EL JUEGO DE LOS INSECTOS. Revista entomológica en tres actos (II)

Karel Capek y Yosef Capek

 

 

 

Segundo acto

(Un montecillo de arena… Varios agujeros, etcétera.)

(Escarabajos peleándose por una CRISÁLIDA que primero coge uno y luego otro.)

CRISÁLIDA: Todo el mundo está floreciendo. Y yo nazco en este momento.

VAGABUNDO (Levanta la cabeza, medio dormido): ¿Cuánto?

CRISÁLIDA: Comienza la Gran Aventura.

VAGABUNDO: ¡Adiós! (Se vuelve a tumbar.)

(Pausa)

SR. ESCARABAJO (Detrás del decorado): ¿Qué intentas?

SRA. ESCARABAJO (Detrás del decorado): ¿Yo?

SR. ESCARABAJO: Sí, tú, pedazo de mierda.

SRA. ESCARABAJO: Cerdo imbécil.

SR. ESCARABAJO: Idiota.

SRA. ESCARABAJO: Idiota tú… cuidado con dónde vas.

(Entran empujando una enorme bola de porquería)

SR. ESCARABAJO: Muy bien, ¿no?

SRA. ESCARABAJO: Estoy temblando como un flan.

SR. ESCARABAJO: Nuestro capital, eso es lo que es… nuestro precioso capital… cuidado… cuidado.

SRA. ESCARABAJO: Nunca será demasiado el cuidado que tengamos con nuestro capital… nuestro montoncito.

SR. ESCARABAJO: Con lo que hemos guardado y rascado y trabajado y ensuciado para conseguirlo.

SRA. ESCARABAJO: Mañana y noche, trabajando y ensuciando y guardando y rascando.

SR. ESCARABAJO: Y la hemos visto crecer y crecer, ¿o no?, poquito a poco… nuestra bolita de felicidad.

SRA. ESCARABAJO: Nuestra y muy nuestra es.

SR. ESCARABAJO: Muy nuestra.

SRA. ESCARABAJO: El trabajo de toda una vida.

SR. ESCARABAJO: Huélela, vieja… pínchala… mira cuánto pesa. Nuestra… nuestra.

SRA. ESCARABAJO: Un don divino.

SR. ESCARABAJO: Una bendición… viene directo del cielo… capital, capitalito.

CRISÁLIDA:
La noche larga está abriendo
el universo está despertando
un minuto, sólo un minuto
y yo… yo estaré en sus brazos.

SRA. ESCARABAJO: Marido.

SR. ESCARABAJO: ¿Qué hay, vieja?

SRA. ESCARABAJO: Ja, ja, ja.

SR. ESCARABAJO: Ja, ja, ja. ¡Mujer!

SRA. ESCARABAJO: ¿Qué quieres, viejo?

SR. ESCARABAJO: Ja, ja, Es grande poseer algo… tener bienes… el sueño de nuestra vida, el fruto de nuestro trabajo.

SRA. ESCARABAJO: Ja, ja, ja.

SR. ESCARABAJO: Estoy loco de alegría… me estoy volviendo loco.

SRA. ESCARABAJO: ¿Por qué?

SR. ESCARABAJO: Las preocupaciones. Ahora tenemos nuestro montoncito que tanto hemos deseado, ahora tenemos que trabajar y trabajar y trabajar para hacer otro.

SRA. ESCARABAJO: ¿Otro, para qué?

SR. ESCARABAJO: Tonta… para tener dos, ¿para qué si no?

SRA. ESCARABAJO: ¿Dos? Bueno… bueno… dos.

SR. ESCARABAJO: Adivina… dos… por lo menos dos… di tres. Todo el que hace su montoncito tiene que hacer otro.

SRA. ESCARABAJO: ¿Para tener dos?

SR. ESCARABAJO: Sí, o tres.

SRA. ESCARABAJO: Marido.

SR. ESCARABAJO: ¿Qué quieres?

SRA. ESCARABAJO: Tengo miedo… Y si alguien nos lo robara.

SR. ESCARABAJO: ¿Nos robara qué?

SRA. ESCARABAJO: Nuestro capital… nuestra pi-lita… Nuestro todo de todo.

SR. ESCARABAJO: Nuestro montón… Dios bendito… no me asustes.

