentales, mientras le daban el premio Lenin de la paz y era considerado camarada por aquellos que tras el telón de acero, apenas permitían sus obras por considerar que no estaba dentro de los cánones del llamado “realismo socialista”. Y junto a ello fue el prototipo de Don Juan; su poderosa pulsión artística, se igualaba con la sexual.

van_goghVan Gogh también tuvo su particular toma de conciencia: abandonó su pretensión de ser evangelista cuando contempló en la zona minera de Boringe la pobreza que existía, y allí dibujó sus primeros bocetos. Una vocación que tuvo mucho que ver con una interpretación de lo que veía su mirada alucinada y lúcida al extremo. Lo cual le dejó poco espacio para pensar en la “marca”, que muy pronto descubriese Picasso. “En cuanto a la venta te doy razón por no buscarla expresamente; en realidad yo preferiría, si pudiera, no vender jamás”, le escribía a su hermano Theo, aunque en otras ocasiones mostrase su malestar porque esa venta no existiese. Y tuvo que ser precisamente la mujer de éste, su cuñada, una vez muertos los dos hermanos, quien empezase a penetrar en el mercado del arte y sus especulaciones. Ejerció con la obra de Vincent, la labor que Max Brood hiciese con los textos no quemados de Kafka. Su labor salvó la obra para que el mundo la conociese, aunque no evitó su contaminación. Picasso jugó con esa dualidad. Pero lo cierto es que la marca ha ido imponiéndose al arte de una forma peligrosa: importa más ésta, que la propia creación. Que alguien como Jeff Kooms, con una obra simplista y mediocre, sea uno de los “artistas” más cotizados, es una prueba de ello. Y se comprueba en pretenciosas ferias de arte, que escondiéndose bajo falsos vanguardismos, venden hasta vasos de agua. En realidad son semejantes a las cotizaciones en bolsa. Lo demás, el arte como creación y revelación, en el fondo, no importa. Y eso lo supo ver más Van Gogh, que Picasso. O quizás fue más coherente. Por eso cuentan que el español pensaba: “Para él Van Gogh es un pintor que tuvo una vida y una muerte ejemplares”.

Una respuesta a “Van Gogh, Picasso y el arte como marca

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .