Hemingway vs. Borges

José Luis Barrera

 

 

“Me he divertido muchísimo con usted o tal vez deba decir a su costa, por eso y porque no suelo responder a desafíos que no sean con los puños, he decidido ignorar la mierda que escribió sobre mi Tener y no tener”.

Así empieza la última de las dos cartas que Hemingway envió a Borges.

“No me malentienda: no le guardo rencor – continuaba la epístola – hasta he decidido hacerle un regalo”.

Este consistía en la información necesaria para obtener una edición “in quarto” de Rey Lear del año 1620.

En la carta, el estadounidense le explica a Borges que cierto amigo en París descubrió, “no me revela dónde o cómo”, esta tercera edición “in quarto” – se conocían solo dos hasta entonces – y que pese a ser una joya única el comerciante está dispuesto a venderla por un precio no demasiado alto para un amante de Shakespeare.

“Sé que usted cumple mejor que yo con esa condición”.

Para entonces, la obra de Borges ya era conocida en Europa, por lo que, según Hemingway, no fue difícil convencer al coleccionista de venderle el libro. Concluía la carta con las indicaciones para contactarlo, adjuntándose algunas fotografías del artículo.

La historia hubiera quedado ahí, pero en 2006 Ediciones Destino publicó Borges, acaso el texto biográfico más completo sobre el escritor argentino. En él, Adolfo Bioy Casares recoge conversaciones, cartas y anécdotas, recopiladas durante más o menos cincuenta años de amistad con el autor de Aleph.

En cierta parte, Bioy habla sobre el libro “in quarto” e indica que Borges, pese a las dudas, quiso adquirirlo, por lo que le propuso que le hiciera un préstamo.

“Yo naturalmente accedí, jamás pensé en cobrárselo”.

El dinero llegó a Francia, pero el libro no a Argentina.

Bioy cuenta que enviaron cartas, contactaron amigos, pero sin conseguir cosa alguna. El vendedor desapareció.

Borges estuvo amargado durante semanas, hasta que una tarde, después de almorzar, le dijo a Bioy: “acompáñeme, debo hacer algo importante”.

Fueron al correo.

“A estas alturas, importa poco lo que piensen de mí, pero si no mando esta carta no podré estar tranquilo. Tome, léala.”. En inglés decía:

Hemingway:
Felicitaciones, esta broma lo ha convertido en un personaje digno de sus novelas. Claro, usted sabe bien lo poco que valen.
Borges

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