SRA. ESCARABAJO: ¿No tendremos que andar con él a cuestas hasta que hayamos acabado el otro, verdad?

SR. ESCARABAJO: Mira sabes qué… lo invertiremos… in-ver-ti-re-mos… lo guardaremos… lo enterraremos. Eso es lo que haremos… bien, bien profundo. Nuestro capitalito.

SRA. ESCARABAJO: Nuestro nidito… bendito sea… espero que nadie. Nuestro todito.

SR. ESCARABAJO: Espera… quédate aquí y vigílalo… vigílalo bien… no le quites los ojos de encima ni un segundo… Capital… Capital…

SRA. ESCARABAJO: ¿Adonde vas tú?

SR. ESCARABAJO: A buscar un agujero… un agujerito… un agujero bien profundo… profundo y estrecho para enterrarlo… fuera de todo peligro. Cuidado… cuidado.

(Sale)

SRA. ESCARABAJO: Marido… Marido, vuelve… espera… he encontrado uno. Un hoyo precioso. ¡Marido! Se ha ido. Si pudiera verlo por dentro. No, no debo dejarte. Pero sólo un vistazo… Aquí, quédate aquí buena y calladita, querida. Vendré en seguida… en un instante, en medio instante… hasta ahora… un minu…

(Entra en la guarida de la MOSCA ICHNEUMON)

CRISÁLIDA: Oh, nacer, nacer… en este gran mundo nuevo.

(Entra el OTRO ESCARABAJO)

ESCARABAJO: Se han ido… esta es mi oportunidad.

(Sale empujando la bola)

VAGABUNDO: Eh, cuidado, hay que mirar por dónde se va.

ESCARABAJO: Cuidado con tus pies.

VAGABUNDO: ¿Qué empujas?

ESCARABAJO: ¡Ja, ja! Esto es mi capital… mi montoncito, mi todo.

VAGABUNDO: ¿Algo maloliente, no?

ESCARABAJO: ¿Eh? Vagabundo: Que huele.

ESCARABAJO: El capital no huele… Vamos, precioso… Por aquí, mi queridito, mi nidito, mi capitalito.

(Sale)

SRA. ESCARABAJO: ¡Ay, de mí, ay de mí! Esta es la casa de alguien. No te podemos meter ahí, joya mía. ¡Ay! ¿Dónde estás? ¿Dónde se ha ido? Mi montoncito… ¿dónde está?

VAGABUNDO: No hace ni medio minuto…

SRA. ESCARABAJO (Corriendo hacia él): ¡Ladrón, ladrón!… ¿Qué has hecho de mi montón?

VAGABUNDO: Te estoy diciendo.

SRA. ESCARABAJO: Dámelo… inmediatamente, miserable.

VAGABUNDO: Hace medio minuto que un señor se lo llevó hacia allá.

SRA. ESCARABAJO: ¿Un señor? ¿Quién?

VAGABUNDO: Un tripudo, un tipo gordo y achaparrado.

SRA. ESCARABAJO: ¿Mi marido?

VAGABUNDO: Un tío de cara fea y con una pata estropeada.

SRA. ESCARABAJO: Ese es mi marido.

VAGABUNDO: Dijo que era su capital.

SRA. ESCARABAJO: Es él…, debe haber encontrado un agujero… Maridito… querido, ¡precioso! ¿Dónde se habrá metido este maldito imbécil?

VAGABUNDO: Por ahí se la llevó.

SRA. ESCARABAJO: ¡Eh! ¿Y no me podía haber llamado? ¡Maridito mío! Ya aprenderás…, nuestro capital…, nuestro montoncito.

(Sale)

VAGABUNDO:
Esas Mariposas eran alegres
y tontas, se puede decir;
pero estos escarabajos,
éstos sí que trabajan por su suerte,
aunque juntan bolas de mierda,
cosa más o menos tan extraña
como cualquier otra.

CRISÁLIDA: ¡Universo, prepárate! ¡Espacio, ábrete! Está para ocurrir un gran acontecimiento.

VAGABUNDO: ¿Qué ocurre?

CRISÁLIDA: Estoy naciendo.

VAGABUNDO: Eso está bien, ¿y qué vas a ser?

CRISÁLIDA: No sé…, no sé… Algo grande.

VAGABUNDO: ¡Ajá!

CRISÁLIDA: Haré algo extraordinario… Estoy naciendo.

