Y ASÍ SE CUENTA LA HISTORIA: “La camisa de Javier Ponce”

Ítalo Costa Gómez

 

Leer. No existe algo que logre conectarme más conmigo mismo que la lectura. Leo todo. Poesía, terror, drama, literatura erótica. Todo. Así resulte un libro aburrido lo termino con la esperanza de un buen final (un beso para Raúl Tola desde aquí).

Éste mes he tenido la fortuna de encontrar literatura distinta de manos de un psicólogo y catedrático en las maestrías de Educación y Medicina. Suena formalito, ¿no? Pero no. Javier Ponce es un universo absolutamente sorprendente.

Cuenta la historia que empezamos a acercarnos por retroalimentación pienso yo. Estaba fascinado con sus columnas y comentaba con alegría sus entrevistas en la tele o la radio (alegría digo porque está un poco loco, es transparente e hilarante. Verlo me ponía de muy buen humor) y él se reía con mis relatos diarios. Yo no podía creer que tan generosamente me leyera con cariño. Resulta que nos estábamos acompañando. Nos fuimos haciendo amigos, generando complicidad en base a la honestidad y la empatía.

En una de las entrevistas que brindó publicitando su última publicación lucía una camisa bellísima. La cual acentuaba sus rasgos armoniosos, y yo qué no me callo ni que mi primera vez fue en un bote viejo en la playa Cantolao, pues se lo dije públicamente.

-Estoy fascinado con la entrevista. Tengo muchas ganas de leer “El cine malo es mejor”. Disfruto mucho de tu éxito, querido Javier. Lo disfruto como propio. Te felicito. Dicho sea de paso tu camisa es un sueño. Si no es un diseño exclusivo entonces yo quiero.

Era la mera verdad. Cada palabra.

Él me respondió.

-La camisa es tuya. Te va a quedar mejor que a mí. Coordinamos por interno para darte el libro también. Gracias, Ítalo.

Me derretí. Me desmayé. Me bajó un flujo en días fértiles. Me dio soponcio. Me subió la bilirrubina.

Intenté no quitarle la camisa. Me sentía mal porque le quedaba increíble y yo en lugar de lograr que se la ponga más seguido se la estaba quitando. A veces me sale el tiro por la culata. Qué raro.

Cuando llegué a su departamento (dicho sea de paso me huevee y me bajé del taxi dos puentes antes. Como veinte cuadras. Así que modelé por las calles que miran al mar coqueteando con los Municipales preguntándoles cómo llegar a donde ya sabía llegar) me llevé cuatro de sus libros, cada uno está dedicado con genialidad y en un paquete estaba la famosa camisa cuidadosamente envuelta.

[Yeah. I’m a lucky bitch]

Yo dejé unos chocolatitos y una tarjeta que elegí con poca premura y ansiedad. Pude elegir mejor pero eso se lo voy a dejar a Javier porque este secreto que tengo con él nadie lo sabrá, seguirá escondido una eternidad.

“Un trámite difícil” me gustó. “El chico que diste por muerto” es el que me hizo llorar (antes de eso su pluma me había hecho reír, me había asustado y a ratos encendido pero éste libro me tocó el bobo). “El cine malo es mejor” me volvió loco.

Javier, esta columna es una excusa para varias cosas. Presumirte una vez más es una de ellas. Agradecerte es otra meta, pero la más importante es tratar de hacer que tus libros lleguen a la mayor cantidad de personas posibles porque eres un escritor único. El que te lee se vuelve adicto y qué bueno que sea así porque estamos llenos de presuntosos argolleros sin demasiado talento en la literatura peruana y tú rompes esquemas y los dejas hasta las huevas.

Gracias mi querido “cinco vidas” por ser tan cercano y tan sencillo siendo tan grande. La camisa está en un lugar especial del clóset y la miro con cariño cada vez que puedo.

Gracias a ese gesto tuyo hoy puedo decir que alguna vez Javier Ponce me regaló su camisa. Se quitó la camisa y me la dio. Cómo les quedó el ojo, irreverentes.

Eres grande, Ponce. Por eso paro contigo. Por eso y porque cantas muy bien y tengo el sueño de que te lances e ir a tus conciertos y tirarte el sostén. Siempre quise ser amigo de una estrella del pop rock y en ti, mi soñado, tengo puestas todas mis esperanzas.

Para todos los demás lean a este chico. Es un fucking genio.

*Comparto con ustedes la tarjeta que acompañó a la camisa firmada por el protagonista de la historia de esta semana.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.