Cementerio inundado

Miguel Rubio Artiaga

Cementerio

Hoy la lluvia persistente,
ha inundado el cementerio
y los huesos flotaban
en una orgía de esqueletos.
Los panteones anegados,
desaparecidos los nichos,
los cipreses enlazados
en un abrazo instintivo.

Hoy los ataúdes flotaban,
chocando entre ellos
con un macabro ruido.
Parecían barcos a la deriva
que navegan ciegos
en un dejar estelas perdidas, sin destino.
El capitán está muerto
y el piloto y el timonel
han fallecido.

Cadáveres ahogados dos veces,
naufragios en que no se oye
el más mínimo grito.
Un hechizado silencio
que recuerda tenebroso
el de un lago maldito.
Un agua ponzoñosa
mezclada con polvo de muerto
como un fango de ceniza podrida.
Un espejo perfecto para los olvidos

Hoy las fosas comunes,
han abierto la boca,
con sus dientes afilados
y un fiero rugido.
Hartas de esconder
tanta injusticia
y de mantener presos
los más justicieros aullidos.

Los funcionarios están preocupados,
esto no les importa nada
son funcionarios de oficio
muy bien domesticados.
Su único pensamiento
¿Cuando haya que ordenar los muertos,
cómo sabrán, cual va en cada sitio?

Una respuesta a “Cementerio inundado

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