VAGABUNDO: ¿Para qué quieres la vida, hijita?

CRISÁLIDA:
Cuando pase medio minuto,
algo grande, nunca visto,
ocurrirá.

VAGABUNDO: ¡Seguirá!

CRISÁLIDA: ¡Haré algo grande!

VAGABUNDO: ¿Qué?

CRISÁLIDA:
¡Cuando cambie de estado
el mundo estará maravillado!

VAGABUNDO: Bueno, pues corre. Esperaré.

(Entra la MOSCA ICHNEUMON arrastrando el cadáver de un grillo hacia su morada)

MOSCA ICHNEUMON: Mira, larva, papá te trae algo bueno.

(Entra en su nido)

CRISÁLIDA (Chillando):
El tormento de mi nacimiento
destroza la tierra.
Ruge para liberarme…

VAGABUNDO: Pues muévete. ¿Vamos?

MOSCA ICHNEUMON (Volviendo): No, no, hija, tienes que comer. No debes salir…, no te conviene nada. Papá va a venir en seguida y te va a traer algo bonito. ¿Qué te gustaría, nenita mía?

(Entra la LARVA)

LARVA: Papi, me aburro aquí.

MOSCA ICHNEUMON: Ajá, bonita cosa dices. Dale un beso a papá. Papá te traerá algo rico. ¿Te gustaría un grillito? No es una mala idea, ¿no?

LARVA: Me gustaría…, no sé lo que me gustaría.

MOSCA ICHNEUMON: No sabe qué le gustaría, bendito corazoncillo. Te encontraré algo que te va a gustar… ¡Ta-ta! Papi tiene que ir a trabajar ahora. Papi tiene que irse de caza para traerle algo a su bichito pequeño. ¡Ta-ta! Vuélvete, muñequita, y espera tu bocadito. ¡Ta-tá!

(Sale la larva)

MOSCA ICHNEUMON (Al VAGABUNDO): ¿Quién eres tú?

VAGABUNDO: ¿Yo?

ICHNEUMON: ¿Eres comestible?

VAGABUNDO: Sí, no creo.

ICHNEUMON (Olfateando): No…, no lo suficientemente fresco… ¿Quién eres?

VAGABUNDO: Oh, soy… cualquier bicho asqueroso.

ICHNEUMON (Haciendo una reverencia): Encantado de conocerle. ¿Tiene familia?

VAGABUNDO: Que yo sepa, no.

ICHNEUMON: ¿La has visto?

VAGABUNDO: ¿A quién?

ICHNEUMON: A mi Larva. ¿Encantadora, no? Una niña listísima… Y cómo crece. Los niños son una gran alegría, ¿verdad?

VAGABUNDO: Sí, siempre he oído hablar bien de ellos.

ICHNEUMON: Bueno, claro, pues sí lo son, créame…, y lo sé bien. Cuando los tienes por lo menos sabes para qué trabajas. Eso es la vida, sí. Los niños quieren crecer, comer, reír, bailar, jugar, ¿no?

VAGABUNDO: Los niños quieren muchas cosas.

ICHNEUMON: Pues créame, le llevo todos los días dos o tres grillos. ¿Cree usted que se los come enteros? No…, sólo los mejores bocados. Una maravilla de niña, ¿no?

VAGABUNDO: Eso diría yo.

ICHNEUMON: Estoy orgulloso de ella, verdaderamente orgulloso. Se parece a mí…, exactamente igual a su papi, ¿a que sí? ¡Ja, ja! Y aquí me tiene usted chismorreando cuando debiera estar trabajando. Ay, todo este ir de un lado para otro… Levantarse temprano, volver a casa tarde, pero mientras se hace por alguien que merece la pena, ¿qué más da? ¿No es verdad?

VAGABUNDO: Me imagino que sí será.

ICHNEUMON: Una pena que no seas comestible, ¿no? Sí, una pena. Tengo que llevarle algo más, ¿sabe? ¿Ve usted aquello? (Señalando la CRISÁLIDA.)

CRISÁLIDA: Proclamo el renacimiento del mundo.

ICHNEUMON: ¡Ay! No está madura… ¡Qué pena!

CRISÁLIDA: Inspiraré…, crearé.

