Y ASÍ SE CUENTA LA HISTORIA: “La luna llena”

Ítalo Costa Gómez







A que esta no te las esperas. Sé que acabamos de pasar un eclipse lunar y se viene la Navidad y se acaba el 2021. Seguro en luna llena. Me tinca.

¿Quién no conoce la famosa historia del hombre lobo? Esa magia de Gervase de Tilbury que unió en su cabeza la transformación de un chochera cualquiera a lobo aullante con la aparición de la luna llena.

[Una loba en el armarioooooo, tiene gaaaanas de salir auuuuuuuuuuuuu… Déja que se coooooma al barrio antes de irse a dormir]

Y mil versiones han salido, por supuesto. En realidad, lo de la luna llena me ha afectado desde siempre. No sé si ha sido la influencia de las palabras de mi madre que cada vez que me veía de muy mal humor o demasiado sensible me decía: “te entiendo, yo estoy igual que tú porque hay luna llena. Ya se te va a pasar” y que me removió el cerebelo. La cosa es que la creencia se quedó y ciertamente que hay momentos en los que me siento alterado, poco paciente o hipersensible y veo al cielo y hay luna llena. Es una de esas cosas del Orinoco que tú no entiendes y yo tampoco.

Mira lo que pasó una vez. Cuenta la historia que estaba con mi equipo de trabajo en plena preparación de una PPT que se debía presentar a la semana siguiente para un evento sobre Comunicación en provincias. Comúnmente en este tipo de chambas se hace una «lluvia de ideas» y se va tomando un poquito de aquí y otro tanto de allá para finalmente crear algo que se vea diferente y original. Éramos cuatro personas acostumbradas a este tipo de procesos y a las personalidades de cada uno. Nada haría presagiar que aquella noche yo iba a entrar en sorpresivo trompo.

-Ítalo, creo que esta idea tuya ya la hemos realizado antes. Es buena, pero queremos innovar.
-En realidad no es la misma, es similar a la que hemos hecho en otras presentaciones, pero ustedes decidan. A mí me da igual. -Ya con la pata en alto. En versión «no me importa, como torta».
-¡No te ofendas pues!, ¿Por qué te enojas? Nunca te asas tú. Qué raro eres oe. -ahogado de risa el jefe del equipo.
-¿Quién se ha ofendido?, Tú te has ofendido. Yo no me ofendido. ¿Me he ofendido acaso? Hablas cosas que no son. Permítanme retirarme. -ofendido y pelos al viento.

La Lucero y la Gabby Spanic me quedaban chiquitas. Yo creo saber trabajar en equipo, pero estaba demasiado sensible. Al salir rojo de ira veo que había en el cielo una gigantesca luna llena. Sí, me había convertido en el «Hombre novela». Yo era un triste caso de la Pinal en programa de aniversario (osea reloaded).

He regresado al departamento donde estaban trabajando los muchachos. Me disculpé y traté de explicar mi reacción. Todos me apoyaron bien solidarios y -entre broma y broma – me lanzaron mi chiquita.

-Bueno muchachos, buen trabajo. La seguimos el jueves…. Un momento… ¿Alguien puede chequear en Google si sigue la puta luna el jueves? -tratando de quitarle hierro al asunto.

Mi destino había sido marcado. Qué buena vaina. Me puse la etiqueta de «el alunado» para siempre. Bueno, si quieren también; caso contrario me largo a vivir a algún trastero extranjero o donde sea que me valoren. ¡¡¿¿Qué cooooosa??!! Dénse por bendecidos, pequeños clasemedieros, hermanos de virus malagradecidos.

[Luuuuuuuuuuuuunaaaaaa, tú que lo veeeeees… diiiiileeeee cuánto leeee amoooooo. Tú que sabeeeeees de sooooooledaaaaaaad… ]

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.