a veces no hago la cama

Miguel Rodríguez

Cama deshecha (1827)-Delacroix

 

 

dónde vivo
en qué calles busco sábana
me preguntas amor
como si realmente existiera tal lugar
y hubiera sillas flores armarios
que delimiten o marquen
la pronunciación o las ausencias
dónde poso los ojos las palabras
nunca me acuerdo
de dónde he puesto las ausencias
no lo sé
definitivamente no sé bien dónde vivo
llego a este lugar
digamos que es un lugar para evitar equívocos
encuentro mares
naufragios en los bolsillos
mensajes en el móvil en mitad de la noche
en mitad de la vida
preguntas abisales en las que me sumerjo
de vez en cuando mientras hago un té
angustias breves y melancólicas de por la mañana
respuestas inestables cargadas de salitre
también de abrazos algo de espanto
y un pasillo largo donde me atrapa el frío
el óxido de lo que he sido
por eso
a veces no hago la cama
me voy temprano y queda revuelta todo el día
pienso que siempre será temprano
me marcho a otros pasillos
a otras coordenadas
que me permitan oler las flores
espero que las palabras puedan oler las flores
paso fuera días años
otras calles donde ajustar acentos
y sábanas
a la vuelta entro y salgo de la habitación
inquieto como si regresara a una parte
pendiente de mi vida
porque siempre vuelvo
hago tareas recojo objetos
ordeno espantos cansancios pensamientos incompletos
la miro sé que está ahí sin hacer aún sin hacer
cuántas tristezas han pasado ya
días o años llena de tormentas pendientes
mapas con los que sueño
igual que un niño lleno de océanos
y de monstruos
también pendientes
sé que anoche estuve aquí
que he estado todas las noches
sé que mi vida está aquí en esta cama
desordenada y revuelta
sin hacer
yo camino a unos pocos metros
tratando de mantener algo de dignidad
en medio de objetos y vidas que me buscan
dicen que conocen mi nombre
lo sé
algunas noches me pueden los tsunamis
me capturan los piratas los hechizos
los monstruos vencen sin razonamientos
el paso de los días
anulan mis cifrados mis precauciones
llegan como si conocieran este lugar desde siempre
como si me conocieran desde siempre
siempre hay un día en el que comienza siempre
ellos también me llaman por el nombre
ellos saben todos los nombres
supongo pues que ya estamos todos
de repente me veo me convierto en un lugar preciso
tormentas y palabras que recorro todas las noches
qué importa dónde sea
todas las noches son la misma
la única noche
quizás todas las camas escondan una tormenta
cuando has dormido una vez en ellas
qué importa pues cuál sea
vuelvo allí a la mía
no es el lugar donde descanso
sino al que puedo volver por eso descanso
todo en mi vida está aquí en esta cama
delicada y llena de océanos
de espanto de mapas y lápices y óxido
y también de lugares pendientes
que temo y amo
llegas abres el libro y me lees unas páginas en alto
no sé cómo me has encontrado
sin mapas sin nombres de calles
entre tantas pronunciaciones
la cama sin hacer revuelta
has traído besos una historia sin esquinas flores
los monstruos de mi vida declaran tregua
se acercan a la orilla
náufragos de sí mismos
me abrazan se pegan muy juntitos a mí
están cansados
pobres
tienen miedo
beben té y espanto
y necesitan tregua
me acurruco a su lado
y te escucho

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2 Respuestas a “a veces no hago la cama

    • Gracias, Kabalcanty. La verdad es que es la primera vez que hago algo así, y Estefanía me ha ayudado mucho con sus comentarios. Me alegro de que te guste el resultado.

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