ICHNEUMON: Es una gran responsabilidad educar a los hijos… Una gran preocupación, ¿verdad? Alimentarlos, pagarles el colegio y hacerles lanzarse al mundo. No es ninguna tontería, se lo aseguro. Bueno, me tengo que ir… Au revoir… Encantado de haberle conocido. Tatá. ¡Usted siga bien!

(Sale)

VAGABUNDO: Esto me ha puesto malo. Esa mosca destruye al grillo sólo para alimentar a sus niños; pero el pobre grillo encontraba la vida dulce, igual que ella… ¡No! ¡La Naturaleza me mata!

LARVA (Arrastrándose de su agujero): ¡Papi! ¡Papi!

VAGABUNDO: Así que tú eres la Larva. A ver que te vea.

LARVA: ¡Qué feo eres!

VAGABUNDO: ¿Yo? ¿Por qué?

LARVA: No sé… ¡Ay, qué aburrida estoy! Me apetece, me apetece…

VAGABUNDO: ¿Qué te apetece?

LARVA: No sé… Sí que lo sé… Romper algo…, algo vivo…, ese gusanillo.

VAGABUNDO: Bueno, ¿qué te ha dado?

LARVA: ¡Feo! ¡Feo!

(Sale arrastrándose)

VAGABUNDO: ¿Dónde está el Señor Don Buenos Modales? Que me maten si alimento a una hija como ésta… Amabilidad es lo que yo le habría enseñado.

(Entra el SR. ESCARABAJO)

SR. ESCARABAJO (Llamando): Venga usted acá, vieja. He encontrado un agujero. ¿Dónde estás? ¿Dónde está mi montón? ¿Dónde está mi mujer?

VAGABUNDO: ¿Tu mujer? ¿Esa bruja vieja? ¿Ese montón de harapos gordo y grasiento?

SR. ESCARABAJO: Esa misma… ¿Dónde está?

VAGABUNDO: ¿Esa bañera vieja en enaguas?

SR. ESCARABAJO: Esa misma, esa misma… Tenía mi montón… ¿Qué ha hecho con mi montón?

VAGABUNDO: Tu belleza se fue a buscarte.

SR. ESCARABAJO: ¿Ah, sí? ¿Dónde está mi bola?

VAGABUNDO: ¿Aquella bolaza de mierda?

SR. ESCARABAJO: Sí, sí. Mi nidito…, mis ahorros…, mi capital. ¿Dónde está mi montón precioso? Dejé a mi mujer con él.

VAGABUNDO: Un señor se lo llevó por allá. Tu mujer no estaba aquí en aquel momento.

SR. ESCARABAJO: ¿Dónde estaba? ¿Dónde está?

VAGABUNDO: Se fue a buscarle. Se creyó que eras tú. No hacía más que llamarte a gritos.

SR. ESCARABAJO: No estoy preguntando por ella. Pregunto por mi montón.

VAGABUNDO: Un señor se lo llevó a rastras.

SR. ESCARABAJO: ¿Se lo llevó a rastras? ¿Mi montón? ¡Virgen Santísima! Lo tengo que cazar, lo cazaré. ¡Ladrón! ¡Asesino! ¡Criminal! Toda mi riquecita. Todos mis ahorros. Me han matado, han acabado conmigo. ¿Qué importa mi mujer? Es mi montón lo que se han llevado. ¡Socorro!

VAGABUNDO: Ja, ja, ja.
¡Caray! Placeres no quiere
sino sólo recoger,
y cuando la taimada policía
—muerte— venga y le atrape
él seguirá como un negro
atracándose y suspirando.

SR. GRILLO (Fuera del escenario): Ten cuidado, amorcito, no te vayas a caer. Hemos llegado, hemos llegado. ¡Bravo, viva! Aquí vivimos, ésta es nuestra nueva casita. ¡Cuidado! ¿No te habrás hecho daño, no?

(Entran el SR. y la SRA. GRILLO)

SRA. GRILLO: No, Grillo; no seas estúpido.

SR. GRILLO: Pero, cariño, tienes que tener cuidado…, estás esperando…, y ahora abre los ojos…, mira… ¿Te gusta?

SRA. GRILLO: Ay, qué cansada estoy.

SR. GRILLO: Siéntate, querida, siéntate. Mi niñita tiene que cuidarse mucho.

SRA. GRILLO: Qué camino tan largo… ¡Y toda la mudanza! Ay, los hombres no tienen ni idea de lo que es una mudanza.

