EL ODIO DE LOS DIOSES: III. El político que cambió

Juan Patricio Lombera







Nació en una cuna de oro y nunca le faltó nada. Su padre fue un hombre tenebroso, capaz de mandar hacerle una experimental lobotomía a su propia hija con nefastas consecuencias. Además, el padre arruinó su carrera política por su carácter derrotista frente a los nazis. Séptimo hermano de una familia de 8 hijos, él, como su hermano mayor, el presidente, heredaron su gusto por las mujeres; especialmente las actrices famosas. Empezó su carrera como cazador de brujas. Su jefe era un hombre siniestro, fanático e hipócrita. No obstante, cosas de la vida, este político, que inició su carrera persiguiendo a comunistas, acabaría convirtiéndose en un campeón de la defensa de los derechos civiles.

El día en que murió el famoso pastor afroamericano, él no dudó en ir a hablar con los simpatizantes de éste, reunidos en un acto de campaña del senador. La policía le advirtió que si la cosa se desmadraba, una vez que él diera la noticia, no podrían hacer gran cosa para protegerlo. Nada más salir a la tribuna, dio la trágica noticia a la concurrencia que aún no se había enterado. Tras el grito de dolor de los asistentes, inició su discurso hablando acerca de qué país podría surgir de todos estos enfrentamientos raciales; si uno de guetos, en el que cada etnia se mantuviese en su territorio odiando a los otros u otro de convivencia y amor. Prosiguió empatizando con el dolor de los asistentes al haber sufrido él mismo el asesinato de su propio hermano años atrás y concluyó citando un poema de Esquilo sobre el dolor y cómo el tiempo acaba curándolo, incluso si no se quiere. Casualidad o no, esa noche no hubo disturbios en Indiana a diferencia de otros de la unión americana.

En el pasado, apoyó a su hermano tanto en la campaña presidencial como en el Gobierno y, durante la crisis que casi desencadena el apocalipsis, fue un elemento clave para impedir el horror nuclear. Fue implacable en su persecución del líder sindical corrupto y no tuvo tantos reparos cuando le presentaron un proyecto para asesinar al barbudo isleño. De igual manera, e instigado por el director del FBI, creía en aquellos años que los líderes afroamericanos que exigían el final de la segregación en los Estados sureños, eran todos unos comunistas encubiertos. Su cambio fue brutal. Tuvo más comprensión hacia los movimientos de derechos civiles, quiso detener la guerra que él y su hermano habían iniciado en el sudeste asiático y buscó acabar con la pobreza en su país. Era amigo personal del líder de los parceros de California e incluso le mostró su simpatía y apoyo durante una de las tantas huelgas que éste organizó para reclamar mejores condiciones laborales en los campos.

Desafortunadamente, él y toda su familia estaban malditos hasta varias generaciones después. Su hermano mayor murió en la guerra, su hermana en un accidente de aviación y su hermano, el que llegó a presidente, cayó abatido. Hasta la fecha, se sigue discutiendo si la muerte de éste fue obra de un solo hombre o un complot que involucraría a las más altas esferas del Gobierno. Sólo su hermano menor sobrevivió, pese a que la muerte lo persiguió muy de cerca en un par de ocasiones. 5 años después del magnicidio y dos meses después del asesinato del luchador afroamericano que tenía un sueño de igualdad, el político celebraba en un lujoso hotel de California su victoria en las elecciones primarias del partido del burro en ese Estado. En su discurso de la victoria, mostraba su convicción de que sería el próximo presidente de Los Estados Unidos para demostrar que su país aun tenía mucha compasión y amor que dar al mundo. Lo abarrotado de la sala le impidió salir por la puerta principal. Sus guardaespaldas lo condujeron por la cocina del restaurante del hotel. Ahí se encontraba su destino. Fue abatido por un asesino enajenado por los dioses con una pistola de calibre 22. Su foto en la que aparece tumbado con los brazos en cruz y una mirada perdida al cielo resaltando su fragilidad, mientras que un empleado del hotel le daba un crucifijo, ha dado la vuelta al mundo. El hubiera no existe en la historia, pero es imposible evitar pensar que el mundo entero habría tenido un futuro más promisorio de haber llegado éste al poder en lugar del político tramposo y fármaco dependiente del partido del elefante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .