EL ODIO DE LOS DIOSES: II. El poeta soñador

Juan Patricio Lombera






Nació en mitad de un bombardeo y, por ello, sus padres insertaron en medio de su nombre el del estadista que dirigía el país y que es conocido en todo el mundo por sus célebres frases. No obstante, nacer en medio de una guerra o quizá por ese mismo hecho, este moderno bardo y artista llegaría a ser conocido en todo el mundo, amén de por sus canciones, por su incesable lucha contra la guerra. Su primer conflicto, a los 6 años, fue elegir con quién vivir; con su padre o con su madre, se quedó con su tía. Años más tarde recuperó el contacto con su madre, meses antes de que un policía borracho la atropellara.

Con poco más de 20 años, él y sus amigos de la misma ciudad portuaria recorrieron las su isla tocando canciones propias y ajenas y, tras el inesperado éxito inicial, recorrieron el mundo entero. En aquel entonces, sus baladas estaban orientadas a un público adolescente y se componían de ritmos vibrantes y letras sencillas que exaltaban el amor. Sin embargo, después de un viaje a España para rodar una película y del encuentro con un profesor que lo admiraba y empleaba sus canciones para enseñar inglés a sus alumnos, se dio cuenta de la trascendencia de su obra. A partir de entonces todas las letras de las canciones del grupo aparecerían en los discos. Además, conscientes del alcance de sus palabras, el grupo cambió sustancialmente su estilo para incluir canciones más maduras y profundas que buscaban externalizar la importancia del amor, de los amigos o incluso dar a conocer, la experiencia del consumo de drogas desde un punto de vista muy sicodélico, todo ello cogiendo como excusa el dibujo hecho por su hijo de 4 años. Aquel disco, con la foto de decenas de celebridades acompañando a los miembros del grupo vestidos de forma estrafalaria, fue, sin lugar a dudas, la cumbre de su carrera. A partir de ahí comenzó un duro descenso en el que se sucedieron, la muerte del promotor que los había descubierto, los pleitos internos y una nueva relación con una mujer asiática a la que los seguidores del grupo acusarían de la ruptura de la banda así como de todos los males del universo. Todo eso, pese a la publicación de unos discos inmortales y una espontanea aparición en el techo de su empresa discográfica. A finales de los 60 el grupo se separó.

Su nueva vida en solitario empezó con la publicación de un sueño de amor y unión universal, con temas referentes a la clase obrera. Libre de ataduras, luchó denodadamente por la paz y venció al mismísimo FBI, cuyo jefe lo quería echar de los Estados Unidos. No obstante, tanta persecución, tanto pleito legal pasaron factura. Su relación con su esposa se deterioró, provocando una separación de varios meses que se conoció como el largo fin de semana perdido y que duró exactamente 14 meses de juergas y desenfreno. Finalmente, la mediación de un amigo cantante consiguió reunir nuevamente a la pareja. El mismo día en que cumplía 35 años y vencía en los tribunales al instituto de inmigración, su esposa dio a luz a su segundo hijo. Decidió comprometerse en la educación de su nuevo hijo a tal punto que dejo de componer canciones durante 5 años. No obstante, por mucho amor que tuviese a su nuevo hijo, era imposible que dejara de ser el genio musical. En 1980 volvió a los estudios y aunque la crítica no recibió con mucho ánimo su nuevo trabajo, él estaba satisfecho con su nueva vida y lleno de esperanzas con respecto a su futuro. Una de las canciones, dedicada a su hijo menor, hablaba de su impaciencia por verlo en edad adulta. Un futuro glorioso, no basado en la espuria fama, se abría ante él cuando los dioses decidieron actuar. Su venganza, a diferencia de lo ocurrido con el guerrero, fue inmediata. Convencieron a un hombre para asesinarlo. El primer intento falló, pues el asesino no esperaba que el poeta se acercase a él y le firmase un ejemplar de El guardián entre el centeno. Lejos de retirarse agradecido, el asesino esperó todo el día y cuando el poeta pacifista se dirigía al interior de su casa, éste le disparó cobardemente 4 tiros por la espalda. Todo el mundo lloró su muerte.

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