SR. GRILLO: Queridita, vamos, vamos… Mira, querida, mira…

SRA. GRILLO: Y ahora no te vayas a enfadar, horror, que es lo que tú eres.

SR. GRILLO: No diré ni una palabra, ni una palabra. Pero, claro, la Señora Grillo no se quiere cuidar, y en el estado que está… ¿Qué les parece a ustedes?

SRA. GRILLO: Mala persona…, ¿cómo eres capaz de reírte de esto?

SR. GRILLO: Pero, amor, si estoy encantado. Imagínate, todos los grillitos, el ruido, el canto… (Imita el ruido y se echa a reír.)

SRA. GRILLO: Tonto, más que tonto…, quieres ser un gran papi, ¿eh?

SR. GRILLO: ¿Y tú no quieres ser una mami también…?, mi ratita.

SRA. GRILLO: ¡Siiii! ¿Es ésta nuestra nueva morada?

SR. GRILLO: Nuestro nidito. Una cómoda villa residencial.

SRA. GRILLO: ¿No tendrá humedad? ¿Quién la ha construido?

SR. GRILLO: ¿Por qué? Dios bendito, aquí ha vivido otro grillo durante muchos años.

SRA. GRILLO: ¿Y se ha mudado?

SR. GRILLO: Ja, ja… Sí, se mudó. ¿A que no sabes adonde? Adivina.

SRA. GRILLO: No sé… Cuantísimo tiempo te lleva decir cualquier cosa… Dímelo, rápidamente.

SR. GRILLO: Bueno… Ayer se lo tragó un pájaro. ¡Aam! Y por eso nos mudamos para su casa. ¡Menuda suerte hemos tenido!

SRA. GRILLO: ¿Se lo tragó vivo? ¡Qué espanto!

SR. GRILLO: ¿Eh? Un regalo del cielo para nosotros. Lo que yo me reí. Traíala, etcétera. Pondremos una placa. (Saca una placa que dice: «Sr. Grillo, músico».) ¿Dónde la colocaremos? ¿Más a la derecha? ¿Más alta?

SRA. GRILLO: ¿Y viste cómo se lo comía?

SR. GRILLO: Te lo acabo de contar. ¡Aaamm! Todo entero.

SRA. GRILLO: ¡Horrible! Grillo, tengo una sensación tan extraña.

SR. GRILLO: ¡Cielos! A lo mejor es…; no, por ahora no, ¡no puede ser!

SRA. GRILLO: Amorcito, tengo muchísimo miedo.

SR. GRILLO: No hay por qué asustarse, querida… Todas las señoras…

SRA. GRILLO: Claro, es muy cómodo decir no tengas miedo. ¿Me vas a querer siempre?

SR. GRILLO: Pero, claro, amor… Pero no llores… Ven, amorcito.

SRA. GRILLO: A ver, explícame cómo se lo tragó… ¡Aamm!

SR. GRILLO: ¡Aaaammm! ¡Aaaaammmmmmm!

SRA. GRILLO: ¡Qué divertido! (Risa histérica.)

SR. GRILLO: Bueno, bueno. No hay razón para llorar. (Se sienta a su lado.) Amueblaremos esto estupendamente. Y, en cuanto podamos, pondremos…

SRA. GRILLO: ¿Cortinas?

SR. GRILLO: Claro, cortinas. Qué inteligente, ocurrírsete eso. Dame un beso.

SRA. GRILLO: Bueno, anda, no seas tonto.

SR. GRILLO: Claro que soy tonto. Adivina qué he traído.

SRA. GRILLO: ¡Cortinas!

SR. GRILLO: No, algo más pequeño… ¿Dónde he…?

SRA. GRILLO: De prisa, de prisa, déjame ver.

(El SR. GRILLO saca un sonajero)

¡Ay, qué monada! Déjamelo.

SR. GRILLO (Canta):
Cuando la cigüeña les trajo su niño,
su nene nenito,
todo el día la cuna mecían.
Su mamita y su papito:
«cric, cric, cric, niñito, niñito, bonito».
Esta canción todo el día cantan, cantan y cantan.

SRA. GRILLO: Préstamelo, querido… Ay, papá…, estoy tan contenta. A ver cómo suena, hazlo, hazlo.

SR. GRILLO: Amor.

