REGRESO A LA CIUDAD MALDITA

Francisco José Segovia Ramos

 

 

 

 

Tras sus dos últimas novelas publicadas, “El hombre que nunca sacrificaba a las gallinas viejas” (2017), y “La leyenda del Babujal” (2019), Darío Vilas vuelve a la escena literaria con otra obra impactante, “La oración del sepulturero”, con la que vuelve a esa ciudad, mitad maldita, mitad misteriosa, que es Simetría.

Vuelve a esa ciudad ubicada en ninguna parte y en todos sitios a la vez, con una historia trepidante, en la que su protagonista, Marquitos Laguna, reaparece con sus traumas y sus vicios, y también con sus virtudes y desconsuelos. En una Simetría oscura, opresiva, insensible para con sus habitantes, tanto Marquitos como el resto de personajes de la novela, incluida una joven rusa, intentarán sobrevivir a sus propios actos.

“La oración del sepulturero” bebe del thriller más clásico y también del género negro. Tiene elementos de uno y otro que se suman con acierto en un crisol que no rechina en ningún instante. Capítulo tras capítulo, párrafo tras párrafo, Darío Vilas desgrana una historia de mafiosos ávidos de poder y de venganza, midiendo bien cada palabra, cada frase, implicando al lector en la narración.

Una narración, por otra parte, que no pierde el ritmo y mantiene la tensión desde el principio hasta un final apocalíptico, nunca mejor dicho. Darío Vilas, fiel a sus estilo, no cede ante lo política y prosísticamente correcto, y es capaz de soliviantar al lector con fragmentos de su prosa duros y contundentes, bizarros como pocos. No desmerece esta novela a las anteriores, e incluso se engarza con “El hombre que nunca sacrificaba a las gallinas viejas”. No en vano el protagonista es el mismo.

Novela dura pero con ciertas dosis de humor que no desentonan en la historia. El cinismo de Marquitos contrarresta el pragmatismo de su antagonista femenina, y las peleas entre bandas se compagina a la perfección con las introspecciones que, de vez en cuando, llevan a su protagonista a aislarse de su entorno para volver con más fuerza.

Simetría, en definitiva, se convierte en la ciudad icono de Darío Vilas. Como una Carcosa de Ambroise Bierce, o una Arkham de Lovecraft, pero mucho más cercana. Tanto, que parece que una parte de ella ha arraigado en cada una de nuestras ciudades, porque hay tantas Simetrías como ciudades desconsoladoras, y tantos Marquitos Laguna como vidas desencantadas. Pero hay que tener una pluma inspirada como la de Darío Vilas para describirlas con total acierto.

“La oración del sepulturero” ha sido publicada por Mentiras Necesarias en el año 2019.

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