LA NIÑA DEL SALTO: LA DISTANCIA DEL SUELO

Pedro A. Curto

 

 

En una ocasión el escritor Bernardo Atxaga dijo algo así como que el ideal de ciudadanía sería caminar a treinta centímetros del suelo, la distancia suficiente para no irse del todo de la realidad, pero tampoco verse enfangado por sus trampas y miserias. Una realidad con el duende de la imaginación, para vencer una realidad carcelaria y sin proyección: ni utopía, ni distopía, la esperanza que proclama John Berger, con todas las incertidumbres que ello supone.

La última novela del escritor venezolano Edgar Borges, “La niña del salto”, va por esos senderos en los que se hace camino al andar. La niña salta y deja su cuerpo en el aire, leve como una pluma, libre a pesar de todas las cadenas que tratan de atraparla en realidades atroces: la violencia física, una sexualidad obligada y de sumisión, un matrimonio y una vida apegada a un orden establecido… Y la huída, si así la podemos llamar, es el arte, la creación, la poesía, la recitación, el teatro, otra sexualidad, que como dijo Aute, hace de la carne poesía y armonía.  Sin embargo no hay nada seguro, las certezas quizás no sean posibles  a treinta centímetros del suelo, porque la seguridad,  la seguridad absoluta, siempre es burocrática. Son dudosos y poliédricos los personajes que circulan en los márgenes rurales de Santa Eulalia de Cabranes -Santolaya para los amigos-, que visita hasta Cesar Aira. Me parece curiosa la construcción de personajes, que se sitúan a medio camino entre realidad y ficción, lo cual enriquece su complejidad, como una Inka de la Rosa sacada de las redes. O esos personajes, que vivos o muertos, son moldeados a su gusto, y terminan teniendo una especial verisimilitud.

Como en anteriores obras  de Edgar Borges nos encontramos con una historia situada en los microcosmos (un piso, un barrio, un pueblo), que parece ignorar los grandes mundos, y que sin embargo nos habla de lo esencial, de aquello que no se ve a primera vista, a la altura de los ojos.

A medio camino entre realidad y un sutil surrealismo, Borges ha ido creando un estilo propio (y siento utilizar una frase muy recurrente), donde cada novela es una pieza diferente, pero que tiende puentes entre sus diferentes obras. Así no es difícil meterse en el puente que comunica “La niña del salto”, con otra novela anterior, “La ciclista de las soluciones imaginarias”.  Ruptura y al mismo tiempo continuación de ese río en torno a cuyo cauce se crea un atmósfera literaria que nos muestra a un autor capaz de tener una cosmovisión propia, algo no frecuente en el barro de la literatura actual.

 

Anuncios

Una respuesta a “LA NIÑA DEL SALTO: LA DISTANCIA DEL SUELO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.