SRA. GRILLO (Cantando): Cric, cric, cric…

SR. GRILLO: Y ahora tengo que dar una vuelta por ahí…, que la gente se entere que estoy aquí.

SRA. GRILLO (Cantando):
Y cric, cric, cric,
niñito, niñito, bonito…

SR. GRILLO: Necesito algunas presentaciones, arreglar encargos, dar un vistazo. Déjame el sonajero, lo tocaré en el camino.

SRA. GRILLO: ¿Y yo qué? Yo lo quiero.

SR. GRILLO: Muy bien, amorcito.

SRA. GRILLO: No me vas a dejar sola mucho tiempo…

SR. GRILLO: Tócalo por mí, si me quieres. Seguro que viene algún vecino. Charla un rato con él de los niños y todas esas cosas, ya sabes tú.

SRA. GRILLO: Anda, mala persona.

SR. GRILLO: Y ten cuidado, queridita. En seguida vuelvo, nena.

(Sale corriendo)

SRA. GRILLO (Tocando): Cric-crac…, cricri…, en la copa del árbol. Tengo miedo.

VAGABUNDO: No tenga usted miedo, señora. Con el aspecto que tiene seguro que lo pasa usted mejor que la mayoría de las señoras.

SRA. GRILLO: ¿Quién está ahí? ¿Un escarabajo?… ¿Muerde?

VAGABUNDO: No.

SRA. GRILLO: ¿Qué tal sus niños?

VAGABUNDO:
¡Ah…, preguntas ahora! Cómo
me duele esa pregunta;
lo siento, señora,
es cosa que nunca tuve.

SRA. GRILLO: Ay, pobre, ¿no tiene usted niños? Es una pena. (Saca el sonajero.) Cric-cric-cric. ¿Y por qué no se ha casado usted, escarabajo?

VAGABUNDO:
A lo mejor soy demasiado egoísta
para aguantar mujer y niño…
¡Bah, me importa un rábano!
Ella no me querría, eso es todo.

SRA. GRILLO: ¡Sí! ¡Sí! Los hombres son terribles. (Toca.) Cric-cric-cric.

CRISÁLIDA:
¡Yo, yo, yo seré
quien el futuro haré!

VAGABUNDO: ¡Anda, anda!

CRISÁLIDA: Realizaré cosas tales…

(Entra SRA. ESCARABAJO)

SRA. ESCARABAJO: ¿No está aquí mi marido? ¡Ese estúpido! ¿Dónde está nuestra bolita?

SRA. GRILLO: ¿Su bola? ¿Podemos jugar con ella? Déjemela ver.

SRA. ESCARABAJO: No es nada de jugar, es nuestro futuro, nuestro nido, nuestro capital. Mi marido, el muy estúpido, se ha largado con ella.

SRA. GRILLO: Ay, querida, espero que no la haya abandonado.

SRA. ESCARABAJO: ¿Y dónde está el suyo?

SRA. GRILLO: Está con sus negocios. Cric-cric.

SRA. ESCARABAJO: Mira que dejarla sola, pobrecilla, y usted… (musitando), ¿no está usted…?

SRA. GRILLO: ¡Oh querida!

SRA. ESCARABAJO: Ay, tan joven, además. ¿Y no están ustedes haciendo una bola?

SRA. GRILLO: ¿Una bola? ¿Para qué?

SRA. ESCARABAJO: Un montón… para usted y para él y para la familia. Eso es para el futuro…, para toda la vida.

SRA. GRILLO: ¡Oh, no! Todo lo que yo quiero es mi casita propia, mi nido, una casita toda mía. Y cortinas, y niños, y mi Grillo. Nada más.

SRA. ESCARABAJO: ¿Y cómo pueden vivir sin una bolita?

SRA. GRILLO: ¿Y qué iba yo a hacer con ella?

SRA. ESCARABAJO: Arrastrarla por ahí adelante. No hay nada como eso para conservar al hombre.

SRA. GRILLO: Ni hablar, para eso una casita.

SRA. ESCARABAJO: Una bolita, se lo digo yo.

SRA. GRILLO: Una casita.

SRA. ESCARABAJO: ¡Bendita inocencia! Me gustaría quedarme con usted, pero me tengo que ir.

SRA. GRILLO: Y yo quería preguntarle por sus niños.

SRA. ESCARABAJO: No me quiero preocupar por no tenerlos. Mi bolita, eso es lo único que me importa.

