CARTAS CHILANGAS (XXII)

Juan Patricio Lombera










Carta XV

México D.F. A 27 de diciembre de 2019

Hola:

Ayer se jugó el primer partido de la final del torneo apertura entre el Monterrey y el siempre odiado América. La verdad es que la primera mitad fue completamente anodina y a no ser por un autogol digno de compasión y el empate 5 minutos después, tras arduas deliberaciones del VAR, más de un aficionado se habría dormido prematuramente. La segunda parte fue más entretenida aunque tampoco fue para echar cohetes. En el último minuto una jugada enrevesada en el área acabó con la pelota a la altura de la cabeza del delantero para que este fusilase al portero con una magnífica chilena.

Cuando yo era pequeño, los campeonatos duraban 38 partidos de liga a los que había que agregar 6 de la liguilla. De manera que si un equipo quería ganar el campeonato debía jugar 44 partidos en lugar de 25. Cierto es que para ser bicampeón en un año un equipo tiene que jugar 50 partidos, pero es muy rara la ocasión que un equipo gana el apertura y clausura el mismo año. De hecho, sólo los PUMAS de la UNAM han conseguido dicha hazaña desde que existe esta modalidad de juego. Dicho sea de paso, la idea de dividir un campeonato en dos surgió en Argentina y México les imitó. En lo personal me parece que pierde gracia la competencia, pero qué se le va a hacer.

Supongo que te preguntarás porque mencioné al América como el siempre odiado. Me tengo que detener durante unas cuantas líneas para explicar este fenómeno social en el que se combinan política, historia y comunicación. En primer lugar, has de saber que el América pertenece a Televisa. En los ochenta, el dueño de este gigante de los medios Emilio “el tigre” Azcárraga declaró su amor incondicional al PRI. Y vaya que lo hizo notorio, dándole a dicho partido hasta el 80 por ciento de la cobertura electoral en la campaña de 1988. Seis años después, el PRI volvió a jugar un papel decisivo tras la derrota de Zedillo en el debate electoral de 1994 frente al candidato conservador Diego Fernández de Cevallos. Cómo imaginarás el candidato conservador subió como la espuma en las encuestas. Para compensar la mala actuación del candidato oficial, TELEVISA y TVAZTECA simple y llanamente dejaron de cubrir la campaña del conservador. Ergo, para los mexicanos que odiábamos la dictadura del PRI, el América formaba parte de ese sistema que oprimía a millones de mexicanos. La corrupción de los árbitros, desde nuestra perspectiva, era el reflejo de la corrupción del sistema en la cancha. Casualidad o no, la Federación Mexicana de Fútbol era regida por gente cercana al grupo de comunicación y, casualidad o no, en aquella década de los 80 el América ganó más de un campeonato con arbitrajes muy dudosos. En especial recuerdo una final entre Pumas y América que se decidió en un tercer partido en el que el árbitro dejó de marcar 2 claros penaltis a favor de los PUMAS. Desde los años noventa, se han sucedido diversos campeones y, de algún modo, se ha democratizado el fútbol.

Tras el escándalo de los cachirules1 por el cual México fue expulsado de la Copa del Mundo de 1990, Televisa perdió momentáneamente su gran influencia en la Federación. Casualidad o no al año siguiente el América cayó eliminado por la Universidad de Guadalajara después de que el árbitro marcara un penalti por una mano ocurrida un metro fuera del área. Por supuesto que el pensamiento de todos los anti americanistas, en ese momento, fue “que se jodan”. O como dicen Gael García Bernal y Diego Luna en la simpática road movie Y tu mamá también: ”que chingue su madre el América” por duplicado.

Ahora bien, en lo que respecta a la capital, ésta siempre ha tenido grandes exponentes. En los años noventa llegó a tener hasta 5 equipos y todos ellos habían ganado más de un campeonato. En los últimos tiempos, sólo el América consigue mantener el pabellón capitalino en alto. Cruz Azul se ha vuelto experto en perder finales, Pumas y Necaxa están desaparecidos en combate, mientras que el Atlante, mis históricos potros de hierro, sufren una suerte de destierro en Cancún hundidos vergonzosamente en la segunda división fruto de la mala gestión de un dueño inefable. Pese a todos los años que viví en Europa, nunca dejé de seguir las andanzas de mi equipo y festejé su campeonato del 2007. Supongo que tiene razón Eduardo Sacheri cuando dice en La pregunta de sus ojos que una persona puede abandonar su patria, su esposa, su familia, pero jamás su pasión. Y eso es lo que representa el Atlante para mí.

En fin, creo que me he dejado llevar por mis sentimientos. Espero que esta introducción a la historia del balompié mexicano te sirva por si acaso algún día quieres apostar por internet. Tiene una ventaja para alguien cómo tú que siempre anda en busca del gran golpe y es que los resultados inverosímiles se dan con mucha frecuencia. En parte eso es lo que hace nuestra liga tan atractiva. Nunca sabes qué va a pasar.

Te mando con esta misiva el libro de Nellie Campobello acerca de la revolución mexicana que me habías pedido. Creo que te gustarán los retratos que hace de los revolucionarios desde la perspectiva de una niña. Recibe un cordial saludo.

1 Los cachirules eran jugadores de más de veinte años que participaron en la eliminatoria de un mundial sub 20. En un primer momento, la selección solo fue eliminada de dicha competición por parte de CONCACAF, pero no contábamos con la astucia del presidente de la federación que creyó poder convencer a Havelange de cambiar el fallo. Y vaya si lo logró el payaso. Consiguió que México fuese expulsado del mundial de 1990.

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