Y ASÍ SE CUENTA LA HISTORIA: “El miedo al bullying”

Ítalo Costa Gómez






Desde los catorce años hasta el día de hoy mantengo el mismo peso: 49 kilos midiendo 1.74m. Por más que me alimente muy bien no subo de peso. A mí me pasa a la inversa, en las etapas de calor en las que no tengo mucho apetito tiendo a bajar de peso muy rápido y ya se me ve muy flaquito. Tengo que estar dándole un ojo a eso siempre.

Eso no siempre fue así. De los nueve a los doce años fui un niño gordito. Bien gordito. Me decían «el taburete». Era horrible para mí porque sufría en el colegio y sufría en la casa porque mi papá siempre ha sido un poco idiota para bromear. Pobrecito, mi viejo… pero al pan, pan y al vino, vino. Mi mamá me ayudó – como siempre – a hacer una dieta a base de sopas, limón en ayunas y solo verduras verdes durante un año. Problema solucionado para siempre.

Cuenta la historia que cuando aún no estaba en el peso que quería estar hubo un paseo escolar a un club con piscina en Cieneguilla. En segundos todos se quitaron los polos, se quedaban en ropa de baño y se lanzaban eufóricamente al agua y yo me inventaba mil excusas: que me dolía la barriga (al grado que llegaba a vomitar de verdad), que me sentía con fiebre, que la comida me había enfermado, etc. Me aislaba porque no quería que mis compañeros se burlaran de mí. No quería que mis amigos se agarren a golpes con los bravucones por mi culpa. Era una sensación horrible y la recuerdo con dolor a pesar de que han pasado tantos años. Tenía miedo. No hay nada más triste que un niño con temor.

Lo escribo porque me he quedado sorprendido con los noticieros dominicales y cómo ha aumentado la violencia en los pequeños mientras están en el colegio. A la salida se agarran de los pelos, se pelean a puñetes y patadas por grupos, lo graban y lo suben a las redes sociales. Es una cosa espantosa y es imposible, con toda la tecnología existente, que los papás lo ignoren. Un niño que atravesaba bullying en mis tiempos sufría mucho, pero los de ahora ven ese maltrato físico y psicológico repetido cientos de miles de veces en Facebook, YouTube, Instagram, Twitter y Tik Tok. Debe ser una verdadera pesadilla en la que las autoridades del colegio y padres de familia son responsables del problema y de la posible solución.

Yo tuve mucha suerte de nacer en los años que nací. La violencia está aumentando de manera preocupante, en los adultos y los chicos. No sé si hubiera podido soportar humillaciones colgadas en Internet. Creo que no. Es terrible. Realmente horrible.

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