(Sale)

SRA. GRILLO: ¡Qué horror, qué espanto de vieja! No me extraña que su marido la haya dejado. (Canta un fragmento de la canción). ¡Tengo una sensación tan rara! Amm, amm. Eso es lo que le hizo. ¡Amm!

(Entra la MOSCA ICHNEUMON)

ICHNEUMON: Ja, ja. (Asesina a la SRA. GRILLO y la arrastra a su casa.)

VAGABUNDO: ¡Asesino!

ICHNEUMON: ¡Hija, hija! (Cantando). «Abre la boca y cierra los ojos y verás lo que alguien te manda».

VAGABUNDO: La ha matado y yo aquí como un leño. No dio ni un chillido y nadie vino a ayudarla.

(Entra el PARASITO)

PARÁSITO: ¡Bravo! Camarada, justo lo que yo estaba pensando.

VAGABUNDO: Morir así, tan joven, tan desvalida.

PARASITO: Justamente lo que estaba pensando. Yo lo vi todo. Yo no haría una cosa semejante. Todos queremos vivir, ¿no?

VAGABUNDO: ¿Quién eres tú?

PARÁSITO: Soy poca cosa. Un pobrecillo, un huérfano. Me llaman PARASITO.

VAGABUNDO: ¿Cómo se puede atrever nadie a matar de esa manera?

PARASITO: Eso es justamente lo que yo digo. ¿Cree usted que lo necesita? ¿Cree usted que está tan hambriento? Nada de eso. Mata para aumentar su despensa, que ya está casi llena. Colecciona cosas, las pone a secar, las ahúma, las pone en escabeche. Es un escándalo, eso es, un escándalo. Unos con excedentes y otros muriéndose de hambre. Por qué ha de tener ésa un puñal y yo las manos desnudas para luchar, y sabañones además…, ¿no tengo razón?

VAGABUNDO: Sí, eso me parece.

PARASITO: No hay igualdad, eso es lo que yo digo. Una ley para los ricos y otra ley para los pobres. Y, si yo matara algo, no podría comerlo, o lo comería mal, no puedo masticar como es debido, mi mandíbula es demasiado débil. ¿Le parece a usted justo?

VAGABUNDO: Yo con lo que no estoy de acuerdo es con matar.

PARÁSITO: Eso mismo digo yo. Camarada, por lo menos el amontonamiento no debiera estar permitido. Comer lo necesario y basta. ¡Abajo las despensas! Guardar es robar a aquellos que no tienen dónde guardar. Comer suficiente y ya está, de esa forma habría suficiente para todos, ¿no?

VAGABUNDO: No sé…

PARÁSITO: Bueno, se lo estoy diciendo yo, ¿no le basta?… Abajo con…

ICHNEUMON (Volviendo a entrar): Cómelo, nena, cómelo. Elige lo que más te guste. Qué papá tan bueno tienes, ¿eh?

PARASITO: Buenas tardes, señor.

ICHNEUMON: ¿Cómo está usted? ¿Comestible? (Olfateando.)

PARÁSITO: Oh, no, señor, está usted de broma, gobernador, ¡pobre de mí!

ICHNEUMON: Sal del medio, miserable. Qué quieres aquí, que no te vea yo.

PARASITO: Ya me voy, su excelencia; perdóneme, capitán. (Se acurruca)

ICHNEUMON (Al VAGABUNDO): ¿Ha visto usted eso? No todos hacen una cosa así, ¿eh? Pero, amigo, lo que hace falta es sustancia gris, conocimientos especializados, ser hombre de empresa, tener imaginación, iniciativa… y amor al trabajo, permítame que se lo diga.

PARASITO: Eso es lo que yo digo.

ICHNEUMON: Buen hombre, si quiere mantenerse vivo, tiene que luchar para abrirse camino. El futuro, la familia. Y, claro está, hay que tener una cierta ambición. Una personalidad fuerte siempre se afirma.

PARASITO: Eso digo yo, señor.

ICHNEUMON: Claro, claro. Abrirse camino en la vida. Emplear el talento que cada cual tiene, eso es a lo que yo le llamo una vida útil.

PARASITO: Su ilustrísima tiene toda la razón.

ICHNEUMON: Calla la boca, criatura indecente. No estoy hablando contigo.

