Tengo ya el presentimiento… Barrunto, 20 años después

David Jesús Flores Heredia





El disco gira y la orquesta de Willie da el pie para que entre Lavoe en todo su esplendor… Es 1999, un escritor joven, con el influjo de Caicedo y su extraordinario ¡Qué viva la música!, levanta la frente y se repite que esta vez será su golpe final. Sube el volumen de los maestros de la fina salsa y en homenaje a su bella canción coloca el título de su ópera prima en la narrativa: Barrunto.

Así nació la obra de Juan José Sandoval que fue publicada en Lima en 2001 gracias a la búsqueda incansable de papel y tinta para poder hacer una edición independiente o underground, como gusten.

Que una obra cumpla 20 años no es cosa de juego o atributo de golpe de suerte, una serie de eventos lo desencadena, en especial, el gusto del público. Al respecto, las palabras de la contratapa del libro, escritas por el escritor peruano radicado en Europa, Sergio Galarza, quizás nos brinden la sensación del porqué de su éxito y vigencia: “Sandoval experimenta con una estética particular, donde la palabra, imagen y sonido se conjugan en un collage de emociones diversas, como lo demuestran el dolor, las penas y alegrías de sus personajes”.

Tras su publicación inmediatamente se corrió la voz en la prensa y en los círculos literarios de su estilo duro, con historias de drogas y violencia, destacando el tratamiento del cuento homónimo de la obra que abordaba la guerra de barras bravas del fútbol. No era para menos, los protagonistas desencadenan una disputa por la pasión futbolística, sazonada con un triángulo amoroso, el abuso y el amor extraño del hermano mayor y, al final, la muerte.

En 2004 saldría su segunda edición bajo el sello Sarita Cartonera. El mismo año, el cuento Barrunto fue llevado al cine bajo la dirección de Mauricio Franco Tosso, siendo galardonado como ‘Mejor cortometraje peruano de ficción’.

En 2008 apareció la tercera edición bajo el sello editorial Urbania. Para este periodo Sandoval ya había recorrido diversos programas de radio y televisión como invitado y periodista, y también en su faceta como bajista del grupo de rock Madre Matilda y conductor de su programa Dj Barrunto transmitido desde el icónico Sargento Pimienta de Barranco.

El mismo año, la obra fue presentada en la Feria del Libro de Iquitos 2008 y, al inicio del 2009, el autor viajó a Luxemburgo, invitado para representar al Perú en el Festival Mundial de Migraciones. 

En 2015, con el sello Contracultura y en trabajo conjunto con el historietista David Galliquio, el cuento principal volvió a dar qué hablar al ser adaptado al cómic. Fue un éxito en la Feria Internacional del Libro del mismo año. Luego, se presentó en Colombia y Cusco. Al regreso a Lima, el cónsul de Perú en Bruselas, le comunicó que lo esperaban a inicios de 2016.

Sandoval ante todo es escritor y periodista, por ello no ha dejado de laborar creando su agencia de prensa Umbrella Comunicaciones y emprendiendo con su programa Tecnología y Negocios que nació en radio Miraflores y ha pasado por diversas casas radiales y, actualmente, en televisión, gracias a la alianza de Digital Tv Go y Fuego Tv que se emite en todo el Perú.

No obstante, su trabajo artístico no se limita a su magnum opus, es el líder de la banda de rock Los viejitos de Barrón, titulada en satírico homenaje al congresista que presuntamente estafó a los jubilados de EsSalud. Y también ha publicado los libros Las ratas de mi casa (2005), El artista de la familia (2011) y El cuento emprendedor – historias para empresarios (inicios de 2019).

La presentación de la cuarta edición de Barrunto se realizó en el Centro Cultural de España en julio de 2019, bajo el sello Fondo Cultural del Perú, que, fiel a su arrastre, incluyó la performance teatral homónima del actor Herbert Corimanya y nos regaló una de las presentaciones con público más entrañables antes de que la pandemia cerrara los accesos y nos cambiara la vida. En la cita moderó el escritor Elvis Herrada, comentaron la escritora Cecilia Cero y el conocido Hora Zero y periodista Eloy Jauregui. La presencia de la madre del autor, los miembros de la barra de Alianza Lima y de diversos artistas nos regaló una velada para el recuerdo.


Semblanzas de los cuentos de una obra con 20 años de vigencia
“Waro, loco. Caleta nomás que por aquí hay tombos como mierda. A la cana no regreso más. Es que no sabes causita cómo es eso destar guardado sin que nadie te sonría por la mañana. Así que caleta nomás, questoy fichado y no quiero problemas. ¡Mira, tío!, tú sabes que siempre he sido legal contigo, ¿te habré fallado alguna vez? No desesperes pé, nomás que pasemos la vereda y te entrego tu paco, pero camina” (Tolkien limeñian blues).

“Durante la madrugada solían poner salsa de los sesentas, de trompetazos y tumbas. Me di cuenta que buscarle un tema en común para conversar sería difícil. Si le hablaba de salsa brava, supuse que diría “no me gusta la salsa, me gusta el rock”, y que sólo viene a empilarse al bar con luz verde del otro lado del Boulevard.

-El abuelo de mi hijo colecciona discos de vinilo. Fue quien me enseñó a escuchar la salsa dura. Si te gusta Lavoe, deberías haber escuchado a Maelo ¿te gusta?

Luego de meses me enteré quien era Maelo. Pero Fernanda ya había muerto para contárselo” (Luz verde para morir)

“Aún no comprendo si las lágrimas que derramé eran de dolor o cólera. Pero me salieron fuerzas del alma y me dije “si sólo tiene doce, no es tan malo, ¡hay que darle otra oportunidad!”. Y se lo dije al día siguiente, con mucho entusiasmo. Fue la primera vez que me levantó la mano, justo cuando lo iba a hacer yo” (Barrunto)


Barrunto en mi corazón
A pesar de la pandemia, Sandoval no se ha detenido y ha lanzado la novela experimental Me voy a vivir y regreso (2020) y el libro El emprendedor de las mil caras (a inicios de 2021), ambos bajo el sello Francisco León Editor.

En una entrevista, al ser consultado por el gatillo que impulsó su creación, respondió: “Ese 99 –año en que por una trifulca ocurrida saliendo del estadio, tras un clásico del fútbol peruano, se perdió de la compañía de su hermano y, en casa, su madre estuvo angustiada por ambos; Juan llegó bien, pero su hermano tuvo un grave problema de tránsito–, me fui a Bogotá y en El Cartucho, buscando no precisamente libros, descubrí a Andrés Caicedo que fue revelador. Seguía engendrando Barrunto y para la trama tenía lo del clásico, lo que pasó con mi hermano como factor sorpresa y la narrativa de Andrés Caicedo, pero se uniría un hecho más. En diciembre, Alianza perdió la final y a los días murió el capitán, Sandro Baylón. Con todo eso, el 1 de enero del 2000, me fui a Cusco y escribí los diez mandamientos, Barrunto a la cabeza, en máquina de escribir, escuchando electrónica y Pink Floyd. Cuando volví recién presenté mi poemario en el Ekeko –plaqueta de poesía titulada Lágrimas, poemario y otros grafitis, única incursión poética del autor–, pero ya la tenía clara con mis cuentos, ya estaba en otra”.

Aliancista de corazón, periodista versátil, conductor de programas de tecnología empresarial, emprendedor, músico y díscolo hijo de la Selva y la Costa, Juan José Sandoval, tras veinte años, sube el volumen y recuerda con una sonrisa, mientras tararea: “Tengo ya el presentimiento, barrunto en mi corazón”.

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