PARÁSITO: No, claro que no hablaba conmigo, señor, perdóneme, perdón.

ICHNEUMON: Y qué alegría se siente así cumpliendo con el deber. «Haz tu tarea, aunque a veces sea aburrida». Cuando se tiene esa sensación se nota que no se está viviendo en vano. «La vida es real, la vida es actividad, la vida no es un sueño vacío». Bueno, buenas tardes, señor, tengo que irme de nuevo. «La tarea diaria». ¡Hasta otro rato!

(Sale)

PARÁSITO: El muy asesino… Créame, casi me tiro a su garganta. Sí, señor, yo también trabajo si no tengo más remedio, pero ¿por qué he de trabajar si otros tienen más de lo que pueden consumir? Yo tengo iniciativas, pero me las guardo aquí. (Se acaricia la barriga). Tengo hambre, eso es lo que me pasa, estoy hambriento, no está mal, ¿no?

VAGABUNDO: Lo que sea por un trozo de carne.

PARÁSITO: Eso digo yo. Lo que sea por un trozo de carne, y el pobre no tiene nada. Esto va contra la naturaleza. Todos debieran tener suficiente para comer, ¿verdad? ¡Abajo el trabajo!

VAGABUNDO (Con el sonajero): ¡Pobre criatura, pobre criatura!

PARASITO: Eso es, todos tenemos derecho a vivir.

(Cric-cric y canto como respuesta)

SR. GRILLO (Entra, criqueando): Aquí estoy, bichito mío, aquí me tienes. ¿Dónde estás, preciosa? Adivina lo que te ha traído tu niño.

ICHNEUMON (Por detrás de él): ¡Ajá!

VAGABUNDO: Cuidado, ¡cuidado!

PARASITO: No te metas, compañero…; no te mezcles en líos. Lo que tiene que ser, tiene que ser.

SR. GRILLO: ¡Ay, madre!

ICHNEUMON (Lo mata): Larva, mira lo que te trae papito.

VAGABUNDO: Dios bendito…, ¿cómo puedes estar ahí y permitir esto?

PARASITO: Eso es justo lo que yo digo. Es el tercer grillo ya, y yo nada. Y esto es lo que nosotros, pobres obreros, tenemos que aguantar.

ICHNEUMON (Volviendo a entrar): No, no, nenita, no tengo tiempo. Papi tiene que volver a salir a trabajar. Come, come. Calladita, dentro de una hora estoy de vuelta.

(Sale)

PARASITO: Esto es demasiado para mí…, ¡explotador indecente! ¡Qué injusticia! Ya le enseñaré yo, ya. ¡Espera un poco y verás! (Temblando). ¿No viene, verdad? ¡Vigila! Voy a echar un vistazo.

VAGABUNDO:
¡Cielo santo! Estos feroces insectos serán viles, Pero el hombre…, el hombre es diferente. Nosotros trabajamos y hacemos nuestros ahorros.
¡Caray! Estoy equivocado. Eso hacen los escarabajos.
Quiero decir… el hombre tiene ideales y sueños y amor a la familia. Su objetivo —digámoslo— es mantener la raza. Bueno…, me parece que eso es lo que hacen los grillos.
Valiente, eso sí es el hombre, cuando quiere más estrangula a su vecino. ¡Diantre! Eso mismo hace la mosca asesina. Bueno, lleno de ginebra no puedo pensar, con ginebra dentro qué decir.

CRISÁLIDA: Noto algo grande, algo grande.

VAGABUNDO: ¿A qué le llamas grande?

CRISÁLIDA: ¡A haber nacido, a vivir!

VAGABUNDO: Bravo, crisalidita, no te traicionaré.

PARÁSITO (Saliendo del agujero de la mosca y eructando): ¡Ja, ja, ja! Hup…, ese…, hup, ja, ja…, el miserable ese…, hup…, menuda despensa tenía…, hup…, para esa blancucha hija suya. Hup…, ja, ja. Me siento…, hup…, creo que voy a estallar…, ¡malditos eructos! No hay nadie que haya comido tanto…, hup. ¿No soy un idiota, verdad?

VAGABUNDO: ¿Y la Larva qué?

PARÁSITO: Ah, me la he tragado también, hup. Por los alimentos que acabamos de tomar gracias te…, hup.

VAGABUNDO: ¡…………!

.

Telón

.

(Continuará…)

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